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Personas mayores y salud mental (y III)

Miriam, hija de una persona mayor con brotes psicóticos: "Es como si estuviera poseída"

"Ha quedado su cuerpo, pero no es ella", relata esta mujer de 54 años que reclama mayor atención a los mayores

"Debemos recuperar el contacto con los demás, en especial cuando nos hacemos mayores"

Manos jóvenes junto a manos ancianas.

Manos jóvenes junto a manos ancianas.

Fidel Masreal

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Barcelona
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"He llegado a decir que para mi madre necesito un cura, no un psiquiatra, porque es como si estuviera poseída. Cuando está mal, me ha llegado a decir 'yo no soy tu madre' y es así, porque de repente tu madre se ha ido, ha quedado su cuerpo pero no es ella". Son palabras de una mujer de 56 años, a la que llamamos Míriam (prefiere preservar su anonimato), que ha visto en los últimos tres años como su madre, a la que llamaremos Isabel, se transformaba en otra persona a los 79 años, debido a un brote psicótico tras un proceso de duelo por las dos hermanas de la mujer mayor.

Abocarte a un trastorno psiquiátrico es como abocarte a un precipicio

Míriam

— Hija de una persona mayor con un trastorno psicótico

La vivencia ha llevado a Míriam a llorar mucho y a tener que utilizar grandes dosis de entereza. "Todo empezó con sus síntomas físicos, tras la muerte en pocos días de dos de sus hermanas. el estómago, los ojos... hasta que un día estalló"

"Había matado a sus hijos"

Isabel empezó a decir que había matado a sus hijos. "Lo vivió como una realidad, con desesperación", recuerda Míriam, que tuvo que pasar el trance de un ingreso involuntario -tras una visita al Hospital Broggi para descartar una causa neurológica- ingresó durante más de dos semanas en la unidad de geriatría psiquiátrica de la Fundació Hospitalàries. "Abocarte a un trastorno psiquiátrico es como abocarte a un precipicio", relata la hija, que ha tenido que afrontar la situación junto a sus dos hermanos, y siguiendo con sus obligaciones familiares y laborales. Tiene pareja y dos hijos.

Durante las semanas en las que no pudo ver a su madre, Míriam tuvo que convivir con "el sentimiento de culpa, de haberla abandonado". Y a asumir que Isabel ya no era la que había conocido toda su vida. Han sido varios, los ingresos, durante los cuales Isabel culpaba a sus hijos: "¿Qué me estáis haciendo?".

Pensamientos políticamente incorrectos

En este período, toda la familia -incluido el marido de Isabel- ha tenido que aprender a convivir con brotes que se han ido repitiendo, y con una medicación con muchos efectos secundarios -entre ellos la rigidez física- y con consecuencias de la psicosis como la decisión de Isabel de no comer, de no tragarse las pastillas, de caerse hacia atrás por la pérdida de equilibrio después de haber perdido 20 kilos... "Sí, en algún momento he llegado a pensar que para estar así, mejor que se vaya, porque los ves enganchados a ese delirio, que solo supone sufrir y sufrir; por esta causa externa, sí, lo he pensado, pero nunca he perdido la fe ni la esperanza, frente a alguno de mis hermanos que ha llegado a decir que ya no tenía esperanza. No, no podemos perderla, sobre todo cuando vas viendo la luz de vez en cuando".

He llegado a pensar que para estar así, mejor que se vaya, porque los ves enganchados a ese delirio, pero nunca he perdido la fe ni la esperanza

Míriam

— Hija de una persona mayor con un trastorno psicótico

Terapia electroconvulsiva

Isabel se ha sometido a varias sesiones de Terapia Electroconvulsiva (TEC). Míriam rechaza la mirada negativa sobre esta terapia: "Es resetear el ordenador, estuvo mucho mejor, es un complemento a la medicación, volvió a comer, volvió a preguntar por la Humanidad, a tener un poco de interrelación; en estos momentos dices: 'ha vuelto'". Las sesiones son mensuales. Ahora bien, se trata de vivir al día: "¿Cuánto durará? No lo sé, cuando está más receptiva llamo a los primos para que la llamen". Y aplica el sentido del humor con su madre en situaciones cotidianas.

Las urgencias de Broggi, un infierno

Estas vivencias diarias conviven con las graves insuficiencias del sistema, como las urgencias del Hospital Broggi de Sant Joan Despí: "Cuando nos dieron los resultados de la analítica, pedimos una ambulancia para llevarla a la Fundació Hospitalàries, pero no había hasta las nueve de la mañana; yo no podía quedarme ahí con mi madre con un brote psicótico en el pasillo de Urgencias, dije que me la llevaba, me hicieron firmar un papel por si le pasaba algo, salimos con la silla de ruedas, cogí un cabify que me costó 40 euros, mi madre intentó abrir la puerta cuando ya estábamos en marcha, y durante el trayecto fui acariciándola... hasta Martorell".

imagínate cuando esto les pasa a personas solas: no vives, te dejar ir y ya está

Míriam

— Hija de una persona mayor con un trastorno psicótico

"Debemos recuperar el contacto"

Míriam reclama más atención a las personas mayores y propone una receta humanista: "Debemos recuperar el contacto con los demás, se pueden hacer muchas cosas que no cuestan dinero: tenemos que pensar en este contacto en especial cuando nos hacemos mayores, debemos tener una ilusión por pequeña que sea; mi madre en general tenía tendencia a no salir", describe.

¿Quién cuida a la cuidadora?

En esta vivencia, sin duda quien sufre más es Isabel. Pero, ¿quién cuida al cuidador? Míriam explica que ha llorado mucho "con mucho dolor de no poder ayudarla", que físicamente ha notado el desgaste, y que en lugar de ir al psicólogo ha consultado online a varios especialistas y, sobre todo, ha tratado de mantener los cafés con las amigas para charlar de cualquier cosa. "Tengo una tranquilidad muy grande, y puedo decir que he llegado hasta aquí, he hecho lo que podía. Y has de pensar siempre que no es culpa tuya, imagínate cuando esto les pasa a personas solas: no vives, te dejas ir y ya está".

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