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Apego ansioso y salud mental

Sandra Delaporte, artista: "Te sientes tan atrapada que llega un momento que no sientes que seas merecedora de amor sin violencia"

"Te juntas con personas que parecen que te lo dan todo, pero de pronto te lo quitan y te hacen pensar que es por tu culpa"

"La culpa es el sentimiento que más destrucción genera con una misma: asco, autodesprecio"

"Prefería el dolor de la soledad al dolor de arriesgarme a estar con personas"

La cantante y compositora Sandra Delaporte

La cantante y compositora Sandra Delaporte / Jaime Massieu

Fidel Masreal

Fidel Masreal

Barcelona
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Si alguien quiere saber qué es el apego ansioso, la dependencia emocional, las secuelas que produce, el apego evitativo, la culpa, la soledad y la recuperación de la autoestima, hará bien en leer y escuchar 'Del barro al poema'. Es un libro, y un disco, que ha escrito y cantado una persona de éxito, la compositora, cantante y letrista Sandra Delaporte (Madrid, 1994). Sandra ha estado en el barro, lo cuenta y pone los beneficios de este proyecto al servicio de la oenegé Future4Women para que reciban la ayuda que ella durante mucho tiempo no tuvo.

-En primer lugar, felcidiades por desnudarte emocionalmente de esta manera. En el texto describes con detalle la dependencia emocional, del apego ansioso y también del apego evitativo que has sufrido... Hablas de burlas, de un trauma sexual, de que te sentías culpable de que el otro se enfadara contigo...

-Creo que es un sistema muy común, sobre todo cuando te relacionas personas, narcisistas y tiranas, gente que para recibir amor necesita manipular y controlar y maltratar psicológicamente. Me voy dando cuenta de que es muy común. Entre ambos sexos, porque hay mujeres muy narcisistas también y puede suceder esta manipulación. Pero es verdad que la ira y la violencia sistémicamente siempre se ejerce la autoridad desde un lugar y los hombres han tenido siempre poder y privilegio respecto a las mujeres. Son persones que ejercen un supuesto amor desde un lugar que no es amor y te hacen creer que es amor.

Era como estar en un agujero y hacerte y una bola y pensar 'ya pasará'. Así era en todas mis relaciones sexuales

-Tu te sentías totalmente enganchada, dices que tu vida perdía el sentido, que tenías que gustarle...

-Cuando, por supervivencia, por las cosas que has vivido en casa, por las cosas que has vivido en tu juventud, has desarrollado un patrón de sometimiento, de sumisión y de seguir reglas y agradar de manera enfermiza y congénita, pues sin querer adoptas eso. O sea, la sumisión, el congelarse, el aceptar cosas que no son aceptables. Vives en la confusión. Y cuando el amor peligra te viene esta herida de abandono, te juntas con personas que parecen que te lo dan todo, pero de pronto te lo quitan y te hacen pensar que es por tu culpa...

-Esto, explicas, tiene mucho que ver con la autoestima...

-Una persona con una autoestima bien formada, que cree que merece amor por el hecho de existir no entra en estas dinámicas, pero personas vulnerables que han vivido estas dinámicas -porque son las que venimos mamando desde hace muchas décadas- se suelen juntar con este tipo de personas que huelen fácilmente quién se hace pequeño y quien no.

Con una cosa tan sencilla como dar un abrazo, o que me toquen... me pongo a temblar

-La culpa es muy importante en tu texto...

-Hay una parte de culpa que tiene un sentido: si has hecho algo malo, el arrepentimiento, el pedir perdón es súperimportante. Pero esta culpa que enferma, creo que es el sentimiento que más destrucción genera con una misma: el asco, el autodesprecio, el pánico, la sumisión a nivel Dios, el decir 'todo mi poder te lo entrego a ti porque como yo soy culpable, según tú, ya puedes hacer conmigo lo que quieras'. Son dinámicas muy invisibles, muy sibilinas, no necesitan de un golpe para destruirte como ser humano y están muy normalizadas. La gente no lo llama violencia, se confunde mucho.

Son dinámicas muy invisibles, muy sibilinas, no necesitan de un golpe para destruirte como ser humano

-Dices en el libro: "La vergüenza y la culpa se hicieron tan grandes que me he llegado a creer que doy asco y que no merezco vivir"...

-Hay una negación de la vida, un inteto de escape de la vida, porque te sientes tan atrapada, tan congelada, tan invisible, que llega un momento que no sientes que seas merecedora de amor sin esa violencia. Y eso es violencia, no amor.

Esta sumisión incluyó, además, una sumisión sexual. En uno de los poemas usas la palabra violación, en otro momento admites que a veces te has dejado abusar sexualmente...

Para mí la intimidad es el infierno. Imagínate: donde se supone que más tienes que confiar, que más tienes que estar en paz, a salvo, es donde más tienes que agradar y complacer, y donde tu cuerpo se disocia completamente, te anulas completamente, tu voluntad no existe y eres carne del antojo de otra persona.

Te anulas completamente, tu voluntad no existe y eres carne del antojo de otra persona

Muchas personas no lo llaman violación, pero la violación viene en gran medida de la gente cercana a ti desde la infancia, de tus tíos, de tus padres, de tus cuidadores; en la adolescencia, de tus compañeros de clase. Es como un exterminio de voluntad, un exterminio absoluto de tu persona, una anulación. Era como estar en un agujero y hacerte una bola y decir 'ya pasará'. Así era en todas mis relaciones sexuales. Y es que somos un montón, de verdad. Lo que pasa es que cuesta hablar de esto.

Sandra Delaporte, en la presentación de su libro.

Sandra Delaporte, en la presentación de su libro. / Jaime Massieu

-Otra consecuencia, que también describes mucho en el libro, es el apego evitativo con parejas posteriores: dices que ante cualquier indicio de fusión, cualquier momento en el que tú notes dependencia, sales corriendo aunque esa persona te esté queriendo bien...

Validarlo es lo que más trabajo me está llevando. Y tienes que tener mucho sostén para poder transitar estas cosas

-Ahoar mismo lidio con eso. Con una cosa tan sencilla como dar un abrazo, o que me toquen... me pongo a temblar. Durante muchos años he estado muy disociada y muy concentrada en mi carrera musical. Tiraba adelante, como una huida hacia el futuro. Eché hormigón al pasado. Hasta que empecé a ver que no podía más porque el cuerpo habla.

-Y en el libro describes problemas físicos que ibas notando como consecuencia de eso...

-En mi caso, tengo ansiedad, tengo ataques de pánico, tengo pensamientos depresivos, tengo mucho de todo, y esto ¿en qué cuadro me lo metes? Es más atender el cuerpo que hacer un diagnóstico. Es más fácil decir 'este pobre loco' que llamar a las cosas por su nombre: hay un estado de privilegio que no está bien y genera estas enfermedades y un sistema económico que nos explota y que es desigual y que nos hace petar.

-Comentabas que igual no has recibido en tu infancia una educación emocional que te diera herramientas para afrontar eso, ¿no?

-Yo sufría 'bullying' en el colegio, me pegaban y siempre llegaba llorando a casa, se lo decía a mi madre -no es por culpar y señalar, sino por ordenar- y ella me decía 'hija, si te pegan, tu pega más fuerte'. La necesidad emocional, no la había. Se requiere mucha conciencia social.

-Convives con la soledad. Necesitaste aislarte pero al mismo tiempo sentías desesperanza...

-Prefería el dolor de la soledad del dolor de arriesgarme a estar con personas. En el bosque, sola, caminando, podía estar sola sin que nadie me invadier, porque sigo teniendo muchos problemas para poner límites. Era el lugar idílico de la existencia. Pero cada vez me sentía más sola, más muerta en vida sin darme cuenta. Más triste. Y empezaron los ataques de pánico, porque nadie me enseñó a protegerme de mí, de mi cuerpo, de mi trauma, que empezó a salir a rebosar.

La soledad era el lugar idílico de la existencia. Pero cada vez me sentía más sola, más muerta en vida sin darme cuenta

-Escribes: "Siento a la piedra de la tripa, al coleguita miedo y pienso 'es mío, forma parte de mí', lo prefiero mil veces a no ser vista tal como existo, estoy orgullosa del dolor de estómago, cuanto más cerca lo quiero más se disipa'. Es la aceptación de tus limitaciones, que supongo que no se hace en dos días...

-Y sigo cada día, hay días que no lo quieres soportar y piensas 'me escaqueo, me voy de la vida, ala'... Hay que hablar de las ganas de escaquearse de la vida.

Hay días que no lo quieres soportar y piensas 'me escaqueo, me voy de la vida,'... Hay que hablar de las ganas de escaquearse de la vida

-Has tenido ganas de morir más de una vez, ¿no?

-Sí, sí. Las más fuertes empezaron en 2022, pero en esa época no sabía nombrar las cosas. Ahora lo veo como 'la niña rebelde que se queja y dice todo es una mierda, me quiero escaquear'. Creo que es humano. A veces es insostenible, porque para mí lo más difícil es ver que es real, que todo lo que sucede a mi cuerpo es mío y me cuenta algo importante. Validarlo es lo que más trabajo me está llevando. Y tienes que tener mucho sostén para poder transitar estas cosas.

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