Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Estado de ánimo

Tal Ben-Shahar, psicólogo de Harvard, desvela el error que cometen los nacidos en los 80: "la felicidad absoluta"

El experto denuncia que la falacia de la llegada, que propugna los finales felices para siempre, es un auténtico veneno para nuestras mentes

La curiosa reflexión de Tal Ben-Shahar, profesor de Harvard, sobre la felicidad: "Depende en un 50% de la genética"

La mujeres que dicen esta palabra son más felices que el resto de la población, según Arthur Brooks

Tres princesas Disney con finales felices para siempre

Tres princesas Disney con finales felices para siempre / Nacho García

Oriol García Dot

Oriol García Dot

Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

No se puede entender el cine de estas últimas décadas sin hablar de finales felices. En todas las películas, sobre todo las de universos como Disney, se traslada a la gente la idea de que existe un final feliz para siempre.

Gran parte de la generación de los 80 y los 90 ha crecido con la idea de que formar una familia, tener un trabajo y casarte es una vía directa a la felicidad constante.

Este error ha despertado el interés de muchos psicólogos. Destaca el doctor Tal Ben-Shahar, profesor de Harvard y experto en psicología positiva, que es el que ha puesto nombre a este fenómeno: la falacia de la llegada.

Felicidad con base en una meta

La psicología lo describe como la falsa creencia de que alcanzar una meta específica traerá satisfacción duradera, según este artículo del medio 'Psicology Today'. Por ejemplo, pensar que la felicidad absoluta llegará a nuestras vidas por tener un salario elevado o comprarnos una buena casa, es un ejemplo de este fenómeno tan común, representado en casi todas las películas de los 80.

Estudios sobre felicidad

Hay varios estudios y experimentos que han evidenciado esta falacia. Un ejemplo es el realizado por Timothy D. Wilson y Daniel T. Gilbert sobre como las predicciones que hacemos de cómo nos hará sentir un evento futuro suelen ser erróneas debido al sesgo de impacto, sobreestimando la duración e intensidad de las emociones positivas que podemos sentir.

También podemos encontrar este fenómeno explicado en el experimento que realizaron Brickman P., Coates D. y Janoff-Bulman R., en donde se evidencia que los ganadores de la lotería, por ejemplo, no alcanzan niveles de felicidad tan elevados como podría esperarse.

El estudio concluye que la gente sin ganar la lotería es más feliz, porque obtiene más placer en las cosas cuotidianas.

Las nuevas generaciones parece que están dejando de lado esta mentalidad antigua, ya que se centran más en el camino que les hace llegar a su destino. Centrarse en el proceso y disfrutarlo, probablemente nos acerque más a la felicidad que una simple meta, según dicen expertos como el doctor Tal Ben-Shahar.