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Entrevista | Roger de Gràcia Actor y presentador

Roger de Gràcia: "Quería que mi desaparición fuera accidental y se me ocurrió hacer estallar el corazón"

"Cada día que me levanto, pego un grito en la almohada y digo 'hoy no voy a poder'. Esto me obliga a buscar soluciones"

"El silencio es el peor de todos los problemas; huimos del conflicto, porque es lo que nos da más pereza"

"No tiene mucho sentido buscar que la felicidad dure demasiado. En cambio, la serenidad es mantener un equilibrio"

En confianza con Roger de Gràcia, periodista y actor

En confianza con Roger de Gràcia, periodista y actor / Z. VOETEN / VÍDEO: Z. VOETEN / M. TUDELA

Fidel Masreal

Fidel Masreal

Barcelona
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Roger de Gràcia (Barcelona, 1975), no sólo es un actor y periodista catalán, acostumbrado a los escenarios, los micrófonos y las cámaras. No sólo es una persona con una gran experiencia mediática, sino también un hombre que ha sufrido una lucha consigo mismo debido a la fobia social que sufre desde niño. Fruto de ello ha escrito 'Digue'm boig' ('Llámame loco'). En esta entrevista desnuda sus emociones y reflexiona sobre cómo mejorar nuestra salud mental.

-¿Aún te gustan los Dire Straits?

-Sí. A mí sobre todo me gustaba 'Alchemy', su gran disco en directo. Fue la revelación de la música en directo y además tiene que ver con mi primera relación sexual.

-Con esa chica francesa, que mencionas en el libro...

-Sí

"Con el 'Romeo and Juliet' de Dire Straits tuve mi primera relación sexual completa. Y, además, hubo enamoramiento"

-Así que mientras sonaba la música de fondo...

-Sí...es un doble viaje. Con 'Romeo and Juliet' fue cuando tuve mi primera relación sexual completa. Y, además, hubo enamoramiento. Soy mucho de música. Si hubiera podido hacer algo, es ser músico. He tocado en grupos, y la conexión que he encontrado tocando la he encontrado en muy pocas cosas. Cuando escuchas al otro y el otro te escucha, se produce un diálogo que rara vez se da...

-No nos escuchamos mucho, en general...

-La tendencia es hacia el individualismo. Ahora somos un producto, y todo el rato vendemos nuestro producto. Los diálogos tienden a ser monólogos compartidos. Cuesta escuchar al otro y que el otro te escuche, porque tienes que hacer un ejercicio de humildad muy grande. La inercia es yo, yo, yo.

BARCELONA 03/02/2026 Sociedad. Retratos a Roger de Gràcia en el pario de Gracia. Foto de ZOWY VOETEN

Roger de Gràcia, en la plaza Rovira de Barcelona. / Zowy Voeten / EPC

-Y aplicas el sentido del humor, a menudo.

-Suerte de eso. Me ha permitido quitarle hierro a muchas cosas. O quizás tengo más sentido del humor porque he tenido problemas de relación con la gente y la única manera de soportarlo era ir bromeando.

"Quizás tengo más sentido del humor porque he tenido problemas de relación con la gente y la única manera de soportarlo era bromeando"

-En la salud mental podemos aplicar sentido del humor, ¿no?

-Sí, por supuesto. Ahora deberíamos entrar en esta fase de reírnos un poco todos juntos. La fase de salir del armario de la salud mental parece que ya se ha hecho y hacía falta. La siguiente fase es: ¿qué podemos hacer para frenarlo? Y ya que lo tenemos mucha gente, normalícemoslo y nos reímos, como podemos reírnos de que yo tenga bolsas en los ojos o de que me cueste ir andando por la izquierda de la gente.

"La fase de salir del armario de la salud mental ya se ha hecho. La siguiente fase es: ¿qué podemos hacer para frenarlo?"

-¿Eres pesimista?

-Tengo una cierta tendencia a la nostalgia y la tristeza, pero eso también hace que me vea obligado cada día a levantarme y decir 'venga va'. Cada día que me levanto, pego un grito en la almohada y digo 'hoy no voy a poder'. Esto me obliga a buscar soluciones. Me lo he currado muchísimo y me lo curro todos los días. Lo que me gustaría es poder conectar más con la gente para hacer más cosas, pero como me cuesta estar con gente...

-Has hecho un libro hablando de tu fobia social. ¿Cómo estás ahora?

-Estoy mucho mejor. La edad también ayuda a…

-... y el hecho de ir a terapia...

-... y hablarlo. Cuando se normaliza en el núcleo más pequeño, que es la familia, esto ayuda mucho. Con mi madre no lo habíamos hablado antes. Siempre estaba el no decir. Pero cuando lo dices y lo normalizas se aceptan muchas cosas. Decirlo es vital.

"Con mi madre no lo habíamos hablado antes. Siempre estaba el no decir. Pero cuando lo dices y lo normalizas se aceptan muchas cosas"

-La conversación con tu madre debió de ser catártica...

-Absolutamente catártica. Cuando no se dicen las cosas hay unas fuerzas que van por debajo que no sabes hacia dónde tiran. Cuando las abres, se ven todos los cables. Cuando le dije que quería hacer el libro me dijo que me afectaría el trabajo y también me preguntó si era necesario. Pero, al mismo tiempo, tuvo una reacción de escuchar. Y hablamos. Y para escuchar al otro, intentar escucharte a ti. A veces la mejor forma de escuchar al otro es preguntarse en qué se parece a algo que has vivido.

-¿Y cómo siguió la conversación?

-Ella me explicó qué había vivido ella en la escuela. Me dijo que llevaba toda la vida con problemas para expresar sus propias emociones. Y que yo tenía que aceptar que a ella le costara. Y a partir de ahí todo cambió. Pero debes dar estos pasos.

"Mi madre me dijo que llevaba toda la vida con problemas para expresar sus propias emociones. Y que yo tenía que aceptar que a ella le costara"

-Cuando tuviste la crisis más grave que hizo que te pusieses a correr porque querías desaparecer, y después viste a tu padre llorando por primera vez por lo que había pasado...

-Fue un punto y aparte para ambos. Mi padre no esperaba que un hijo suyo llegara a ese extremo y yo no me esperaba que mi padre tuviera sentimientos, o ese tipo de sentimientos. De nuevo fue eso de 'ojo, ahora estamos en otro sitio'. Y a partir de entonces con mi padre nos volvimos a dar dos besos, que era una manera de decirnos que nos queríamos. Y hasta su muerte.

BARCELONA 03/02/2026 Sociedad. Retratos a Roger de Gràcia en el pario de Gracia. Foto de ZOWY VOETEN

Roger de Gràcia, tras la entrevista en el barrio de Gràcia de Barcelona. / Zowy Voeten / EPC

-En aquella crisis no querías suicidarte para no perjudicar a tu madre...

-Yo no quería ser el agente activo de mi desaparición, quería que fuera accidental. La única manera era hacer estallar el corazón, es lo que se me ocurrió. No funcionó y al ver esto y cómo se puso mi padre y mi madre me ayudó a entrar en el mundo de la consulta terapéutica y me relacioné con la enfermedad desde el lenguaje de la psicología. Esto demuestra que el silencio es el peor de todos los problemas. No hablar las cosas es fatal en todos los sentidos, ya sea hablando de la homosexualidad, de la salud mental...

"Yo no quería ser el agente activo de mi desaparición, quería que fuera accidental. La única manera era hacer estallar el corazón, es lo que se me ocurrió"

-¿Por qué nos cuesta tanto hablar?

-A veces es orgullo, a veces es miedo, a veces es tradición, a veces es religión. A veces presión social. Huimos del conflicto, porque es lo que nos da más pereza y nos puede traer problemas.

-¿Cómo debemos utilizar la palabra loco, que está en el título de tu libro?

-No me gusta dar ejemplos, pero creo que esto debe ser según las personas. Yo lo que haría es la norma de los negros americanos, que pueden decir 'nigger' pero deben decirlo ellos. Hay temas que si no los vives o no sabes, lo que toca es escuchar a los que saben o viven.

-En tu problemática has sufrido una adicción al sexo, o más bien a ser amado... es aquello de utilizar el cuerpo de alguna manera para tapar lo que ocurre en la cabeza, ¿no?

-Necesitas acallar la cabeza. Que es una adicción lo ves con el tiempo: ahora no lo necesito tanto porque mi cabeza no habla tanto, porque he aprendido técnicas de control y evitar cosas que hacen que mi cabeza hable tanto. Ya no voy a situaciones que me provocarán estrés, hago deporte, hablo conmigo mismo y me calmo. Todo esto hace que no necesite esto.

"¿Adicción al sexo? Necesitas acallar la cabeza. Que es una adicción lo ves con el tiempo: ahora no lo necesito tanto"

-Ahora estás en paz contigo mismo...

-Mucho más.

-Y has explicado que no aspiras tanto a la felicidad como a la paz interior...

-Me da la sensación de que la felicidad es un estado de éxtasis puntual. Y no tiene mucho sentido buscar que dure demasiado. Al igual que no puedes estar muy triste llorando mucho rato. En cambio, la serenidad es mantener un equilibrio, mantener el control de lo que es nocivo para ti. Hace un rato venía hacia aquí en coche y cada vez que paraba en el semáforo tenía la tentación de mirar Twitter, pero he sabido que llegaría muy alterado a la entrevista, y me he puesto un disco, para decirle a mi cerebro: tú irás a mi ritmo, no yo al tuyo.

"Deberían ayudarnos a que no nos llegue tanto esta tiranía de las redes, y que la sanidad pública se ponga las pilas y la gente pueda acceder a la consulta"

-Das órdenes en tu cerebro...

-Muchas veces, porque quiere ir muy rápido, quiere la felicidad que cree que encontrará con el gran tuit... Y la tendencia es a que las cosas sean cortas, y la atención es corta. En el coche me he obligado a escuchar un disco entero y en el orden correcto. No sabes lo difícil que me ha sido no saltar de canción. Este ejercicio es constante, pero deberían ayudarnos a que no nos llegue tanto esta tiranía de las redes, y que la sanidad pública se ponga las pilas y la gente pueda acceder a la consulta, que sea para todos los bolsillos, porque acabaremos todos empastillados y tendremos que pagarlo luego entre todos.

-¿Cómo vas de autoexigencia? Me han dicho que en el trabajo te cabreas si la audiencia no va bien...

-Más que por la audiencia, casi te diría que por la excelencia. Saber que podríamos haberlo hecho mejor...

"Muchas veces doy órdenes a mi cerebro, porque quiere ir muy rápido, quiere la felicidad que cree que encontrará con el gran tuit"

-¿Has rebajado expectativas?

-¡Me cuesta mucho! ¡Esto me cuesta mucho! Lo llevo regulinchi, porque supongo que el cerebro analiza las opciones y ve que hay una posibilidad de que es la óptima... Si mi cerebro no lo viera, pero lo ve...

-¿No puedes engañarlo un poco?

-Lo que hago es decirle muchas veces 'hasta aquí', sobre todo en horarios. Por eso ahora me gustaría un trabajo que no fuera tanto por el lado creativo, que fuera algo más mecánico.

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