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Investigación

Un estudio detalla las causas por las que el consumo de cannabis empeora el tratamiento contra las psicosis

"Los pacientes que continuan consumiendo cannabis evolucionan peor", explica el psiquiatra Daniel Bergé, del Hospital del Mar

Un fumador de cannabis.

Un fumador de cannabis. / EFE

Marc Darriba

Marc Darriba

Barcelona
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Cuando una persona debuta con un primer episodio psicótico, el tratamiento no solo busca reducir síntomas como las ideas delirantes o las alucinaciones. También actúa sobre el cerebro. Un estudio reciente del Hospital del Mar apunta a que el consumo de cannabis puede interferir en este proceso y dificultar la respuesta a los antipsicóticos. “Sabemos desde hace años que los pacientes que consumen cannabis evolucionan peor”, explica el psiquiatra Daniel Bergé. “Con este estudio empezamos a ver qué ocurre en el cerebro”.

Antipsicóticos e inflamación cerebral

La investigación ha analizado, mediante técnicas avanzadas de resonancia magnética, un marcador indirecto de inflamación cerebral. Lo que han observado es que, en personas con primer episodio psicótico que no consumen cannabis, el tratamiento antipsicótico se asocia a una disminución de esa inflamación. “Lo que vemos es que el tratamiento baja la inflamación cerebral”, resume Bergé. “En los pacientes que consumen cannabis, eso no ocurre”.

Según el investigador, incluso cuando se incrementa la dosis del fármaco, el marcador de inflamación no disminuye con la misma intensidad en los consumidores. “Pensamos que no responden bien al tratamiento porque esa inflamación se mantiene”, señala.

El estudio es transversal —una fotografía en un momento concreto— y no permite determinar qué sucede a largo plazo a nivel biológico. “No podemos inferir causalidad”, advierte el psiquiatra.

Cannabis y primer episodio psicótico: una combinación frecuente

El consumo es habitual en el momento del debut en estas psicosis. Entre un 40% y un 50% de las personas que llegan a consulta con un primer episodio psicótico son consumidoras de cannabis. “Es muy habitual”, afirma Bergé. “Los pacientes psicóticos consumen más cannabis que la población general, y eso se ha replicado en muchísimos estudios”.

Pero el impacto no es solo biológico. El debut es un momento especialmente sensible en el que se decide en gran parte la evolución posterior.

Más recaídas y peor respuesta al tratamiento

Más allá del mecanismo cerebral, las consecuencias clínicas son claras. “Los pacientes que continúan consumiendo cannabis evolucionan peor”, resume el psiquiatra. El mantenimiento del consumo se asocia a más recaídas, más dificultades para estabilizar el cuadro, necesidad de dosis más altas de medicación y una mayor probabilidad de abandonar el tratamiento. “Existe una relación muy estrecha entre consumo de cannabis y abandono del tratamiento”, afirma.

También afecta al funcionamiento global: continuar estudiando, trabajando o recuperando proyectos vitales se vuelve más difícil. En cambio, cuando se abandona el consumo, la diferencia es visible en la consulta. “Cuando dejan el cannabis, el tratamiento empieza a funcionar muchas veces”, explica. “Y, por desgracia, cuando vuelven a consumir, a menudo hay una recaída”.

No es una relación de causalidad, sino de respuesta al tratamiento

El mensaje del estudio no es que el cannabis “provoque” la psicosis. “No hemos expuesto a los pacientes de manera aleatoria al consumo para ver si desarrollaban un episodio”, puntualiza Bergé. “Por tanto, no podemos afirmar causalidad”.

Lo que sí aporta la investigación es una explicación biológica a un fenómeno que los profesionales ya intuían desde la práctica clínica: que, en personas con una vulnerabilidad ya presente, el consumo puede interferir en la respuesta al tratamiento.

Dejar el consumo puede mejorar la evolución

Dejar el cannabis no es sencillo. “No basta con decir ‘no consumas’”, admite el psiquiatra. A menudo es necesario apoyo específico y recursos para abordar el consumo, especialmente cuando forma parte del entorno social.

“El consejo sería buscar ayuda para dejar de consumir”, concluye. En un momento tan delicado como el primer episodio psicótico, entender qué puede dificultar la recuperación no es una cuestión moral, sino clínica.