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Efectos de la depredación sexual a gran escala

Las víctimas de Epstein sufren consecuencias devastadoras y duraderas, según expertas en abusos sexuales

Describen que los abusos continuados impactan sobre la personalidad, la sexualidad y la salud mental y piden una mayor atención sobre la violencia machista estructural

Epstein planeaba adquirir una mansión en España para reforzar las operaciones de su red de tráfico de mujeres

Karyna Shuliak y Jeffrey Epstein.

Karyna Shuliak y Jeffrey Epstein. / INSTAGRAM

Fidel Masreal

Fidel Masreal

Barcelona
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Al consultar con las mejores expertas en abusos sexuales, en machismo y depredadores sexuales, lo más grave es que el caso Epstein ni les sorprende ni les parece el más grave. Están, desgraciadamente, acostumbradas a tratar a víctimas de un sistema, el machismo, el patriarcado, que sigue instalado, recuerdan, en muchos cerebros y muchas estructuras de poder. Sin duda, las víctimas del magnate sufren y sufrirán consecuencias en ocasiones devastadoras, como tantas otras mujeres víctimas de uno de los negocios oscuros más lucrativos, el de la prostitución y el abuso de menores.

Impacto en todas las esferas de la vida

Noemí Pereda, catedrática de Victimología y directora del Grup de Recerca en Victimització Infantil i Adolescent (GReVIA) de la Universitat de Barcelona (UB) describe como la violencia sexual sobre menores puede afectar "a todas las áreas de la vida de la víctima, dado que se produce en una etapa clave del desarrollo psicológico, emocional y social". Entre otros efectos, genera un daño en la confianza en sí mismas, favorece un autoconcepto negativo y la percepción de "no ser valiosas ni merecedoras de afecto". Además, erosiona la confianza en los demás.

Un daño que puede ser irreparable

"En general las consecuencias más graves en el futuro -explica Elisa Micciola, psicóloga forense, psicoterapeuta especializada en violencia y vocal de la junta de gobierno del Col·legi de Psicologia de Catalunya- tiene que ver con la depresión y el impacto en la personalidad; el peor escenario es cuando la reacción traumática es de disociación: la víctima ha sentido estar expuesta a un terror tan grave que se siente completamente desprovista de protección y se desconecta, es como una congelación".

La víctima ha sentido estar expuesta a un terror tan grave que se siente completamente desprovista de protección y se desconecta

Elisa Micciola

— Psicóloga forense, psicoterapeuta especializada en violencia y vocal de la Junta de Gobierno del Col·legi de Psicologia de Catalunya

La tendencia a la evitación

Micciola explica que un mecanismo habitual es la "evitación" de lo sucedido, bajo la idea de que dejar pasar el tiempo curará el daño. Por ello, muchas víctimas se niegan a hablar de lo sucedido y evitan el tratamiento psicológico. "Pero lo que sucede es que si no hago ningún tratamiento psicológico que me ayude a digerir y recolocar estas cosas, la de que el mundo es un lugar inseguro y que las personas pueden ser peligrosas, se mantendrá".

Lo sucedido afecta a todas las áreas de la vida de la víctima, dado que se produce en una etapa clave del desarrollo psicólógico, emocional y social

Noemí Pereda

— Catedrática de victimologia y directora del Grup de Recerca en Victimització Infantil i Adolescent (GReVIA) de la UB

Las terapias en estos casos, explica Pereda, se basan en la mirada cognitivoconductual para los niños y menores víctimas. Es un trabajo que combina psicoeducación, técnicas de relajación y regulación emocional y un "trabajo progresivo sobre la experiencia traumática y la resignificación de los estímulos asociados al trauma". El objetivo final es integrar el trauma de forma segura para reducir el malestar y aumentar el control y la autoeficacia. Las expertas reclaman encarecidamente que este trabajo lo lleven a cabo profesionales formados en este tipo de violencias. La familia y el entorno también tienen una función clave.

¿Volver a tener relaciones?

Lo habitual, según estas expertas, es que cualquier contacto sexual posterior se convierta en un disparador del trauma. Muchas de estas mujeres no pueden volver a tener relaciones, no pueden disfrutarlas, rechazan el contacto físico. En ocasiones se produce el efecto contrario. "Dado que la mente humana es compleja, se dan casos de hipersexualización, porque están tan desconectadas de su cuerpo y han sido cosificadas, que acaban asumiendo ese rol con una sexualidad impulsiva, es como una manera de hacerse daño a sí mismas; y no deja de ser la repetición de la voz del agresor", describe Micciola.

Las expertas apuestan por terapias continuadas a cargo de personas especializadas

Pereda explica que entre los efectos de estas situaciones tan traumáticas está el de "un intenso sentimiento de culpa, vergüenza y confusión emocional" en el que la víctima "puede llegar a interiorizar el discurso del agresor y asumir narrativas que desplazan la responsabilidad hacia ella misma", en especial cuando el abuso ha sido continuado y ha incluido manipulación o coerción emocional o material.

Por esto Alba Alfageme alerta sobre la idea de algunos agresores que alegan consentimiento: "Hay que entender que la situación de poder del agresor es diferente al de una chica joven que está asustada, que no tiene posibilidad de decir que no, por lo que no hay consentimiento; debemos trabajar la adquisición del cambio de estos paradigmas".

¿Que sean tantas las puede ayudar en la reparación?

Micciola responde que eso depende de cómo se enfoque la recuperación. Ante una explotación sistemática, las víctimas pueden sentirse "intercambiables, lo cual aumenta la cosificación y la impunidad". Pero en la reparación sí es interesante, añade, ver el impacto positivo "de combinar el tratamiento psicológico individual con la terapia de grupo, porque esta ayuda a validar la realidad, reduce la culpa y hace que se den cuenta de que forman parte de una estructura, de que hay un apoyo mutuo".

Falta conciencia social

Precisamente, al hilo de la advertencia de Alfageme sobre la idea del consentimiento, Pereda lamenta que pese a unos años de mayor sensibilidad social, "sigue existiendo la tendencia a minimizar" los efectos de la violencia sexual o a asumir erróneamente que el tiempo hará que la víctima olvide lo sucedido. Una idea falsa, como ha explicado Micciola. Pereda reitera que en la edad adulta los efectos tienen que ver con todas las esferas de la vida, desde la salud mental a las relaciones personales pasando por la vida laboral. "Es imprescindible -reclama- un mayor esfuerzo de concienciación social, institucional y política".

¿Cómo pudo haber tantos hombres durante tanto tiempo?

Alba Alfageme no se sorprende del caso Epstein: "El machismo actúa a un nivel más profundo que cualquier ideología, por esto hay hombres tan diferentes implicados, porque cuando estás sometido al sistema patriarcal, esto te conforma, y cuanto más poder, más espacio de privilegio; el marco mental de que las mujeres son objetos sexuales nos lo hemos comido todos y todas; entiendo que el caso sorprenda -concluye- pero es un golpe de realidad, de ser conscientes de que nuestra sociedad va de esto". Es un proceso de deshumanización compartido.

Es un pacto de fraternidad, de masculinidad violenta y romper ese pacto de silencio implicaría consecuencias para ellos

Alba Alfageme

— Psicóloga especializada en violencias machistas

¿Por qué ninguno denunció lo que veía? "En el fondo, es un pacto de fraternidad, de masculinidad violenta y romper ese pacto de silencio implicaría consecuencias para ellos, porque es gente muy poderosa y sus mecanismos para hacer daño son bestiales, de tal manera que puedo desaparecer pero romper ese pacto tendría sus efectos", describe Alfageme.

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