Revolución en la 'biblia' de los diagnósticos
Las entidades de salud mental reciben con escepticismo el giro del DSM: “Cambia el lenguaje, pero no el paradigma”
Las entidades de salud mental de Catalunya celebran la voluntad del DSM de incorporar factores sociales, calidad de vida y la voz de las personas afectadas, pero advierten de que el cambio puede quedarse en el lenguaje si no transforma el paradigma ni la práctica asistencial.
Carles Albert, presidente de la Federación VEUS: “Cambia el léxico, pero los problemas de fondo no se abordan”
Revolución en la 'biblia' de la salud mental. El DSM incorporará factores psicosociales para afinar los diagnósticos

Protesta en Santa Coloma por las listas espera en salud mental / SANDRA ROMÁN

El anuncio del futuro rumbo del Manual Diagnóstico y Estadístico de Trastornos Mentales (DSM por sus siglas en inglés), la guía de referencia internacional para el diagnóstico de los trastornos mentales, ha sido recibido con una combinación de prudencia, escepticismo y advertencias por parte de las entidades de salud mental de Catalunya. Aunque valoran positivamente la voluntad de incorporar factores sociales, calidad de vida y la voz de las personas con experiencia propia, muchas alertan de que el riesgo es que el cambio se quede en el plano del lenguaje y no se traduzca en una transformación real del modelo.
Volvemos a tener el mismo problema de fondo: una foto estática tomada por un tercero, con el riesgo de sesgos
“La sensación es que cambia el léxico, pero no se abordan los problemas de fondo”, resume Carles Albert, presidente de la Federación VEUS, que agrupa a entidades de personas con experiencia propia en salud mental. Desde su perspectiva, sigue dominando una visión biologizante y clasificadora que no conecta con la complejidad de las vivencias. “A casi todas las personas nos han cambiado el diagnóstico varias veces. Los síntomas tienen mucho que ver con el entorno social, pero el diagnóstico acaba siendo estigmatizante y condiciona el acceso al empleo, las relaciones personales o el proyecto vital”, asegura.
El peso del diagnóstico en la vida cotidiana
Las voces de personas con experiencia propia coinciden en señalar que el diagnóstico puede tener un doble efecto: un alivio inicial y un impacto posterior. “Poner nombre a lo que te pasa puede ayudar, pero nadie te prepara para cómo eso afecta a la imagen que tienes de ti misma”, explica una de las activistas de Amb Experiència Pròpia (AEP) que pide mantener el anonimato. AEP está formada íntegramente por personas con diagnóstico que realizan talleres de sensibilización en centros educativos y espacios sociales. “El diagnóstico habla de síntomas, pero no del cansancio de sostener el día a día, de la autoestima que se va rompiendo o de los proyectos que abandonas”, añade.
Frente a la polarización y el negacionismo, necesitamos criterios científicos mínimamente sólidos
Por eso, desde AEP defienden que el objetivo principal no debería ser solo reducir síntomas, sino recuperar calidad de vida. “No quiero solo ‘estar mejor’, quiero vivir mejor. Habitar mi vida”, resumen. En este sentido, ven con buenos ojos que el futuro DSM hable de funcionalidad y calidad de vida, pero advierten de que el contexto social sigue quedando demasiado a menudo fuera del foco: precariedad, estigma, entornos familiares disfuncionales o dificultades de acceso a la atención psicológica.
Estigma, sesgos y límites del manual
Desde Obertament, entidad referente en la lucha contra el estigma, Edgar Vinyals considera que el cambio era “inaplazable”, pero advierte de sus límites. “La parte inquietante es que la calidad de vida vuelve a convertirse en un indicador biométrico, aplicado desde la subjetividad de quien evalúa. Volvemos a tener el mismo problema de fondo: una foto estática tomada por un tercero, con el riesgo de sesgos”, señala.
Vinyals subraya que el DSM no es solo una herramienta clínica, sino también un generador de lenguaje e imaginario social. “Un cambio de manual puede ayudar a ajustar apoyos, pero no eliminará el estigma. Eso va mucho más allá del diagnóstico”. A su juicio, una reforma real “debería incorporar una lectura clara de las violencias vividas por las personas y de los mecanismos de defensa que desarrollan, situando el malestar en relación con el poder, la seguridad y los vínculos, y no solo con el síntoma”.
Familias, sistema y criterios compartidos
La Federación Salut Mental Catalunya, que agrupa a entidades de familiares, adopta una posición más matizada. Su presidenta, Mercè Torrentallé, recuerda que el DSM “no es un manual perfecto, pero es el menos malo que tenemos” y defiende la necesidad de contar con criterios diagnósticos compartidos en un contexto de cambio acelerado. “Frente a la polarización y el negacionismo, necesitamos criterios científicos mínimamente sólidos”, afirma.
Torrentallé reconoce, sin embargo, que el diagnóstico puede vivirse como una carga para muchas personas, mientras que para otras supone un alivio que permite orientar la atención y la recuperación. “El reto es cómo incorporamos la voz de las personas en primera persona y de las familias en un sistema en el que también pesa mucho la voz de la industria farmacéutica”, apunta. Y añade que los nuevos malestares asociados a las redes sociales, la inteligencia artificial, el cambio climático o el acoso obligan a una actualización constante de los marcos diagnósticos.
Cambio real o cambio de relato
Las entidades coinciden en una idea central: el DSM puede evolucionar, pero su impacto será limitado si no cambian también la práctica clínica, los recursos disponibles y el lugar real que ocupa la voz de las personas afectadas. “Una visita cada dos o tres meses al centro de salud mental es totalmente insuficiente para una persona traumatizada”, recuerda Carles Albert, que reclama más atención comunitaria y apoyo entre iguales.
El futuro DSM promete escuchar más. Las entidades celebran el gesto, pero advierten de que escuchar de verdad implica aceptar relatos incómodos y cuestionar el paradigma dominante. Sin ello, concluyen, el riesgo es que el manual cambie sin que cambie la vida de las personas.
Suscríbete para seguir leyendo
- Pere, con depresión severa desde hace 20 años, pide la eutanasia por tercera vez: 'Mi vida no es digna, padezco un sufrimiento crónico e intratable
- Los asesinos de Francisca Cadenas la amordazaron, le ataron las manos y la desnudaron de cintura para abajo
- La comisión catalana de la eutanasia resuelve que Pere, el vecino de Reus con una depresión severa, ha agotado 'todos los tratamientos': 'No hay posibilidad de curación ni de mejora
- Un pastor compra su propio rebaño para mantener viva la trashumancia en el Pla de l'Estany
- La Aemet confirma la llegada de la borrasca Samuel y anuncia que hemos batido récord absoluto de frentes de gran impacto en el Mediterráneo
- Francisca Cadenas fue asesinada a golpes y descuartizada, según la autopsia
- El único colegio de Girona en la lista Forbes 2026 de las mejores escuelas de España: método Montessori y huertos en cada aula
- Las grabaciones a los asesinos de Francisca Cadenas: 'No la vais a encontrar