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Psicología

Álvaro Bilbao, neuropsicólogo experto en crianza, desvela los 4 trucos para despertar a tu hijo por la mañana

El doctor explica cómo conseguir que los despertares pasen de ser "un campo de batalla a un momento de conexión familiar y bienestar"

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Psicólogo Álvaro Bilbao.

Psicólogo Álvaro Bilbao. / David Castro / EPC

Mariona Carol Roc

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Despertar a un niño por la mañana puede convertirse en una batalla diaria para muchas familias.

Sin embargo, el reconocido neuropsicólogo Álvaro Bilbao, especialista en desarrollo infantil, propone en una publicación en su Instagram cuatro pasos basados en la neurociencia que pueden transformar ese momento en una experiencia más tranquila y positiva, tanto para los pequeños como para los padres.

Nada de encender las luces de golpe ni abrir las cortinas bruscamente. Un cambio repentino de luz puede generar estrés ocular y activar una respuesta de alerta que hará que el niño se despierte de mal humor.

La luz cálida y suave estimula la glándula pineal para que reduzca la producción de melatonina, la hormona del sueño. Así, el cerebro comienza a activarse de forma natural y progresiva, como lo haría con la salida del sol en la naturaleza.

Antes de pedirle que se levante, intenta que responda una pregunta simple, como “¿Ayer viste dibujos de Bluey?” o “¿Vas a ponerte los zapatos rojos?”.

Responder requiere que el cerebro active regiones de la corteza cerebral responsables del lenguaje, la comprensión y la toma de decisiones. Este pequeño esfuerzo cognitivo ayuda al niño a activar su mente y salir del modo sueño.

Ayuda a tu hijo a colocar la cabeza en posición vertical, ya sea incorporándolo suavemente o cogiéndolo en brazos para llevarlo a desayunar.

El sistema reticular ascendente, encargado de mantenernos despiertos, se activa cuando el cuerpo está erguido. Por eso, tener la cabeza levantada estimula el estado de alerta natural del cerebro.

Durante la cena, conversa con tu hijo y pregúntale cómo le gustaría despertar al día siguiente. Hacerlo partícipe del proceso convierte el momento en algo colaborativo.

  • Porque sentirse escuchado mejora el estado emocional.
  • Porque participar en esta situación activa la corteza orbitofrontal, favoreciendo la toma de decisiones y la responsabilidad.
  • Y porque la mayoría de los niños prefieren despertares suaves, con caricias, besos o palabras bonitas; eso, según la ciencia, siempre funciona.

En resumen

La clave no está en gritar “¡Arriba!” ni en tirar de la manta ni zarandear al niño, sino en entender cómo funciona el cerebro infantil.

Con el objetivo de que el despertar de su pequeño pase de ser un "campo de batalla a un momento de conexión familiar y bienestar", el doctor busca enseñar a los padres a "despertar con calma y amor" a sus hijos con estos sencillos trucos de neurociencia, ya que despertar bien es tan importante como dormir bien.