Pensar en primera persona
Carmen Prieto, activista: "Oír los traumas de los demás, a veces, puede aligerar los propios, pero otras veces los puede reavivar. Es imposible sostenerlos todos"
"Para las víctimas, sentir empatía ayuda a sostener parte de esa carga. Yo misma he sentido esa necesidad y el alivio de saberse escuchada. Sin embargo no siempre podemos"
"El primer impulso al oir la noticia de la catástrofe de Adamu fue no pensar, olvidarme, no saber. Pero inmediatamente después quise ser solidaria"

Adamuz acoge una misa funeral por las víctimas del accidente / Manuel Murillo
Cuando oí la noticia de la catástrofe de los trenes en Adamuz estaba perdida en el laberinto de mi cabeza y una bofetada de realidad me sacó de allí. Mis miedos y malestar se relativizaron y me sentí culpable por sentirme yo mal, frente a aquellas terribles circunstancias que se estaban allí viviendo.
Cuando oí la noticia de la catástrofe de Adamuz estaba perdida en el laberinto de mi cabeza y una bofetada de realidad me sacó de allí
El primer impulso fue el de apagar la tele. Cerrar los ojos y taparme los oídos. No pensar, olvidarme, no saber.
Pero inmediatamente después quise ser solidaria. Quise meterme en las mentes de aquellas personas que habían sufrido semejante trauma. Dar soporte a ese dolor gigante que sabes que está aplastando a esa gente. Porque sé que cuando te ha pasado algo sientes la necesidad de contarlo y sentir la ayuda y la empatía del prójimo. El sufrimiento compartido en palabras se hace más ligero. Hablando, explicando y siendo escuchado.

Adamuz acoge una misa funeral por las víctimas del accidente / Manuel Murillo
Escuchar a esas víctimas es solidario y necesario. Para ellos, sentir esa empatía ayuda a sostener parte de esa carga. Yo misma he sentido esa necesidad y el alivio de saberse escuchada. Sin embargo, no siempre podemos. Puede llegar un momento en que se sobrecargue nuestra propia salud mental si estamos constantemente inmersos en las malas noticias. Hay demasiadas tragedias…
A veces me tengo que aislar, proteger, blindar, parar. Para que tanto dolor no acabe desbordándome
Oír los traumas de los demás, a veces, puede aligerar los propios, pero otras veces los puede reavivar. Es imposible sostenerlos todos. A veces me tengo que aislar, proteger, blindar, parar. Para que tanto dolor no acabe desbordándome.
Sin olvidar. Sin ignorar. Y deseando la máxima recuperación de los supervivientes lo antes posible.
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