Banalización de la salud mental
Crecen los falsos autodiagnósticos entre los jóvenes: "Estoy deprimido", "tienes ansiedad", "estoy TOC", "parezco bipolar"
Eduard Vieta, psiquiatra: "educar en estos términos es importante para no acabar estigmatizando"
"Esto hace mucho daño a las personas que tienen el trastorno", explica Maria Àngels Giralt, presidenta de TOC Catalunya

Jóvenes de L'Hospitalet pasean por el barrio de Collblanc. / Jordi Otix

Las siguientes expresiones están sacadas de conversaciones entre jóvenes y adolescentes en la actualidad: "Tengo un día malo, estoy con depresión"; "Creía que llevaba bien el examen pero ahora me he agobiado y lo veo fatal, soy bipolar"; "Me estoy poniendo nervioso, tengo ansiedad"; "Me acabo de traumar, estoy traumatizado"; "Soy superordenada, es que tengo TOC"; "No he pillado nada de la lección, perdón, es que soy autista"; "Estoy super activo hoy, tengo TDAH".
Son solo algunos de los ejemplos recogidos en el día a día de conversaciones informales, en las que contratiempos de la vida cotidiana se transforman rápida y espontáneamente en conceptos que tienen un significado real muy distinto. "Este tipo de comentarios -explica Noah Zafra, testimonio en primera persona sobre la depresión y colaboradora de SanaMente- se usan entre algunos jóvenes para diferenciar lo que no forma parte de la normalidad, para poner etiquetas o para hacerse los listos y los graciosos cuando no tienen ni idea y pueden afectar a la gente".
"Tengo depre"
Maria Portella, jefa del grupo de investigación en salud mental del Institut de Recerca de Sant Pau, explica que "todos podemos estar tristes, desanimados, nerviosos, preocupados... Estas emociones forman parte de la vida, pero no es lo mismo estar triste que tener una depresión mayor. La tristeza acostumbra a tener una causa clara, va y viene y, pese a que puede doler, nos permite continuar con el día a día. La depresión mayor, en cambio, es un trastorno mental, psiquiátrico. El malestar es intenso, puede durar semanas o meses, afecta al sueño, a la comida, a la energía, a la capacidad de disfrutar, a la capacidad de concentrarse, de hacer las cosas que hacíamos de forma normal. Y hace que las cosas más simples sean muy difíciles".
Decir a la ligera 'estoy depre' o 'tengo ansiedad" pero puede invisibilizar el sufrmiento real de las personas que sí conviven con estos trastornos, que sí sufren estos trastornos
"Pasa algo parecido con los nervios -añade-, porque todos nos podemos poner nerviosos antes de un examen o ante una situación nueva, pero esto no es un trastorno. Un trastorno de ansiedad implica un miedo o una preocupación desproporcionada, constante, que aparece incluso cuando no hay un peligro real y que interfiere de manera clara en la vida cotidiana". Por todo ello, concluye esta profesional, "decir a la ligera 'estoy depre' o 'tengo ansiedad" puede parecer inofensivo, pero puede invisibilizar el sufrimiento real de las personas que sí conviven con estos trastornos".
"Estoy bipolar"
Eduard Vieta, jefe de Psiquiatría del Hospital Clínic y uno de los mayores expertos europeos en bipolaridad, explica: "Últimamente se ha puesto de moda decir 'estoy bipolar' o 'te veo bipolar', de una manera banalizadora del término, para describir cambios de humor que no tienen la relevancia clínica ni el impacto emocional ni social ni duro que tiene una enfermedad como el trastorno bipolar, sobre las personas que realmente lo tienen. Esto es difícil de cambiar. Educar en estos términos es importante, que la gente sepa entenderlo, que se haga un uso adecuado para no acabar estigmatizando o haciendo bullying, usando de forma errónea los términos, lo cual puede hacer que quien realmente lo sufre le cueste más pedir ayuda o explicarse.
La bipolaridad no es solo un cambio de humor, es una enfermedad que provoca mucho sufrimiento a las personas y a sus familias
Por tanto, la bipolaridad clínica "es un trastorno -describe Vieta- en el que los cambios de estado de ánimo duran semanas o meses y además modifican sustancialmente el comportamiento de la persona de una forma continuada, no es solo un cambio de humor debido a unas circunstancias externas, es completamente diferente y es una enfermedad que requiere hacer un diagnóstico correcto y un tratamiento a menudo farmacológico pero también psicológico, y que provoca mucho sufrimiento a las personas y a sus familias. Y no tiene nada que ver con los cambios súbitos y banales de humor que puede tener todo el mundo".

Un grupo de adolescentes, a la salida de un instituto en Barcelona. / Manu Mitru
"Soy superordenada, tengo TOC"
La presidenta de la asociación TOC Catalunya, Maria Àngels Giralt, responde a estos tópicos: "En el TOC hay un gran estigma, porque muchas personas, si quieren poner una cosa en orden dicen 'oh, este es mi TOC'. Esto hace mucho daño a las personas que tienen TOC. La diferencia entre una persona ordenada y una persona con TOC es que tú ordenas y cuando has ordenado te quedas tranquilo, bien, contento. Te quedas fantástico, con una tranquilidad, sin angustia. Ya está. Una persona con TOC ordena las cosas porque su pensamiento le dice que si eso no está ordenado -y es muy habitual- morirá su madre o alguien que él quiere o caerá un rayo y destrozará la casa. Esto es la compulsión.
A una persona con TOC su pensamiento le dice que si una no está ordenada morirá su madre, y vuelve a poner las cosas en orden
Pone las cosas en orden pero no queda tranquilo y se pregunta si no las ha puesto todas en orden. ¿Y qué hace? Vuelve a ponerlas en orden. Esta acción tan repetitiva de poner en orden las cosas y no poder dejar de ver eso desordenado es un gran sufrimiento, sabiendo en todo momento que lo que está pasando es irracional. Por eso es un trastorno Obsesivo Compulsivo. La compulsión es lo que va detrás de la obsesión o el pensamiento obsesivo".
Giralt añade: "Imaginemos que una persona dice que ha de limpiar la casa. Después se muestra tranquila, relajada. El TOC, no. Si no limpia eso y queda como una patena, cree que pasará algo -sabe que eso es irracional, pero cree que pasará- con lo cual vuelve a limpiar. O limpiarse las manos para no contaminarse. La persona con TOC puede llegar a lavarse las manos 40 o 50 veces, porque si no lo hace, pasará algo malo".
"Estoy traumado"
Benedikt Amann, psiquiatra e investigador del Hospital del Mar, especializado en trauma: "Hay un uso de términos médicos de forma no adecuada. Los hechos adversos nos pasan a todo el mundo y nos causan cierta molestia emocional, porque todos somos vulnerables, nos pueden pasar eventos adversos".
Si mi madre no me deja salir porque tengo 16 años, o una amiga no me habla, decir que estoy 'traumatizado' es una equivocación total, porque se trata de molestias subjetivas que se pasan
"El evento traumático -añade Amann- es algo que causa una molestia muy profunda ante una amenaza vital que después puede crear cambios del ánimo bruscos, flashbacks, recuerdos sensoriales, ansiedad, tristeza profunda, inquietud, etcétera, pero relacionado con ese evento grave: un accidente de coche, o una estafa, o un ataque violento en la calle. Decir que estoy traumado porque a los 16 años mi madre no me deja salir con mis amigos, o porque una amiga no me contesta es una equivocación total".
"Estoy que no paro, tengo TDAH"
Sin duda, hablar del Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) a la ligera es un error. José Antonio Ramos Quiroga, médico especialista en psiquiatría de adultos e infantil y de la adolescencia en el Hospital Vall d'Hebron, doctor en Psiquiatría y Psicología Médica por la UAB, pide no minimizar este concepto asociándolo a estar cansado o muy activo. "El malestar emocional forma parte del ser humano, pero no banalicemos" los términos médicos, reclama.
Y explica en qué consiste el TDAH: "Se trata de una condición médica, un trastorno, una enfermedad, que se inicia en la infancia, y tiene una duración crónica a lo largo de los años, no es algo que me pasa hoy y me vuelve a pasar dentro de un mes. Es un trastorno del neurodesarrollo en determinadas áreas del cerebro que impacta negativamente en el día a día, porque limita nuestra capacidad de estudiar, de trabajar, de relacionarnos con los demás". Una manera de atender a la importancia de este trastorno es que las personas que lo padecen tienen el doble de riesgo de mortalidad.
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