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Reacciones ciudadanas ante la falta de trenes, de nuevo

Decálogo emocional del caos en Rodalies: "No nos queda otra que respirar profundo"

Resignación, comprensión, frustración, estrés e incertidumbre conviven entre las sensaciones de los usuarios afectados

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El vestíbulo de la estación de Sants, el jueves 22 de enero por la mañana

El vestíbulo de la estación de Sants, el jueves 22 de enero por la mañana / GERARDO SANTOS

Fidel Masreal

Fidel Masreal

Barcelona
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Segundo día de caos sin trenes en Catalunya. Un caos que se acumula a la crónica problemática de los retrasos y cancelaciones. La estación de Sants es el epicentro de vivencias emocionales de todo tipo en una estación en plena reforma, sin comercios, y bajo el ruido constante de los martillos de las obras, con las pantallas vacías salvo las del AVE, excepto mensajes que parecen un sarcasmo, porque se anuncia de repente un tren a Mataró a las 23,45 h de la noche. Este es el decálogo emocional de los usuarios, un abanico de reacciones presididas mayoritariamente por una estoica resiliencia.

Respirar

Cristina, de 45 años, quería ir hoy a Segur de Calafell. "Desde ayer no hay. Vivo allí. Y trabajo en Gavà, Viladecans, Vilanova. Venía a coger el tren y no hay. ¿Qué me han dicho? Que no hay. Y si no saben ellos... Dicen que hay unos autobuses, pero tienes que pagar 20 euros". Preguntada por cómo está, responde: "No tan bien como quisiera, pero no nos queda otra que respirar profundo y con la esperanza de que esto mejor, porque es una situación difícil".

Psicología

Uno de los informantes de Renfe explica su método para contener las reacciones emocionales: saber tratar estas emociones, no escalar en el enojo del cliente, desplegar la paciencia y ejercer, en cierto sentido, de psicólogo. Con todo, las mujeres y hombres de la compañía, con los petos amarillos, elogian la actitud de la gran mayoría de los ciudadanos, cargada de resignación.

Pena

Daniela, de 21 años, iba a Sitges a trabajar. "No sé como lo haré ahora, tenía que estar a la una [son las 11,30 h] y no sabía nada hasta ahora que vengo. Estoy bien [ríe]. Pero me da pena no poder coger el tren, a ver cómo lo hacemos. Uso el tren habitualmente. Normalmente, funciona bien, menos hoy". Su alternativa es buscar un autobús, para lo cual va a pedir información.

Pantallas de la estación de Sants, donde no aparecen trenes en circulación

Pantallas de la estación de Sants, donde no aparecen trenes en circulación / GERARDO SANTOS

Frustración

Carlos, de 40 años, iba a una reunión de trabajo a Montcada. "Me han dicho que no hay trenes, no puedo hacer nada. Tenía una entrevista de trabajo para hoy... ¿Cómo iré a Montcada? Caminando [ríe]. Hay un poco de frustración, obviamente pero qué remedio. Tampoco me informaron de rutas alternativas, solo que no hay trenes y se acabó. Entiendo que ellos hacen también su trabajo, aunque el perjudicado es el de a pie, el del día a día, es incómodo".

Solidaridad

Una mujer, María, de 75 años, iba a Segur de Calafell. "Pensaba que hoy había trenes porque dijeron que hoy funcionaban, me iba a ir ayer y no pude. Me han dicho que no, así que me voy a casa. Lo que más me afecta es la persona que ha muerto y los otros de Córdoba. No voy a ir hasta que los trenes funcionen. Me sienta bien porque así estoy con mi marido [ríe, junto a él]. ¿Qué vas a hacer?", concluye.

No miedo pero sí respeto a viajar en el AVE, porque llevo mucho tiempo escuchando las quejas por las vías

Rosa, 77 años

— Usuaria de Renfe

"Terrible"

Jennifer, de 37 años, cogió un tren de Vilanova a Barcelona y ahora debe cancelar el billete e ir en autobús desde plaza de España. "¿Cómo lo vivo? Terrible porque llego una hora y media tarde a mi trabajo y no creo que lo vayan a tolerar todos los días". Está perjudicada desde el día anterior. "Y a saber hasta cuándo". Sobre la posición de los maquinistas, entiende que cuiden su bienestar "y no van a exponer su vida ni la nuestra, pero Renfe nos tienen que dar solución a los usuarios". "Estoy molesta", concluye.

Estrés

Esvetlana, de 49 años. Ayer ya iba a Mollet del Vallès y no pudo viajar. Hoy igual, pese a que confiaba en hacerlo por la información que se había facilitado."Y luego me voy a Sagrera y nadie te da información de donde paran los buses, que haya al menos información. No sé donde paran", se queja.

Estoy estresadísima, imagino que toda la gente anda igual

Esvetlana, 49 años

— Usuaria de Rodalies

"La gente anda perdida, te lo juro, tú vas a Sagrera y la gente va como loca, en la Meridiana la gente arriba y abajo, y son filas y filas buscando autobuses, un mogollón horrible, espantoso". Ahora su alternativa es ir a Fabra i Puig "a ver si me va bien, y si no, no lo sé". "Estoy estresadísima, imagino que toda la gente anda igual", explica. Como ayer.

Sin alternativa

Rosa, de 77 años, tiene que ir a Pineda. Anoche ya no pudo volver. Ahora intenta que le devuelvan el billete de vuelta en la estación del Norte. Y buscará opciones. "Ves que no tienes otras alternativas, no te las buscan. Ahora mismo, el lunes tenía que ir a Córdoba y Renfe me mandó un mensaje, me han devuelto el dinero y ahora estoy buscando opciones". Primero tiene que ir a Pineda. "Nos vemos sin alternativas, ni apoyo", se lamenta. "¿Miedo a coger el AVE tras lo de Córdoba? No miedo pero respeto, porque llevo mucho tiempo escuchando las quejas por las vías, muchas veces los conductores han dicho que se niegan a conducir, pero lo han tenido que hacer". A Córdoba ya irá la semana que viene, en autobús hasta Madrid y desde allí con otro autobús.

Comprensión

Laura, de 35 años, acaba de llegar de Madrid y va a Sant Celoni y no hay tren. Creía que hoy se había retomado el servicio. Ahora opta por el metro y luego tomar un autobús. "Me da un poco de pereza tener que hacer todo ese movimiento cuando el tren me deja en media hora en Sant Celoni. Pero entiendo la situación de los maquinistas, también vengo en el AVE de Madrid, que ponía que tardábamos dos horas y media y hemos tardado cuatro. ¿Miedo? Lo piensas, más que antes".

Prisa

Un hombre recibe a mediodía la noticia de que su tren a Gavà -como todos los trenes salvo el AVE- no va a salir. No tiene tiempo de atender a ningún periodista. Ha de llegar a trabajar. Sale casi corriendo en busca de una alternativa. Seguramente tampoco le da tiempo de sentir frustración. "Tengo que estar a la hora en el trabajo", es lo único que puede decir mientras se aleja.

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