Análisis del fenómeno de la autólisis (y III)
Una escritora describe su 'método' para sobrevivir al suicidio de sus dos hijos jóvenes
Yiyun Li despliega en un libro la aceptación radical con la que ha decidido vivir en un "abismo permanente"
Reflexiona sobre cómo la sociedad mira al suicidio y se rebela contra la idea de superar el duelo
¿Por qué muchas muertes se producen fuera del sistema asistencial?

La escritora Yiyun Li, autora de 'En la naturaleza las cosas crecen'. / Denise Applewhite

Posiblemente es uno de los libros más desgarradores, porque lo que explica es de un dolor inimaginable: la muerte de dos hijos de 19 y 16 años con un intervalo de tres siete de diferencia. Ambos, por suicidio. Se llama 'En la naturaleza, las cosas crecen' ("A la natura les coses simplemente creixen", en la traducción al catalán). Y lo que plantea su autora, la escritora de origen chino Yiyun Li va más allá de las llamadas cuatro fases del duelo. En realidad, es una vivencia que se niega a pasar el duelo.
Vivir en el abismo
Yiyun Li afirma que su existencia se resume ahora y para siempre en vivir en el abismo. Se niega a hablar de duelo porque lo considera una minusvaloración de su vivencia, porque consiste en pasar diferentes etapas para luego salir a flote para que las cosas sean "como de costumbre".
Puede ser que tengan un dolor tan grande que nada, salvo borrar su existencia física, puede acabar con su sufrimiento
Sin duda su manera de afrontar esta terrible experiencia no es la única ni necesariamente la mejor. Pero es la suya. Y ella reclama respeto por su opción: "Estoy en un abismo. No es que me haya perdido hasta ir a parar a él. Tampoco he caído. No me han asediado y perseguido hasta lanzarme en él. No: simplemente, de manera inexplicable y desconcertante, estoy en un abismo". "El abismo -añade- es mi hábitat. No debes malgastar energía luchando contra tu hábitat". "No quiero poner punto y final a mi pena", concluye.
Aceptación radical
La escritora expone que "cualquier cosa uqe te evite el desasosiego o la cavilación es buena para el cerebro. Y, lo más importante de todo, en mi caso: la aceptación radical". Con una prosa desnuda y con referencias intelectuales, ofrece una mirada sincera sobre el suicidio de sus dos hijos, y manifiesta que "Los amaba, y todavía los amo, pero hay una cosa más importante que amar a mis hijos y es comprenderlos y respetarlos, cosa que incluye, antes que nada, comprender y respetar su decisión de acabar con su vida".
No quiero poner punto y final a mi pena
Una amiga de la autora, el día siguiente de la segunda muerte, la del hijo menor, James, le escribe: "Has hecho todo lo posible por ayudar a James a encontrar su lugar en la vida, pero él se quería ir y debes dejar que se vaya". Yiyun Li agradece estas palabras, de una sinceridad extrema. Las agradece mucho más que otras muestras de apoyo que, en realidad, acaban siendo muestras de egoísmo.
Los mensajes contraproducentes
La autora relata como, tras la muerte de su segundo hijo, recibió mensajes y tuvo que afrontar noticias sensacionalistas, especialmente en China, sobre lo sucedido, haciéndola incluso responsable e incluso culpable. Con un aplomo extremo, se refiere a estas expresiones como el fruto de personas con problemas internos graves. Y sobre el conjunto de la sociedad y su reacción frente al suicidio, escribe: "La gente, incluso cuando tiene buenas intenciones, acostumbra a sentirse incómoda ante las muertes prematuras, especialmente ante el suicidio".
No son débiles
Yiyun Li deja claro que, frente al prejuicio que asocia el suicidio a personas débiles mentales o egoístas, la realidad es que "no son necesariamente personas que deseen matarse, sino que puede ser que tengan un dolor tan grande que nada, salvo borrar su existencia física, puede acabar con su sufrimiento". Y añade, sobre las personas críticas con los intentos de suicidio: "¿Es un sentimiento de superioridad, lo que hace que la gente sea insensible, o, más bien, un profundo sentimiento de miedo?; no me quiero hallar en el lugar donde estás, de manera que para garantizar mi seguridad más vale que primero te condene".
¿Es vivible, la vida?
Pese a todo este dolor, o sin negar todo este dolor, la escritora explica cómo le dijo a su hijo menor, pocas semanas antes de morir, que "según mis cálculos, solo el diez por ciento de la vida está hecha de cosas y personas que amamos, y por este diez por ciento -la verdadera alegría de vivir- debemos soportar el otro noventa por ciento".
PIDE AYUDA
Si tú o alguien cercano sufre ideas suicidas,
- Línea de atención a la conducta suicida: 024
- Teléfono de prevención del suicidio de Barcelona: 900 925 555
- Chat Línea 024: https://www2.cruzroja.es/es/chat-linea024
- Fundación ANAR (infancia y adolescencia): 900 20 20 10
- CatSalut Respon: 061
- Emergencias: 112
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