Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Pensar en Primera Persona

Carmen Prieto, activista: "Mi propósito de Año Nuevo es no tener propósitos"

"Marcarte objetivos poco flexibles y con mucho nivel de autoexigencia acaba por malgastar tu salud mental"

¡Feliz Año Nuevo sin propósitos pensados de antemano!… Salvo el de no autoexigirme más de la cuenta y el de no perder la ilusión

Imagen icónica de la fiesta de Fin de Año.

Imagen icónica de la fiesta de Fin de Año. / PIXABAY

Carmen Prieto

Mataró
Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

Creo que nunca me he marcado propósitos para el Año Nuevo. No sé… No se me ha ocurrido nunca pensar que cambiar de año conllevara necesariamente tener nuevos propósitos. Supongo que seguirían siendo los mismos que hasta ahora. En realidad mis propósitos van cambiando según el día. Los he de ir cambiando porque yo misma voy cambiando. Y algo que un día me parece fantástico y fácil de llevar a cabo, al otro lo veo como imposible y sin ningún tipo de aliciente.

Así que prefiero no marcarme objetivos a priori, sino ir haciendo cosas que me apetecen y me atraen y que, quizás, se me presenten por casualidad, pero que, al final, son las que disfruto más; las que hago casi sin pensar, lanzándome al vacío, sin un objetivo concreto más que el de probar.

Prefiero ir haciendo cosas que me apetecen; las que hago casi sin pensar, lanzándome al vacío, sin un objetivo concreto más que el de probar

A veces marcarte objetivos poco flexibles y con mucho nivel de autoexigencia acaba por malgastar tu salud mental y física si no los alcanzas. Y tú mismo te conviertes en tu crítico más feroz y fustigador. Lo mejor, según mi propia experiencia, es dejarse llevar por la intuición de cada momento e ir marcándote objetivos paso a paso, según tu propio estado de ánimo y disposición y lo que en ese preciso momento te parece adecuado o te hace ilusión hacer.

Decisiones

Cuando tenía 25 años ya tenía dos hijos y me había visto obligada a abandonar la carrera universitaria que había empezado cuando me quedé embarazada del primero a los 20 años. Entonces, de repente, decidí que quería seguir estudiando. Así que, casi sin pensarlo, me volví a matricular en la Universidad y, sin dejar de trabajar y cuidando de mis hijos y de la casa y, sin, prácticamente, ninguna ayuda, conseguí sacarme la carrera universitaria sin repetir ninguna asignatura.

Me volví a matricular en la Universidad y, sin dejar de trabajar y cuidando de mis hijos y de la casa y, sin, prácticamente, ninguna ayuda, conseguí sacarme la carrera

Mis mayores logros los he conseguido así; lanzándome al vacío, sin pensármelo demasiado y sin marcármelo como algo que obligatoriamente tuviese que hacer. Sin presión, solo con mi ilusión y ganas, sabiendo que no pasaba nada si no lo conseguía. Pero lo cierto es que casi todo lo que he empezado por gusto y con ganas he conseguido acabarlo. El secreto está en la ilusión.

Decidí probar

Cuando yo estaba sumergida en las profundidades de una depresión mayor había perdido la ilusión por todo. Nada de lo que hasta entonces me había gustado lograba sacarme de aquel estado. Hasta que un día , casualmente, descubrí algo que me llamó la atención. Algo que no había hecho nunca antes. Y decidí probar. Y volví a tener ilusión. Y ese fue el inicio de mi recuperación.

Mis mayores logros los he conseguido así; lanzándome al vacío, sin pensármelo demasiado y sin marcármelo como algo que obligatoriamente tuviese que hace

Por eso mis propósitos de Año Nuevo serán precisamente eso, no tener propósitos, sino ir haciendo sobre la marcha, sin marcarme unos objetivos tan exigentes que, de no alcanzarlos, machacarían mi autoestima ya de por sí algo maltrecha. Así que… ¡Feliz Año Nuevo sin propósitos pensados de antemano!… Salvo el de no autoexigirme más de la cuenta y el de no perder la ilusión.

Suscríbete para seguir leyendo