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Psicología

El aviso del psicólogo Alberto Soler: "El cuerpo ajeno no se comenta, para bien ni para mal"

Alberto Soler, psicólogo y experto en crianza, marca la línea roja al premiar a los hijos: "El tema con los premios es no pasarnos y, sobre todo, nunca premiar estas conductas"

Discusión entre familiares.

Discusión entre familiares. / Seva Levytskyi

Cloe Bellido

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Las Navidades están prácticamente aquí. Momentos especiales repletos de comidas y cenas navideñas que pueden ser muy especiales, pero que también pueden ir acompañados de comentarios indeseados.

En su cuenta de Instagram, donde acumula más de 600 mil seguidores, el psicólogo Alberto Soler ha querido mandar un mensaje claro sobre las líneas rojas que no hay que cruzar: "Os cuento las situaciones en las que es adecuado valorar el físico de una persona. Nunca".

"A ver si se nos mete en la cabeza de una vez que el cuerpo de otra persona no es un objeto sobre el que podamos ir emitiendo nuestras valoraciones. Ni para bien ni para mal. De verdad, que nadie quiere oírlas", ahonda Soler.

Ni comentarios negativos ni positivos

Esto es más que evidente cuando hablamos de críticas negativas. "Cuando son negativas como que vemos más razonable que nos las ahorremos por motivos odios, aunque no todo el mundo tiene esas luces. 'Oye, tu hijo se está poniendo tremendo, ¿no está un poco más gordito?' 'Uy, está muy delgado, a ver si es que está enfermo'", expone el experto.

Soler explica que, con estos comentarios, "no estás aportando nada de información nueva a esta familia, que no va a ser la primera vez que escuchan todo esto, y tu opinión quizás solamente sirve para echar más leña al fuego y aumentar el malestar de esa criatura".

Nuestro valor no viene del físico

Las valoraciones positivas están más bien vistas y toleradas, aunque el psicólogo advierte. "Ahí parece que no pasa nada pero también pasa. Estas valoraciones es mejor que nos las ahorremos, no solamente por lo que dices, sino también por lo que callas".

"'Oye, qué guapa que es tu hija'. Y ahí al lado está el hermano que está cansado de escuchar siempre a su hermana. Es la guapa, no como él, que parece Quasimodo y que aun gracias que lo sacan a la calle a pasear. 'Oye, qué tipito se le está haciendo a tu hija, los llevarás a todos de calle, ¿verdad?' 'Cuidado, no vayas a engordar porque nadie te va a querer, tú vales lo que vale tu cuerpo'. Eso es lo que está llegando", añade.

Así que, repite Soler, "es buena idea que nos ahorremos los comentarios acerca del cuerpo de otras personas, para bien o para mal". "Porque el mensaje que les llega a nuestros hijos al escucharlo es, nuevamente, que nuestro valor viene del físico. Y quizá no es lo que queremos que les llegue. Porque eso es la primera piedra para problemas mucho más grandes en el futuro", concluye.