Opinión
Envejecimiento y salud mental: aceptarse, empoderarse, crecer
"Em mi caso, el compromiso como activista ha sido fundamental"
"Con el paso de los años, se te acaba cayendo el mundo y te preguntas: “¿Quién cuida de quien cuida?”.
"En el mundo rural las dificultades son: servicios mínimos, falta de buenas comunicaciones y soledad"

Dos personas mayores pasean de la mano. / EFE
Hace unos meses, Salut Mental Catalunya publicó el estudio “Salud mental con perspectiva de edad”, que ha servido como punto de partida de la reciente Policy Brief: Recomendaciones para promover el bienestar emocional y la salud mental en el envejecimiento. Como persona con una edad suficiente para considerarme parte del colectivo al que se dirige el estudio, quisiera aclarar, desde mi punto de vista, dos conceptos: “edad” y “envejecimiento”.
En primer lugar, considero que la edad mide el estado funcional de nuestro organismo, es decir, la capacidad para realizar las actividades diarias necesarias para vivir de manera autónoma e independiente. Por otra parte, el envejecimiento, desde mi punto de vista, sería el conjunto de cambios morfológicos y fisiológicos en relación con el tiempo, así como la capacidad de respuesta a los agentes lesivos que inciden en las personas.
Nuestro bienestar emocional se ve influenciado por la manera en que nos vamos adaptando, por cómo las emociones nos hacen estar alerta ante amenazas, y por el equilibrio entre ese estado de alerta y el control de estas situaciones, con el fin de poner en marcha los recursos a nuestro alcance para afrontarlas.
Activismo y el voluntariado, promotores de salud mental
Según la OMS, la salud mental es el estado en el que una persona es consciente de sus capacidades para afrontar las tensiones normales de la vida y trabajar de manera fructífera y productiva, siendo capaz a la vez de hacer una contribución a nuestra comunidad. En mi caso personal, el compromiso como activista y voluntario en una asociación de salud mental ha sido fundamental.

Imagen de una persona mayor. / IA/T21
La aceptación de mi realidad y el empoderamiento en las tareas cotidianas han contribuido a que el impacto emocional personal sea muy positivo. La actitud y el compromiso en las tareas que realizo en la asociación, así como en los Grupos de Ayuda Mutua en los que participo, y el hecho de dar y recibir, me han ayudado a crecer social y emocionalmente.
Las dificultades del mundo rural
La comunidad donde vivo es una comunidad rural, con sus peculiaridades y carencias: servicios mínimos para mejorar la salud mental, aislamiento por falta de buenas comunicaciones, soledad de muchos de sus habitantes envejecidos... Todo esto da lugar a una problemática de salud mental marcada por el estigma y el autoestigma. Y es precisamente en estas circunstancias cuando se nota más la falta de personas voluntarias que puedan escucharnos y acompañarnos.
La comunidad rural tiene carencias: servicios mínimos para la salud mental, aislamiento por falta de buenas comunicaciones, soledad...
Yo mismo, aunque nunca he sido diagnosticado, he formado parte de los tantos familiares que hemos estado o estamos al lado de las primeras personas, escuchando, acompañando y siendo partícipes de las vivencias, a veces extremas. En este contexto y con el paso de los años, se te acaba cayendo el mundo y te preguntas: “¿Quién cuida de quien cuida?”.
Te haces mayor, te haces preguntas
Con el tiempo, nos vamos haciendo mayores y dependientes, el edadismo aparece en nuestras vidas y no siempre reconducimos nuestras emociones de la mejor manera. Por otra parte, empiezas a hacerte preguntas sobre las limitaciones físicas y la incidencia que tienen en tu día a día, y es el momento de fortalecerte mentalmente para no caer en inseguridades que te afecten emocionalmente.
Seguir implicado en esta lucha me proporciona un gran beneficio emocional
Empiezas a pensar en la falta de residencias específicas para las primeras personas, que al perder su autonomía no pueden encontrar un espacio de descanso en libertad y unos profesionales adecuados a su especificidad, agravando su problemática emocional. Es fundamental colaborar entre todos y ser más fuertes en la lucha política para mejorar los recursos económicos y humanos para conseguir una sociedad con una mejor salud mental.
No quisiera terminar sin ser positivo y pensar en el gran beneficio que supone para mis emociones el hecho de seguir implicado en esta tarea de lucha por la mejora de la salud mental en el día a día.
Jaume Azcona, voluntario y vocal de la junta de la Asociación Salut Mental Ondara Sió
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