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Tratamientos

Antoni Grau, psicólogo: "La rehabilitación tras un TCA no consiste tanto en recuperar peso, sino en recuperar vida"

Los expertos subrayan que el futuro del tratamiento en estos casos pasa por integrar vínculos y comunidad

Apuestan por nuevas herramientas como la neuromodulación.

Una paciente con TCA junto a su terapeuta, en el centro Eatica.

Una paciente con TCA junto a su terapeuta, en el centro Eatica. / FERRAN NADEU. EPC

Marc Darriba

Marc Darriba

Barcelona
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Los trastornos de la conducta alimentaria (TCA) siguen siendo una de las condiciones de salud mental más complejas y, a la vez, más incomprendidas. El imaginario colectivo tiende a reducirlos a calorías, peso o restricción, pero los profesionales reunidos en el WeMind International Forum celebrado en Barcelona coinciden en que esta es solo la capa superficial de un fenómeno mucho más profundo. Lo que se rompe, explican, no es solo la relación con la comida, sino la relación con uno mismo y con el entorno.

“Los TCA son multifactoriales. No son solo un problema alimentario: afectan a la identidad, las emociones y la manera en que la persona se relaciona con el mundo”, explica Antoni Grau, psicólogo clínico y miembro del Clúster de Salut Mental Catalunya. Las personas que atiende, señala, suelen llegar “muy vulnerables, desconectadas socialmente y con un sufrimiento emocional intenso”.

Los TCA afectan a la identidad, las emociones y la manera en que la persona se relaciona con el mundo

Antoni Grau

— Psicólogo clínico y miembro del Clúster de Salut Mental Catalunya

Los expertos insisten en esta dimensión humana: “la rehabilitación no consiste tanto en recuperar peso, sino en recuperar vida”, apunta el psicólogo. La persona necesita retomar rutinas, amistades, estudios o trabajo; debe reaprender a reconocer lo que siente y necesita; debe volver a experimentar la seguridad de existir dentro de una comunidad. “Si únicamente nos centramos en la alimentación, perdemos el 90% de lo que realmente está pasando”, resume Grau.

Ansiedad, depresión y trauma

Esta mirada exige superar uno de los grandes problemas actuales: la atención fragmentada. La mayoría de los usuarios acumula ansiedad, depresión, trauma o dificultades de regulación emocional. Todo ello alarga los tiempos de recuperación y convierte las recaídas en un elemento casi estructural del proceso. Por eso Grau defiende una atención “radicalmente interdisciplinaria”, en la que psicólogos, psiquiatras, nutricionistas, educadores y terapeutas ocupacionales trabajen realmente “en la misma mesa” y no en compartimentos estancos.

Intervenir en los circuitos cerebrales

En paralelo a esta mirada humana y comunitaria, otros expertos también ponen el foco en las líneas terapéuticas que empiezan a abrirse camino. Una de ellas es la neuromodulación, presentada por el psiquiatra Luis Beato-Fernández, que trabaja con estimulación magnética transcraneal para intervenir en circuitos cerebrales relacionados con el estado de ánimo, la ansiedad y la percepción corporal.

Beato es el primero en advertir que no se trata “ni de una solución mágica ni de un tratamiento universal”, especialmente porque los TCA tienen manifestaciones tan diversas que resulta difícil identificar un único síntoma sobre el que actuar. Pero sí existe evidencia creciente de que la neuromodulación puede ayudar a desbloquear situaciones clínicas encalladas, especialmente cuando hay depresión o ansiedad asociada.

Reducir impulsividad

Beato explica que esta técnica no funciona de forma inmediata ni uniforme, y que el criterio clínico es esencial para decidir qué síntoma se quiere modular. En algunos casos, señala, permite reducir la impulsividad, atenuar la angustia o disminuir la intensidad de las distorsiones corporales. En otros, ayuda a rebajar la carga emocional que impide avanzar en psicoterapia. Como ocurre con cualquier tratamiento emergente, los resultados no son automáticos, pero abren una vía real para personas que no han respondido bien a los tratamientos convencionales.

La recuperación es larga

El mensaje, tanto de Grau como de Beato, no es contraponer una mirada humana a la innovación científica, sino integrarlas. Los TCA no se resuelven manteniendo a la persona aislada ni medicalizándola en exceso. Exigen, según estos expertos, una atención que combine vínculos sólidos con herramientas avanzadas; que huya de visiones simplistas y entienda que la recuperación es larga, irregular y profundamente relacional. El objetivo, insisten, no es sólo que la persona coma: es que vuelva a ocupar su lugar en el mundo.

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