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Los consejos de Maria José Valiente

Maria José Valiente, psicóloga: "Si nos obligan a reprimirla, la tristeza se arrastra y hay un descalabro"

"Tenemos que aceptarla. ¿Por qué quieres aparentar que no estás triste?"

"Debería propiciar la empatía, porque esta emoción no te debe aislar, te ha de acercar a las personas"

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Otoño es la estación propicia para hablar de melancolía y también de tristeza. Lo hacemos con María José Valiente, psicóloga y colaboradora de SanaMente.

-¿Qué pasa en nuestro cuerpo a nivel biológico, molecular, fisiológico... cuando estamos tristes?

-La tristeza es una emoción primaria, básica y universal que hace que el cuerpo se ralentice. Una parte del cerebro, la amígdala, es donde se gestionan las emociones, y el córtex prefrontal, es la parte que analiza la emoción, es la parte de la introspección, de la reflexión. Y después está la ínsula, que dice 'soy consciente, me está pasando algo'. Y el cerebro conecta con la parte fisiológica y se ralentiza nuestro ritmo cotidiano para facilitar esta reflexión. Para poder pensar más y centrarte en el motivo de la tristeza. Puede bajar la sensación de hambre y tener hipofagia, o aumentar, en personas que necesitan helado, palomitas...

Ante la tristeza, el cerebro conecta con la parte fisiológica y se ralentiza nuestro ritmo cotidiano para facilitar esta reflexión

-Es interesante porque parece que cuerpo es sabio y dice 'voy a acompañarte'

-Exacto, el cuerpo todo él reacciona y dice 'voy a acompañarte, vamos a ralentizarlo todo, para que puedas vivir esta emoción'. De hecho, lo que tenemos que hacer es vivir nuestras emociones.

No hace falta aparentar las emociones. Si le empiezas a explicar a tu cerebro que todo es un desastre, actuarás mal y te sentirás triste

-Por tanto, no nos tenemos que preocupar si el cuerpo cambia, cuando estamos tristes.

-Tenemos que aceptarlo. ¿Por qué quieres aparentar que no estás triste, si lo estás? Lo aceptas y te permites estarlo.

-Una cuestión que mucha gente se pregunta es: ¿Cómo saber si la tristeza es normal o nos tenemos que preocupar?

-Lo primero que tiene que ser es proporcional. Qué se te haya roto un vaso te puede generar tristeza pero ha de ser proporcional al hecho, no puedes estar dos semanas triste por eso. Otro indicador es que la tristeza se mantenga todo el día y no puedas reír un momento. Puedes estar triste, pero alguien hará algo que te hará gracia o tendrás que ir a comprar y ser amable. La tristeza va y viene. Cuando la manera de manifestarla es muy exagerada, es que eso no es bueno.

-Si la tristeza es sana, ¿Qué propicia en las relaciones humanas?

-Debería propiciar la empatía, porque la tristeza no te debe aislar, te ha de acercar a las personas.

-Pero también se da esta tendencia a quedarte solo...

-Sí, puede haber tendencia a quedar solo, para reflexionar, pero si se mantiene, no te puedes refugiar en tu tristeza y que los demás ni lo sepan, porque son los que te ayudarán. Somos seres relacionales. La persona te puede ayudar apoyándote.

-Y entonces se pueden propiciar conversaciones profundas, sentimentales, sobre las cuestiones básicas de la vida... Pero ¿hace falta estar triste para tener estas conversaciones?

-Es curioso. Decía Charles Bukowkski que cuánto más profunda es una persona, más triste es, porque más ve la realidad, que el mundo es muy injusto... A veces no se expresa tan bien el corazón como cuando está triste. Cuando se escribe desde la tristeza se escribe de forma profunda, con palabras que está sintiendo. Cuando uno está triste es un momento muy preparado para escuchar la tristeza de otro. Se pueden tener conversaciones realmente bonitas, pero no hace falta estar tristes.

-Ante todo ello, el actual modelo social nos dice todo lo contrario: que seas feliz, que sonrías, que seas guapo, que seas joven...

-Existe la psicología positiva, que tiene una parte de positiva, pero la tristeza es una emoción básica. Si nos obligan a no manifestarla, se queda dentro reprimida y la persona la arrastra y un día hay un descalabro porque no puede más de tanto aguantar la emoción que tiene que salir. Una cosa es ser positivo, porque de nada negativo sale nada positivo, pero otra es ser un realista pero pensando qué podemos hacer.

-¿En tu práctica diaria hay tendencia a medicalizar esta tristeza?

-Es como si no nos lo pudiéramos permitir, como si no pudiéramos sentir. La tristeza estorba, porque tenemos que ir aquí y allí y hacer tal cosa y decimos que no hay para tanto. Y a las personas les pone nerviosas que alguien esté triste.

-¿Qué hacer cuándo alguien a nuestro lado está triste?

-Validar su tristeza, dejar que manifieste cómo se siente. Apoyarlo, estar ahí, pero no empezar a aconsejar ni a querer animar con frases 'la vida son dos días'. Esto es una falta de respeto. Esa persona tiene una emoción. Ahora bien, la manera de ayudar a veces es proponer cosas, ir a dar un paseo y hablar. Tener respeto del ritmo que tiene el otro. O te pones en silencio a su lado a hacer alguna cosa...

Cuando alguien a tu lado está triste, debes validar su tristeza, dejar que manifieste cómo se siente. Apoyarlo, estar ahí, pero no empezar a aconsejar

-A veces no hacen falta grandes palabras...

-No, a veces un abrazo y estar ahí es suficiente. O un gesto de cariño.

-En nuestra sociedad hay tribus urbanas muy circunspectas, con un aspecto muy triste... ¿Hay ciertas modas de determinados jóvenes, vinculadas a no expresar felicidad, que pueden ser contraproducentes?

-Leí una entrevista a un escritor que decía: soy el típico escritor que escribo cuando estoy atormentado junto a la chimenea... Si ha de decir todo esto, parece más postureo que otra cosa. No hace falta aparentar las emociones. Estos jóvenes pueden acabar tristes de verdad, porque el cerebro se cree lo que le dices, y si le empiezas a explicar a tu cerebro que estás triste y todo es un desastre, te empezarás a sentir mal. Y actuarás mal y te sentirás triste. El cerebro es tan infinito y corto, que si ríes sin estar contento, recibe la orden y se pone en marcha. Y a la inversa, también.

-Dejamos siempre al margen la depresión, en esta conversación.

-Sí, estamos hablando de la tristeza como emoción primaria, como la alegría, la ira o la compasión.

-Lo digo porque la mala gestión de la tristeza...

-... Podría desembocar en otro tema que merecería hablarse también con calma.

25 películas para bucear en la tristeza

El niño con el pijama de rayas (2008)

El padre (2020)

Kramer contra Kramer (1979)

Bajo la misma estrella (2014)

Amor (2012)

Up (2009)

Precious (2009)

Los puentes de Madison (1995)

Hachiko, siempre a tu lado (009)

Camino (2008)

Miillon Dolar Baby (2004)

El diario de Noa (2004)

Mi vida sin mi (2003)

El pianista (2002)

Pena de muerte (1995)

En el nombre del padre (1993)

ET (1982)

Memorias de África (1985)

Qué bello es vivir (1946)

El ladron de bicicletas (1948)

Psicosis en Estocolmo (2020)

Tres colores: azul (1993)

La familia Bélier (2014)

Secretos y mentiras (1996)

El sabor de las cerezas (1997)

Tres libros para llorar

Hamnet, de Maggie O'Farrell. La historia de la esposa de Shakespeare, con una prosa detallista que penetra en emociones profundas.

Barcelona 18/03/2025 María José Valiente, psicóloga y colaboradora de ‘Sanamente’, posa en la avda Gaudí Fotografía de Ferran Nadeu

Barcelona 18/03/2025 María José Valiente, psicóloga y colaboradora de ‘Sanamente’, posa en la avda Gaudí Fotografía de Ferran Nadeu / Ferrán Nadeu / EPC

Las cenizas de Ángela, de Frank McCourt. Un retrato autobiográfico de la pobreza más extrema en LImerick, irlanda, en la década de los 30 y 40 del siglo pasado.

En la naturaleza las cosas crecen, de Yiyun Li. Puede pensarse que no hay nada más triste que tu hijo muera por suicidio. Pero no es cierto.

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