Salud y empleo
Dolors Liria, psicóloga, sobre trabajar por tu cuenta: "Tienes que luchar cada día por mantener la estabilidad"
Libertad, incertidumbre y límites difusos, retos del trabajo de los autónomos
Marina Rizo, diseñadora freelance: "Las expectativas deben ser muy transparentes. Si no, todo se enreda"

Dolors Liria, vicedegana del Col·legi Oficial de Psicologia de Catalunya / COPC

Marina Rizo, diseñadora de producto digital freelance, lleva tres años ganándose la vida trabajando sola desde su piso de Barcelona. Se ha acostumbrado a una libertad que no cambiaría por nada —elegir horarios, repartir energías, combinar la creatividad con la vida privada—, pero sabe que en esa libertad también se esconden trampas. “Cuando voy muy cargada de trabajo, es muy fácil que se hagan las once de la noche y siga delante del ordenador”, explica. “En un trabajo normal no me pasaría, pero aquí eres tú quien lo marca todo”.
Es una sensación compartida por muchos autónomos: organización y bienestar van de la mano, y cuando uno falla, el otro se desmorona detrás. “Si tienes un proyecto que te está sobrepasando, lo notas en todo: físicamente, emocionalmente, en la vida social”, dice. “Y si estás pasando por un momento flojo, el hecho de estar tan sola lo acentúa más”.
La soledad invisible del trabajo autónomo
Esta es precisamente una de las grandes vulnerabilidades del trabajo por cuenta propia: la soledad. Según Dolors Liria, vicedecana del Col·legi Oficial de Psicologia de Catalunya (COPC) y miembro de la sección de psicología del trabajo y las organizaciones, no es solo una cuestión de tener o no tener compañeros: “Somos seres sociales. Cuando trabajas siempre sola, sin espacios para compartir dificultades o alegrías, puedes acabar en aislamiento”.
Lo importante es escucharse, identificar cuándo estás pasando del límite y poner el freno de mano. Si no, el cuerpo lo pone por ti
Trabajar desde casa puede facilitar la concentración, pero también difumina los límites. El espacio de trabajo y el espacio personal se mezclan, y la línea entre “estoy trabajando” y “debería descansar” queda a menudo invisible. “Cuando tengo el trabajo bien planificado, descanso mejor”, explica Marina. “Pero si voy ahogada, me cuesta parar. Alargarme demasiado siempre lo noto”.
Liria lo confirma: la tensión entre bienestar y supervivencia es uno de los ejes centrales de la salud mental de los autónomos. “Cuando trabajas por tu cuenta, tienes que luchar cada día por mantener cierta estabilidad en un mundo incierto. Es una presión constante”.
Incertidumbre permanente y autoexigencia
La incertidumbre económica —no saber si el mes siguiente habrá proyectos— es una de las fuentes de estrés más habituales. “Hay momentos en los que me he planteado volver a un trabajo estable solo para quitarme esta presión”, reconoce Marina. “Al final no lo hago porque la libertad me compensa, pero el miedo está ahí”.
Cuidarse no es tan fácil cuando todo depende de ti
A esto se suma la carga invisible: facturación, gestión administrativa, organización, venderse, buscar clientes. Tareas que, en una empresa, repartirían departamentos enteros. El autónomo, en cambio, “es el proveedor, pero también el comercial, el gestor y el responsable de marketing”, recuerda Liria. Este exceso de tareas hace que muchos autónomos lleguen tarde al médico, pospongan el autocuidado o normalicen síntomas que deberían alertar: cansancio permanente, despertares nocturnos pensando en el trabajo, irritabilidad, contracturas, ansiedad.
Pero más allá de eso, hay un elemento estructural que a menudo pasa desapercibido: “No podemos pensar que el autocuidado lo resuelve todo. Si la persona está presionada por todas partes, la responsabilidad es compartida”, advierte la psicóloga. La precariedad, la presión fiscal, la falta de apoyo institucional y la cultura de la hiperproductividad hacen que cuidarse, simplemente, no siempre sea viable.
Los límites como mecanismo de protección emocional
Aun así, hay espacios posibles. Marina ha encontrado algunos casi sin proponérselo: “Tomar un café con un amigo entre semana, salir a pasear, tener pequeños momentos sociales… ayudan mucho”. Y, sobre todo, los límites: “Para mí es básico dejar claro desde el principio qué haré y cuándo. Las expectativas deben ser muy transparentes. Si no, todo se enreda”.
Para mí es básico dejar claro desde el principio qué haré y cuándo. Las expectativas deben ser muy transparentes
Liria coincide: cada autónomo debe encontrar su propia fórmula para separar vida y trabajo, aunque trabaje desde el comedor de casa. “No hay una única manera. Lo importante es escucharse, identificar cuándo estás pasando del límite y poner el freno de mano. Si no, el cuerpo lo pone por ti”.
Al final, trabajar por cuenta propia puede ser liberador, pero también un terreno frágil. Rizo lo resume mejor que nadie, en una frase que podría ser un principio de supervivencia emocional para cualquier autónomo: “El trabajo lo hacemos para ganar dinero, pero también tenemos que estar bien en él. Lo más importante es que tú estés bien".
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