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Salud y tecnología

Una semana sin redes sociales puede reducir síntomas de ansiedad y depresión en jóvenes, según un estudio

Un análisis publicado en la revista Jama Network muestra que mejora el estado de ánimo y la autoimagen

El problema no tiene tanto que ver con las horas de uso como en el uso problemático de estas aplicaciones

El reto sin móvil de EL PERIÓDICO

Tres jóvenes usando el teléfono móvil.

Tres jóvenes usando el teléfono móvil. / MARTA G. BREA / VIGO

Marc Darriba

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Barcelona
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Siete días sin Instagram, TikTok o X pueden parecer una eternidad, pero para un grupo de jóvenes de 18 a 24 años que participó en un estudio reciente, esta pausa tuvo un efecto inesperado: menos ansiedad, más calma mental y una relación más sana con la propia imagen. La investigación, coordinada por el Área de Ciencias del Comportamiento del Instituto de Salud Carlos III, publicada en la revista Jama Network, analiza qué ocurre emocionalmente cuando interrumpimos —aunque sea de forma temporal— la exposición constante a las redes sociales.

Los jóvenes están sometidos a un ruido emocional constante, y reducir ese ruido tiene efectos inmediatos

José César Perales

— Psicólogo

El funcionamiento de estas plataformas es conocido: notificaciones, contenido infinito y comparaciones continuas que activan los circuitos de recompensa del cerebro y elevan la autoexigencia, la presión y la autoevaluación. Pero lo que el estudio pone sobre la mesa es que una pausa breve ya puede generar un cambio medible. En solo una semana, los participantes que desconectaron reportaron menos síntomas depresivos, menor activación ansiosa y una mejora en la percepción corporal.

Casi el 80% de los 373 participantes hizo una desconexión de una semana de las redes sociales justo después de la prueba, mientras el resto optó por no hacerlo. Una vez llevada a cabo la prueba, el 25% dijo sentir menos niveles de depresión, el 16% se notó menos ansiosos y el 15% notó mejoras respecto a los problemas de insomnio.

Investigar más

La conclusión del estudio es clara: "Estos hallazgos sugieren que las intervenciones de cambio de comportamiento digital pueden mejorar la salud mental; sin embargo, la durabilidad de estos resultados y su impacto en el comportamiento justifican estudios adicionales, especialmente en una población más diversa".

Ruido emocional

“Los jóvenes están sometidos a un ruido emocional constante, y reducir ese ruido tiene efectos inmediatos”, explica el psicólogo José César Perales, que vincula el bienestar observado a la disminución de la sobre estimulación. Javier Tapia Gutiérrez, profesor de Psicología Experimental, añade que la pausa puede actuar como un reinicio capaz de interrumpir patrones de consumo que, sin darnos cuenta, alimentan el malestar.

Se trata del mal uso

Otro aspecto destacado del estudio es que el problema en términos de salud mental se da más en el uso problemático de las redes que en el uso en sí mismo: "Nuestros hallazgos sugieren que el uso problemático de las redes sociales se asocia más con resultados adversos para la salud mental que la cantidad de uso, las intervenciones pueden ser más efectivas si se centran en reducir la interacción problemática en lugar de centrarse exclusivamente en la reducción general del uso".

El mensaje no es demonizar las redes —forman parte de nuestro día a día y también aportan conexión, creatividad y apoyo comunitario—, sino entender cómo afecta al cerebro estar expuestos sin descanso. Para el experto Ignacio Morgado, “regular el uso forma parte de cuidar la propia salud mental”, especialmente en una etapa, la adolescencia y la primera juventud, en la que la identidad y la autoestima son más sensibles a la comparación social.

Por eso, más que desaparecer de las redes, los investigadores sugieren probar pequeñas pausas: un fin de semana off, dejar el móvil fuera del dormitorio o definir momentos concretos de desconexión. Son estrategias sencillas que, según el estudio, pueden reducir la carga emocional y mejorar el bienestar general.

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