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Crianza

Álvaro Bilbao, sobre el tamaño de la familia: “Para mí la respuesta es clara…”

Un estudio desmonta mitos sobre los hijos únicos y señala que su bienestar no depende del número de hermanos, sino del entorno familiar

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Familia paseando con dos hijos

Familia paseando con dos hijos / Pexels

Mariona Carol Roc

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El neuropsicólogo Álvaro Bilbao plantea una pregunta que muchos padres se hacen: “¿Darle todo tu tiempo y atención o darle un hermanito?”, cuestión que aborda desde su experiencia personal y su criterio profesional.

En un vídeo publicado en su cuenta de Instagram afirma que no siempre tener un segundo hijo es una opción viable para las familias: dificultades para concebir, problemas de salud, estabilidad económica o de vivienda limitan muchas veces esa posibilidad.

“Dar un hermano no siempre es una posibilidad”, explica Bilbao, lo que para él convierte la decisión en algo muy personal y ligado a las circunstancias de cada familia.

Ventajas emocionales de crecer con hermanos

En su reflexión, Bilbao resalta una ventaja psicológica que, según él, muestran los niños que tienen hermanos: “Suelen angustiarse menos con las cosas y son más adaptables”, sostiene, porque compartir la infancia con un hermano, ya sea mayor o menor, les da:

  • Mucha práctica en la gestión de la frustración.
  • Experiencias de conflicto y reconciliación.
  • Lecciones constantes sobre el compartir y la convivencia.

Este argumento tiene base en estudios reales: la convivencia con hermanos favorece el aprendizaje emocional, la empatía y la resolución de conflictos.

Por ejemplo, según la clínica Universitaria de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, los niños con hermanos desarrollan una mayor inteligencia emocional, ya que las dinámicas de celos, lucha por el rol y reconciliaciones potencian su capacidad para manejar sus propias emociones.

La estimulación extra de los hijos únicos

Por otro lado, Bilbao reconoce que los hijos únicos tienen sus propias ventajas cognitivas. En su intervención dice que “suelen alcanzar un cociente intelectual de uno o dos puntos más alto que el resto, porque esa atención extra de los padres les ofrece más estimulación”.

Un estudio publicado en 'Nature Human Behavior' concluye que los hijos únicos tienden a ser más inteligentes, felices y creativos que quienes crecen con hermanos. Según los autores, “contrariamente a los estereotipos, encontramos asociaciones positivas con la neurocognición y la salud mental”.

Las resonancias magnéticas practicadas a los participantes mostraron que los hijos únicos presentan mejor memoria, mayor capacidad lingüística y una actitud más abierta y satisfecha con la vida. Los investigadores atribuyen estas ventajas al mayor tiempo de calidad con los padres, a una autonomía desarrollada más temprano y a una mayor confianza en sí mismos.

Sin embargo, el estudio también advierte de ciertos desafíos: la sobreprotección, la falta de compañía o la presión por cumplir altas expectativas pueden afectar a su bienestar si no se gestionan adecuadamente.

Por ello, los expertos recomiendan fomentar la independencia, equilibrar las actividades y reforzar sus vínculos sociales. Este debate, lejos de cerrarse, se reaviva con nuevas evidencias científicas.

No hay una solución universal: depende de cada familia

Para Bilbao, la conclusión es clara: no hay una respuesta correcta para todos, sino que la decisión depende de las circunstancias personales de cada familia.

Según sus palabras, pues: “Depende de vuestras circunstancias, de vuestras posibilidades, de si os gustan mucho los niños y de lo que para vosotros sean valores importantes como familia.”

Añade que, más allá de lo práctico o lo emocional, es fundamental confiar en el instinto de los padres: “Confía en tu propio instinto”.

En definitiva, los estudios aportan datos que ayudan a comprender mejor las diferencias entre crecer solo o con hermanos, pero no establece un modelo familiar ideal.

Tener un hijo o varios es una decisión que depende de cada familia, de sus valores, recursos y circunstancias.

Lo que sí revela la investigación es que, en contra de muchos prejuicios, un niño que crece como hijo único no es necesariamente más infeliz que uno que comparte su vida con hermanos.

Con el acompañamiento adecuado, ambos modelos pueden ofrecer un entorno pleno y saludable para el desarrollo.

Reflexión final: una decisión personal y con peso científico

El mensaje de Álvaro Bilbao es, en última instancia, una invitación a la reflexión consciente: no se trata solo de si puedes tener otro hijo, sino de qué tipo de familia quieres construir y qué valores son importantes para ti.

"Así que para mí la respuesta es clara: depende. Depende de vuestras circunstancias, de vuestras posibilidades, de si os gustan mucho los niños y de lo que para vosotros sean valores importantes como familia".