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Curiosidades

¿Odias tu propia voz al escucharte? Este es el motivo

El médico José Manuel Felices Farias explica cómo el cerebro distorsiona la forma en que nos oímos a nosotros mismos

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Una mujer ajusta un micrófono para grabarse.

Una mujer ajusta un micrófono para grabarse.

Zoe Campos Corral

Barcelona
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Buscar información médica en internet es una práctica habitual entre la sociedad. El problema es que no todo el mundo sabe buscar datos fiables.

Por suerte, existen perfiles especializados en redes sociales que comparten contenido veraz para que sus seguidores puedan resolver las preguntas que tienen sobre salud. 

Como ejemplo de ello, esta semana hemos descubierto al doctor José Manuel Felices Farias

Actualidad y preguntas comunes

Felices es médico especialista en radiodiagnóstico y radiología intervencionista. Además, es profesor en la Universidad Católica de San Antonio de Murcia y trabaja de radiólogo en el Hospital Universitario Virgen de la Arrixaca de Murcia.

El especialista, que acumula casi 400.000 seguidores en su cuenta de Instagram a principios de noviembre, comparte vídeos hablando sobre temas de actualidad y preguntas comunes: ¿por qué los técnicos superiores sanitarios llevan días en huelga?, ¿cuáles son las diferencias entre un TAC y una resonancia?, o ¿qué puedo hacer para evitar el cáncer más frecuente?

¿Por qué odias tu voz?

En esta nueva grabación, Felices ha explicado lo que es un enigma para muchos: ‘¿Por qué odias tu voz?’, se titula el vídeo. Según el radiólogo, las personas odiamos escuchar nuestra voz en una grabación porque no estamos acostumbrados.

Esto significa que la voz que oímos cuando hablamos no es la misma que oyen los demás y la diferencia está en la mezcla del sonido que sale al exterior y el que no.

Dos tipos de vibraciones

Tal y como explica el médico, hay dos formas en que el sonido de tu voz llega a tus oídos:

  • Vibraciones aéreas: están causadas por las ondas sonoras que viajan por el aire cuando hablas. En este caso, salen de otra persona y entran por tu oído externo.
  • Vibraciones óseas: están causadas por las ondas sonoras que viajan a través de los huesos de tu cráneo. En esta ocasión, salen de tus cuerdas vocales y viajan hasta tu oído interno, con lo cual, no pasan por el aire.

¿Qué pasa con nuestra propia voz?

La realidad es que de nosotros mismos escuchamos una mezcla entre lo que oímos por el aire y lo que oímos por los huesos, con lo que, “la voz que tú escuchas es la combinación de dos vibraciones que solo puedes escuchar tú”, apunta Felices. Además, añade que “al unirse [las dos vibraciones] por la reverberación ósea le da un toque diferente, un poquito más grave, Y no, no es que sea mejor o más bonita que la que se escucha en los audios, es que tú no tienes costumbre de escucharte así”.

Y en esa costumbre reside la clave, según señala el radiólogo. Porque cuando escuchamos una grabación de nuestra propia voz, tan solo percibimos las vibraciones aéreas -las mismas que oyen los demás- y como no estamos acostumbrados nos puede sonar rara o desagradable.

El efecto de mera exposición de Robert Zajonc

Esta curiosidad sucede por el efecto de mera exposición postulado por el psicólogo social Robert Zajonc, justifica el especialista. El efecto define que, cuanto más nos exponemos de forma repetida a un estímulo -como una canción, una persona o un objeto-, más probable será que nos guste.

Conforme a este efecto, también conocido como principio de familiaridad, las personas tendemos a sentir más agrado o preferencia por aquello que nuestro cerebro percibe como familiar, porque nos parece agradable y nos transmite seguridad.

Sin embargo, el efecto no cumple sus reglas si la actitud inicial es negativa.

Por este motivo, si escuchas grabaciones de tu voz frecuentemente, el tiempo y la costumbre te ayudarán a dejar de escucharte de forma extraña. Incluso puede que acabes aceptándola y, finalmente, que te guste.