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Salud e identidad digital

Adrià Garbanet, psicólogo: "Las personas que se atreven a explorar versiones diferentes de sí mismas muestran un mayor bienestar"

"Explorar requiere una base segura y una identidad sólida”, explica el catedrático de Psicología Guillem Feixas

Tecnología y salud mental, ¿una combinación de éxito?

Zoe Saldaña en 'Avatar'

Zoe Saldaña en 'Avatar' / IA/T21

Marc Darriba

Marc Darriba

Barcelona
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En un mundo en el que pasamos más horas frente a una pantalla que frente a los demás, la pregunta ya no es quiénes somos, sino cuántos somos. Las redes sociales, los videojuegos e incluso la Inteligencia Artificial nos invitan cada día a representarnos, a construir una versión de nosotros mismos que a menudo se aleja de la real. ¿Qué ganamos y qué perdemos en ese proceso?

Debemos dejar de hablar de nuevas tecnologías y empezar a hablar de sociedad digital”, advierte la jefa de estudios de Enfermería, Amparo del Pino, en la inauguración de una jornada sobre la influencia del mundo digital. El debate ya no es si vivimos conectados, sino cómo esa conexión nos transforma.

El yo virtual como espacio de exploración

Para el catedrático Guillem Feixas y el psicólogo Adrià Gabarnet, la identidad digital es “una de las muchas caras de la realidad”. En su investigación han observado que crear un avatar o un perfil puede servir para compensar carencias, explorar nuevas facetas o, simplemente, divertirse. “Hay gente a la que le hace mucho bien y gente a la que le hace mucho mal; la realidad es plural”, dice Feixas.

Cuanto más grande hacemos el mundo presencial, más pequeño queda el digital

Guillem Feixas

— Catedrático de Personalidad en la Facultad de Psicología de la UB

Gabarnet añade un hallazgo revelador: las personas que se atreven a explorar versiones diferentes de sí mismas —los llamados exploradores— muestran un mayor bienestar psicológico. “Explorar requiere una base segura y una identidad sólida”, explica Feixas. La exploración digital, lejos de ser una huida, puede convertirse en un ejercicio de crecimiento personal.

Ahora bien, la línea que separa el autoconocimiento de la evasión es fina. “El escapismo es saludable si no es la única fuente de satisfacción”, advierte Gabarnet. Cuando la identidad virtual acaba pesando más que la presencial, el riesgo es perder la coherencia interna que sostiene nuestro bienestar.

Cuando la tecnología cuida

Desde una mirada más clínica, Zaida Agüera, enfermera de Salud Mental e investigadora, defiende que la tecnología puede ser una aliada terapéutica. En el Hospital de Bellvitge participó en el diseño de un “serious game” para trabajar la impulsividad en pacientes con trastornos de la conducta alimentaria.

Una noche el paciente salió al balcón, miró las estrellas y empezó a respirar como había aprendido en un juego digital

Zaida Agüera

— Enfermera e investigadora

Recuerda especialmente a una paciente que, gracias al videojuego, aprendió a controlar la ansiedad: “Una noche salió al balcón, miró las estrellas y empezó a respirar como había aprendido en el juego”. Aquella calma le permitió disfrutar de la fiesta.

Para Agüera, este es un ejemplo de cómo la tecnología puede convertirse en un puente entre la teoría y la vida real, siempre que exista un acompañamiento profesional: “No se trata de sustituir la terapia, sino de adaptarnos a los nuevos entornos para seguir haciendo lo mismo: cuidar”.

Educar para la madurez digital

El reto, coinciden los tres expertos, es aprender a convivir con el mundo digital sin dejar que nos devore. “Cuanto más grande hacemos el mundo presencial, más pequeño queda el digital”, afirma Feixas. Y es que la madurez —digital o no— no consiste en renunciar a la tecnología, sino en ponerle conciencia, límites y sentido crítico.

Gabarnet lo resume con un consejo que vale para todos: “En internet también nos mostramos ante personas reales. Solo hay que recordarlo más a menudo”.

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