Bienestar y sobreprotección
Claudi Camps, psiquiatra: "Menos helicópteros y más hogueras"
La primera causa de los problemas infanto-juveniles es la caída de la institución familiar
El daño cerebral producido por la sobreprotección es igual a la del niño abandonado
Hablan los universitarios sobre los 'padres helicóptero'

Hogueras de San Juan / DANI MARCOS
Últimamente, estamos leyendo en la prensa noticias sobre la saturación en los Centros de Salud Mental Infanto-juveniles (CSMIJ) y el incremento de las urgencias psiquiátricas en Barcelona hasta niveles que pueden dificultar un manejo adecuado de las mismas. Las derivaciones en los CSMIJ se han incrementado más de un 40% en los últimos años y las urgencias psiquiátricas de menores de 18 años también se han incrementado en un porcentaje todavía mayor.
Son muchos los factores que están contribuyendo a esta preocupante situación. Pero curiosamente la única medida que se apunta es la del aumento de profesionales de salud mental en los centros y el aumento de las camas en los hospitales. Medidas reactivas que no van a la causa de tanto niño y adolescente dañado.
Si de pronto comenzaran a aparecer personas con el brazo o las piernas rotas, a nadie se le ocurriría pedir más traumatólogos como primera medida
Pero si de pronto comenzaran a aparecer en las urgencias y en las consultas de traumatología muchas personas con el brazo o las piernas rotas, a nadie se le ocurriría pedir más traumatólogos como primera medida. Todo el mundo preguntaría qué está pasando, por qué hay tantas fracturas, y que hay que hacer para evitarlo. Si todos los coches empiezan a averiarse no pediremos más mecánicos (profesionales) ni más talleres (CSMIJ), preguntaremos porqué está pasando, averiguaremos las causas y lo solucionaremos.
La solución no es solo poner más profesionales
No solucionaremos la presión sobre los CSMIJ solamente incrementando el número de profesionales, y empeoraremos las cosas si incrementamos el número de camas. A más camas, más ingresos, y así hasta una espiral sin fin. Sabemos que el número de camas hospitalarias es más que suficiente según los estándares de la Organización Mundial de la Salud
Ha llegado la hora de mirar y atacar las causas.
La primera causa: la caída de la institución familiar
Y la primera es la caída de la institución familiar. Sabemos que la infancia y la adolescencia es un periodo de preparación para enfrentar la vida adulta y sus retos, para equipar a las personas con herramientas para la vida independiente
Pero en lugar de ello, vemos cada vez con más frecuencia padres sobre protectores(helicópteros). El neurólogo y psiquiatra Boris Cyrulnik ya ha explicado que el daño cerebral producido por la sobreprotección es igual a la del niño abandonado. En otras palabras, la sobreprotección es una forma de desprotección. Hay que educar activamente en aceptar los límites, las normas, tan necesarias y tan buscadas por ellos, en tolerar la frustración, en respetar a las figuras de autoridad o referencia (entre ellos los maestros).
La sobreprotección es una forma de desprotección. Hay que educar activamente en aceptar los límites, las normas, en tolerar la frustración
Hay que ser cariñosamente firme, pero firme, hay que permitir que asuman riesgos, y que gestionen sus conflictos entre iguales, donde habrá sufrimiento y rabia, motores necesarios para la futura gestión de la vida adulta. Vemos a los jóvenes fascinados por líderes de la ultraderecha, argumentando que son personas fuertes. Nos están diciendo que buscan figuras normativas y que les señalen un camino.
Cualquier cosa parece preferible a la falta de normas, donde la angustia se apodera de todo. Tanto, que, a veces, vemos a padres exigiendo en los CSMIJ que a sus hijos les pongan un diagnóstico que lo “explique” todo. Tener un diagnóstico, en ocasiones, ha pasado de ser un estigma a una fuente tranquilizadora que además provee de ventajas competitivas a nivel escolar, etcétera.
Hay que ser cariñosamente firme, pero firme, hay que permitir que asuman riesgos, y que gestionen sus conflictos entre iguales, donde habrá sufrimiento y rabia
Por ello, hay que generar espacios comunes de las diferentes generaciones donde haya transmisión de valores y contención emocional desde la escucha. Esa hoguera tribal, como explican Heying i Weinstein, donde la familia se reúne, se escucha, se definen normas, valores y referencias, y se reflexiona conjuntamente, sin pantallas. Parentalidad positiva le llaman actualmente. Los CSMIJ seguirán llenándose si no nos ponemos a ello entre todos.
Claudi Camps, psiquiatra y director de Salud Mental y Adicciones de Girona.
Suscríbete para seguir leyendo
- Catalunya prepara cambios en la ESO: los alumnos de 4º podrán elegir entre Matemáticas académicas o prácticas
- La vida en la calle 2 de Zona Franca, el mayor campamento de sintecho de Barcelona: 'Pensaba que estaría dos meses como mucho
- Las 'cosas raras' que el entorno de las niñas muertas en Jaén ve en el caso: de los 'mensajes bien escritos' a 'un árbol muy alto
- ¿Dónde y cuándo nevará en Catalunya? Cuidado en estas zonas
- Vivir en Can 70, la primera cooperativa sénior en Barcelona: 'No quiero ir a una residencia ni que me cuide mi hija
- El 80% de los alimentos en las máquinas expendedoras de hospitales y residencias serán saludables
- Radiografía de la caza en Catalunya: 60.000 licencias, 80.000 jabalís abatidos y un sector 'poco comprendido
- Ocho personas sin hogar malviven en un párking del Baix Guinardó: 'Hay quien piensa que con dos mantas ya hacemos