Entrevista | Rosa Rabbani Psicóloga experta en parejas
Rosa Rabbani, psicóloga: "Es legítimo, al principio de una relación, no querer seguir porque tu pareja tiene un problema de salud mental"
"He conocido también a personas con la grandeza de tirar adelante sabiendo que su pareja tiene un problema mental grave"
"Las personas somos muy dadas a juzgarlo todo"

En el consultorio de pareja de este mes, la psicóloga Rosa Rabbani responde a la consulta siguiente: "Me llamo María, tengo 49 años. Mi marido sufre depresión, aunque él lo niega y no se está tratando. Nuestra relación ya estaba en un punto muerto pero sus problemas de salud mental ahora me arrastran y temo por mi inestabilidad y la de mis hijos adolescentes. Querría separarme pero me crea contradicciones hacerlo ahora, cuando él está enfermo. ¿Qué hago?¿Lucho para que decida tratarse? ¿Pospongo la decisión? ¿Rompo ya?.
-¿Qué respondes al dilema de María?
-En estos casos hay que ir con cuidado porque ponen en peligro la relación. Pero no tanto por la dificultad de salud mental o la depresión, sino por otra cuestión que explica María: que el marido no quiera ver que tiene una dificultad. Esto genera una situación de impotencia a las personas del entorno. Quien pasa por un problema de salud mental ha de hacer él esta tarea, no la tiene que hacer su pareja.
Conozco más rupturas por no querer pedir ayuda que por el problema de salud mental
La pareja puede acompañar, peor o mejor. Pero si, de entrada, niegas la mayor y no ves que tengas ningún problema ni estés dispuesto a ser resolutivo, a buscar ayuda, a buscar un profesional... Esto genera una sensación de impotencia muy grande. Y, sostenida en el tiempo, tiene un punto de peligro para la relación. Conozco más rupturas por no querer pedir ayuda que por el problema de salud mental.
-En el caso de María, de alguna manera estaría legitimado que decidiera separarse...
-Aquí lo que sí está legitimado es plantarse y decir: asumo que puedas tener un problema de salud, no tenemos culpa de ello, pero lo que no puedo asumir es que no estés dispuesto a ponerle solución. Plantarse y mantenerse firme en este tema es legítimo y además saludable y necesario. La persona que sufre, sufre tanto que no es capaz de ver más allá. Siéntate y plántate, porque lo que estás intentando hacer para ayudarte no está sirviendo porque no haces lo que toca. De aquí a decidir una ruptura o no hay más matices. El primero, que no es lo mismo una enfermedad mental severa que otra leve. Ambos escenarios son complejos de gestionar, pero hay diferencias importantes. Yo diferenciaría cuando un tema de salud mental surge en una relación consolidada y te sobreviene una adversidad de este tipo, una enfermedad mental o física, de cuando es al inicio de la relación...
-Pero en el caso de María, la relación ya no va bien, como explica ella...
-No sabemos si se plantea la separación porque la relación no va bien o porque este tema se está alargando...
-Tú diferencias el caso de una relación consolidada de otros casos en que se está empezando a conocer a alguien y te dice que tiene un problema, por ejemplo, de esquizofrenia.
-Aquí se abren dos opciones. Hay muchas personas que reconsideran continuar por el hecho de la enfermedad mental.
-¿Esto es justo, es humano, se puede entender, es cruel?
-Las personas somos muy dadas a juzgarlo todo y a tener respuestas compartimentadas, como si estuviera todo escrito en un libro. Hay personas que se cuestionan la relación al principio de la misma y la dejan. Esto tiene mucho sentido, porque se dan cuenta de que lo que viene requiere de tantas renuncias, será de tal complejidad y requerirá de tantos sacrificios que es absolutamente legítimo que digan que no lo quieren.
-Mucha gente dirá que es egoísta...
-Pero es un condicionante para tu vida, tu relación de pareja no será la misma si estamos hablando de una enfermedad mental. Pero igual que te digo esto, he tenido la suerte de conocer casos de personas que han tenido la grandeza y la generosidad de tirar adelante con la relación sabiendo que su pareja tiene un problema mental grave. Cuando lo pienso, me conmueven y emocionan. Tan legítima es una cosa como la otra, pero juzgamos y somos crueles...
-Juzgamos sin tener el mapa entero...
-Exacto, y no somos comprensivos con la persona, que consideramos egoísta, que no quiere continuar la relación de pareja. Pero tratamos con la misma incomprensión a la persona que pese a la enfermedad decide continuar. El caso siempre es juzgar.
-Otro ejemplo que genera juicio: pareja estable en que uno sufre un cáncer terminal y la otra persona decide no continuar la relación porque no puede soportarlo. La primera reacción de un espectador es decir que es algo egoísta...
-Hay muy pocas personas que se sientan realmente legitimadas a dejar a una persona con una enfermedad terminal. Lo que pasa es que a veces hay personas cuya fortaleza interior no se lo permite. No es una decisión. Cuando no pueden, no pueden, con esta intensidad emocional.
Hay personas analfabetas emocionales, que no tienen ninguna habilidad para tratar estas cuestiones
Y muchas veces no hace falta que se separen. Puede seguir allí pero no tener ninguna habilidad emocional. Son personas analfabetas emocionales, que no tienen ninguna habilidad para tratar cuestiones emocionales. No saben qué hacer, no saben qué decir. Si alguien ha sufrido alguna enfermedad importante, notas enseguida las personas que acaban a kilómetros de distancia, las que sí te hablan, el tipo de cosas que te dicen...
-Es un filtro, una prueba para ver cómo tu entorno responde...
-No hace falta ser psicólogo para darse cuenta de que cierta persona es hábil y habla bien y lo que ha dicho es bonito o que te ha acompañado bien.
-Volviendo al principio, y a María, deduzco que esa situación que ella describe, seguramente lo más sensato es plantear una situación límite... Y, si no, separarse...
-Es una decisión, la de separarse, que ha de llegar después. Pero ha de saber, mi pareja, que he llegado a mi límite y que no puedo más en esta situación. Hablando se entiende la gente. Siempre acabamos refiriéndonos a la importancia de hablar. No se trata ni de una amenaza ni un ultimátum ni nada. Pese a eso, te diré la de veces que las personas llegan a la consulta amenazadas de muerte por su pareja de la necesidad de ir al psicólogo.

Consultorio de pareja #8 / EL PERIÓDICO
-Un día hablaremos de las amenazas y de la pareja convertida en una guerra nuclear
-Lo que pasa es que esto solo sirve para llegar a la consulta. La persona ha de venir porque quiere venir.
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