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Crianza

Si tu hijo tiene alta inteligencia emocional, lo ha aprendido de ti: estos son los 7 rasgos que ven desde pequeños en sus padres

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Dos niños estudiando en una aula de una escuela

Dos niños estudiando en una aula de una escuela / EUROPA PRESS - Archivo

Cloe Bellido

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Tener inteligencia emocional significa saber reconocer nuestras emociones, comprenderlas, gestionarlas y expresarlas de forma adecuada. Una capacidad que influye directamente en el bienestar personal y en la calidad de nuestras relaciones.

Ayudar a los hijos a que cultiven la inteligencia emocional desde pequeños es extremadamente beneficioso. Un niño con alta inteligencia emocional puede conseguir mejor rendimiento escolar, más perseverancia ante los desafíos que se le presentan y una mejor autoestima, entre otras cosas.

Reem Raouda, experta en 'coaching' parental, identificó para CNBC siete estrategias que, si los padres aplican desde temprano, favorecen el desarrollo de una alta inteligencia emocional en sus hijos.

Estrategias para desarrollar una alta inteligencia emocional

  • El poder del silencio: en ocasiones, el mejor consuelo es el silencio. Dejar espacio para que los hijos procesen sus emociones y reflexionen por si mismos.
  • Hablar con frecuencia de las emociones: enseñar a los hijos a identificar y hablar de las emociones los ayuda a no reprimirlas.
  • Pedir perdón a sus hijos: cometer cometer errores es normal. Disculparse con los hijos cuando nos hemos equivocado o hemos hecho algo que les ha disgustado genera confianza y demuestra respeto, haciendo que se sienta valorado y que aprenda, también, a perdonar.
  • No forzar a decir por favor, gracias o perdón: modelaban los comportamientos para que los hijos aprendieran con el ejemplo. El resultado fue que lo dicen constantemente porque se lo escuchaban a los padres.
  • No minimizar las pequeñas preocupaciones: para los niños y su autoestima es importante que cualquier preocupación que tengan, por pequeña que sea, sea tenida en cuenta. Sus sentimientos importan.
  • No ofrecer siempre soluciones: los hijos necesitan desafíos y no siempre soluciones. Animarlos a que decidan por sí mismos fomenta su pensamiento crítico, independencia y confianza.
  • Aceptar el aburrimiento: en una época de pantallas y distracciones, que los hijos se aburran fomenta su creatividad y sus habilidades para resolver problemas.