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Liderazgo y personalidad

Chequeo psicológico a Trump y Harris

El republicano es una personalidad extrema y la vicepresidenta se mueve más en el promedio

Donald Trump y Kamala Harris se saludan antes del debate que mantuvieron el pasado 10 de septiembre.

Donald Trump y Kamala Harris se saludan antes del debate que mantuvieron el pasado 10 de septiembre.

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Fidel Masreal

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Barcelona
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Hace una semana, la candidata demócrata a la Casa Blanca, Kamala Harris, insinuó que su rival, el expresidente Donald Trump, tenía problemas de salud mental. ¿Qué hay de cierto en ello? En todo caso, la personalidad de ambos es algo a tener muy en cuenta a la hora de analizar sus acciones. La personalildad es, según los expertos, lo que hace que seamos nosotros mismos a lo largo de la vida. Es como observar una fotografía de un niño, adolescente, adulto y anciano y poder reconocer que se trata de la misma persona en diferentes etapas. Ante la decisiva jornada electoral de Estados Unidos que tendrá lugar dentro de dos semanas, Andres Pueyo, catedrático de la facultad de Psicología de la UB, repasa las cinco características básicas de los dos aspirantes a presidir el gobierno norteamericano: neuroticismo, extroversión, apertura, cordialidad y responsabilidad.

Trump: una personalidad extrema

"Trump tiene una personalidad extrema, que se muestra igual en una reunión de vecinos o ejerciendo la presidencia", describe Pueyo. "Hablará siempre igual aunque su asesor le diga que no; vendría a ser un ejemplar perfecto", añade. "Esto, desde el punto de vista de la personalidad es un mal negocio porque una de las peculiaridades de la personalidad es, precisamente, la de adaptarse a las situaciones; una persona ha de saber comportarse de forma distinta cuando está con sus suegros que cuando está en la intimidad, en cambio, las personas que son muy extremas son muy rígidas", explica el catedrático.

Trump tiene una personalidad extrema y esto, desde el punto de vista de la personalidad, es un mal negocio

Andrés Pueyo

— Catedrático de Psicología de la UB

Esto es lo que hace que Trump hable un lenguaje popular aunque se esté dirigiendo al presidente de otro país. "Y eso, claro, le genera conflictos, porque en las personas públicas hablamos de una característica que es la reputación: una cosa es como seas y la otra la reputación que tengas, a la hora de jugar un rol, como en este caso el de candidato o antes presidente".

La pregunta lógica tras constatar este tipo de personalidad tan extrema es: ¿Por qué Trump tiene tantos seguidores? "Esto es lo que denominamos la psicología de masas, que explica porqué Hitler ganó elecciones o porqué la gente apoya a líderes autoritarios. Se trata de un fenómeno difícil y coyuntural, más fruto de la situación que de estas personas; si no se da este contexto -problemas con la inmigración o el empleo- o esta situación mediática, Trump no hubiera tenido el mensaje que tiene; lo que hace es encajar en un pensamiento común en muchas sociedades sobre estos conflictos".

¿Podría cambiar, Trump?

"Las personas como Trump pueden cambiar muy poco, por lo que su conducta es muy predecible, y a eso hay que añadir el factor de la edad", responde Pueyo. En términos clínicos y patológicos "se puede decir que Trump tiene un trastorno de personalidad porque tiene una personalidad rígida y poco adaptativa que le produce problemas", concluye.

Kamala Harris

"La imagen pública de Harris indica que es una ciudadana promedio, no tan extrema como Trump, no hay nada que destaque mucho en ella", describe el catedrático. "Por ejemplo, puedes describir a Trump como narcisista y no te equivocarás; en cambio, de Kamala es difícil trazar una característica, quizás que es discreta, amable, pero no queda clara su etiqueta porque tiene una combinación de rasgos más adaptativa, más flexible", añade.

arris indica que es una ciudadana promedio, no hay nada que destaque mucho en ella, es más adaptativa y flexible

Andrés Pueyo

— Catedrático de Psicología de la UB

De Harris destaca, pues, esta adaptabilidad a lo largo de una carrera de éxito en la que se ha sabido acomodar a situaciones exigentes, sin que se le conozca ninguna ruptura importante en su biografía. "Nadie duda de su capacidad intelectual mientras que de Trump -indica Pueyo- hay dos versiones: que es un genio, como él mismo dice, o que su inteligencia no es tan destacada".

La capacidad de reír

A Harris se la ha podido ver en ocasiones relajada, desenfadada, riendo y bailando. "De los cinco rasgos depersonalidadd, los dos más importantes son la estabilidad emocional y la extroversión, y en el caso de Harris la estabilidad que tiene está en el promedio de la población, mientras que Trump es bastante inestable", relata el catedrático.

Y respecto a la extroversión -que se mide por el grado de actividad y la relación con las personas-, "Trump es extremadamente extrovertido y Harris está también en una posición como el promedio de los ciudadanos, quizás algo más que el promedio porque ha de tener cierta dimensión de extroversión para poder relacionarse con otros en su posición", describe Pueyo.

En cuanto a la cordialidad, Trump es descrito por el catedrático como poco cordial, desconfiado, mientras que Harris es más confiada, y amable. "Y ahí es donde la probabilidad de sonreír es más frecuente porque está más relajada y no tiene una relación hostil con los demás; la combinación entre un nivel elevado de cordialidad, por parte de la candidata demócrata, y un bajo nivel de inestabilidad emocional hace que sus respuestas sean muy adecuadas; tiene sentido del humor, entiende las bromas y no se siente como Trump, que mal fía y sospecha".

¿Se puede entrenar el carácter alegre?

"Un actor puede llorar si estar triste, pero tiene que estar actuando, en el teatro; cuando las situaciones son de mucha demanda psicológica individual, porque te juegas mucho o estás compitiendo, la capacidad de sonreír o estar relajado se puede entrenar, pero mantenerlo en el tiempo es lo difícil; cuando un día pierdes los papeles es cuando has mostrado como eres", responde el experto.

En definitiva, Kamala tiene más flexibilidad que Trump. Él se muestra como es, ella puede modificar su manera de ser, "y esto no es malo", subraya Pueyo. "Debes comportarte según la exigencia del momento, y en un funeral no harás bromas; en cambio, una personalidad rígida pierde los papeles también en este contexto".

Capítulo aparte merecen las actitudes hacia los valores esenciales. En ello es más difícil analizar a los líderes políticos porque precisamente se confunde a menudo sus actitudes con los programas políticos que representan. "Y se hace difícil saber, hablando por ejemplo del aborto, si es lo que creen de verdad o lo que les toca decir; probablemente Trump cree lo que di, peroro no estoy seguro del todo de que sea así, mientras Kamala hace una defensa más sincera del derecho a abortar".

No es lo que haces, sino cómo lo haces

El gráfico con el que Pueyo representa ambas personalidad es un estimación de la estructura básica de ambos candidatos a partir de la información pública disponible, siguiendo el modelo de los "cinco factores", el más aceptado en la actualidad por la psicología. Son cinco rasgos en los que el punto medio represnta el valor medio de la población de referencia, en este caso personas adultas de los Estados Unidos. Se considera que esta estructura es estable a lo largo d ela vida, salvo que la persona haya pasado graves sucesos en su vida. Además de estable, está presente en todas las facetas de la vida (relaciones interpersonales, intimidad, familia, trabajo, etc.) por lo cual los profesionales consideran que la personalidad es donde se establece la identidad personal. Y al hablar de personalidad, la vemos menos en lo que la persona hace que en cómo lo hace a lo largo del tiempo y en diferentes facetas de su vida.