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Adolescentes, pantallas y salud

Un ensayo rebate que los móviles causen más trastornos mentales entre los jóvenes

Dos destacados psicólogos proponen atender a razones psicológicas y socioeconómicas previas

Piden huir del "alarmismo" y apuestan por usar la tecnología con espíritu crítico y acompañamiento

El reto de seis adolescentes de una semana sin móviles

El reto de seis adolescentes de una semana sin móviles / Foto: Jordi Otix

Fidel Masreal

Fidel Masreal

Barcelona
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Frente a la tendencia actual a la regulación, prohibición y alarma sobre los efectos de las pantallas sobre los jóvenes, dos psicólogos de prestigio rechazan en un ensayo el "alarmismo tecnológico", se desmarcan de la "prohibición complicada" y se niegan a aceptar de formar "irreflexiva" que todos los males vengan del móvil. Es más, niegan abiertamente la tesis de que el aumento de problemas mentales entre los jóvenes tenga como única causa el abuso de pantallas: "Que algunos usos acaben siendo un problema no explica que la utilización per se sea problemática. Si no, acabaríamos confundiendo correlación con causalidad". Es decir, "no confundir el síntoma [el abuso de las pantallas] con el problema que lo genera".

Que algunos usos acaben siendo un problema no explica que la utilización per se sea problemática

Josep Matalí y Jordi Bernabeu

— Psicólogos

Los autores son Josep Matalí jefe de psicología infantil y juvenil en Sant Joan de Deú y colaborador de SanaMente en la prueba de una semana sin móvil. Jordi Bernabeu también es psicólogo y trabaja en la fundación Althaia en la atención a problemas de salud mental. En el libro 'Viure entre pantalles' ('Vivir entre pantallas') sostienen sin tapujos que el desafío evidente de los móviles entre los adolescentes debe tratarse sin "simplificaciones" y atendiendo a las causas previas del malestar emocional de estos jóvenes.

La situación socioeconómica de las familias explica las diferencias entre quienes sacan provecho de las pantallas y quienes hacen un uso problemático

Josep Matalí y Jordi Bernabeu

— Psicólogos

Mataí y Bernabeu son muy claros: para ellos no existen pruebas de la relación causal entre ambas cosas y sí evidencias de un conjunto de causas de estos malestares entre los jóvenes. Con lo cual, su tesis es que "las pantallas han hecho más frágiles estructuras vulnerables". También echan en falta investigaciones sobre la conexión entre pantallas y origen socio económico o el acceso a oportunidades sanitarias y educativas. Es más, lanzan una advertencia: sí existe una correlación directa entre políticas educativas, de promoción laboral, recortes sociales en la salud pública, la creación de ghetos, los mecanismos de atención a la diversidad o la psiquiatrización del malestar y la desestructuración familiar. Por ejemplo, afirman que "el papel y la situación socioeconómica de las familias explican las diferencias entre quienes sacan el mejor provecho de las pantallas y quienes hacen un uso más problemático" de las mismas.

¿Cómo usar las redes?

Para acertar en un uso correcto de estos dispositivos, los autores proponen atender a cuestiones como la identidad digital de cada adolescente (su apariencia en las redes), los riesgos de las relaciones en red para preservar el respeto, intimidad y solidaridad; diferenciar entre sobreuso del móvil y la adicción y detectar cuando el dispositivo es la causa del problema o un síntoma de otras cuestiones previas; desarrollar pensamiento crítico respecto a la industria tecnológica; y aprender a desconectar determinados usos digitales.

¿Las redes sociales provocan trastornos mentales?

Estos profesionales recuerdan lo mismo que se le ha contestado desde diversos ámbitos al ensayo 'La generación ansiosa' del autor Jonathan Haidt: "Todavía no se ha observado una evidencia robusta de causalidad. Lo que sí se ha visto es que aquellas personas que sufren más malestar emocional o son más influenciables, cuando usan las redes sociales pueden potenciar sus malestares y, por tanto, el uso podría considerarse más un indicador de que hay alguna cosa que no va bien, que no un factor de riesgo de salud mental".

Aquellas personas que sufren más malestar emocional, cuando usan las redes sociales pueden potenciar sus malestares

Josep Matalí y Jordi Bernabeu

— Psicólogos

Lo mismo afirman respecto a la tesis que relaciona directamente el aumento de trastornos alimentarios, en especial entre las jóvenes, con las redes sociales. "Nosotros concluimos que, seguramente, aquellas personas que se sienten mal e inseguras con su imagen serán más vulnerables para esta comparación negativa".

Antídotos para el malestar

1 Que los jóvenes tengan una persona adulta que consideren cercana en quienes puedan confiar.

2 Que dispongan de algún sitio donde reunirse, como una plaza, un parque o un casal de jóvenes.

3. Que cuenten con un grupo familiar capaz de sostener mucho más allá de lo esperado.

4. Que les rodee un entorno social que forme parte de la solución, para evitar la institucionalización en los sistemas de salud mental.

Así describen su adicción

El uso problemático del móvil se detecta cuando el adolescente saca notas mucho más bajas, protagoniza más discusiones en casa, se aisla e incumple las normas y deja las extraescolares e incluso le da pareza salir con los amigos. Así describen ellos su situación:

1.Todos mis amigos son virtuales.

2.Estoy pendiente todo el rato de cuando me conectaré.

3.Soy esclavo de los likes y de los seguidores. Me excedo en el postureo y buena parte de lo que explico no es verdad

4.Para estar todo el día conectado, disminuyo el rendimiento en el cole, dejo el deporte, salgo menos, etc.

5.Soy muy diferente en la red -abierto, extrovertido- que en persona, donde me ven tímido, introvertido...

6.Estoy despierto mucho rato por la noche.

7.En casa, el uso de las pantallas genera muchas discusiones

8.En el instituto también me dan toques de atención y pasa lo mismo en los entrenamientos...

9.Dejo de vivir en directo y en presente para grabar todo lo que sucede.

10.Después de un problema, no aprendo sino que #mevuelveapasar

11.Participo haciendo "daño" a alguien, compartiendo fotos o mensajes que no tocan, haciendo likes a situaciones comrometidas.

Pautas para que usen las pantallas con criterio

  • Definir el concepto de la necesidad, "¿Para qué lo necesitas?"
  • Establecer límites y pautas claras sobre qué aplicaciones y en qué momentos.
  • Educar mucho en cómo establecer un espíritu crítico
  • Anticipar con ellos las señales de alarma. Es imprescindible que nos busquen como adultos y que no piensen que nos enfadaremos si nos lo dicen.
  • Insistir en la necesidad de una introducción progresiva y acompañada, sea la edad que sea.
  • Observar si el joven tiene una dificultad (timidez, problemas de aprendizaje, crisis, trastorno mental) y, si es así, o no introducir los dispositivos o adaptar su uso.