11 jul 2020

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PSICOLOGÍA

Cuatro consejos para alcanzar la plenitud en la pareja

Las relaciones deben basarse en la creación mutua de un espacio seguro

Ángel Rull

Una pareja riendo con globos.

Una pareja riendo con globos. / 123RF

Una pareja busca alcanzar determinados puntos en su relación para llegar a un estado de plenitud. Este estado final, no siempre es buscado de una forma consciente, pero sí ansiado por las dos personas. Se llega a él cuando la pareja se encuentra serena, aunque tengan altibajos, y han creado un espacio seguro, donde la confianza y el apoyo son elevados. Para ello, a veces damos palos de ciego, probamos estrategias que hemos utilizado en relaciones anteriores o seguimos consejos de algunas personas, pero sentimos que esta vez no funcionan. Antes de echar balones fuera, debemos plantearnos dónde está el fallo, si estamos de forma conjunta olvidando partes importantes o si las herramientas usadas son las correctas. Es un trabajo de dos y el resultado dependerá del esfuerzo de todas las partes.

Para alcanzar la plenitud hay cuatro estructuras previas que debemos haber consolidado en una relación, como es la seguridad, el desarrollo, la admiración o el equilibrio. Sin estos estados firmes, no habrá una estabilidad y no nos sentiremos llenos con el otro. Varias de estas fisuras podrían hacer que la relación terminase. Sin embargo, aún podemos estar a tiempo de trabajarlo.

Puntos superiores

La felicidad en pareja no es un estado intenso y corto, ya que esto más bien sería algo que podríamos asociar con la euforia. La felicidad real es más estable, más serena y con una mayor capacidad para dejarnos llenos y satisfechos. No implica que no haya días malos o semanas regulares, sino que, al hacer una media global, encontramos ese bienestar. Esto no aparece de la noche a la mañana, sin que haya un trabajo mutuo o por azar. Deben colocarse las piezas necesarias para que ocurra y el resultado posterior acaba mereciendo la pena.

Si queremos construir de forma conjunta una relación sana y alcanzar un estado de plenitud, debemos asegurarnos de que cuatro pilares estén construidos. Para ello, podemos seguir los siguientes consejos:

1. Desarrollo

Podemos definir esta estructura en la pareja como el que ambos se apoyen en las diferentes áreas de su vida, aunque estén siguiendo caminos diferentes. Yo puedo apoyar a mi pareja en su trabajo, por ejemplo, aunque mi área profesional sea totalmente diferente. Este desarrollo debe ser deliberado, estando claro y trabajado por los dos miembros de la pareja.

2. Admiración

Mientras que el desarrollo hace que nos esforcemos por empujar y animar al otro, la admiración implica más un trabajo interno y personal. Debemos ser conscientes de qué partes de la otra persona y de nosotros mismos se unen para que haya esa admiración o, por el contrario, qué elementos son los que estarían faltando y que hacen que yo no admire a mi pareja. Podría haber celos o rechazo provocado por algo inconsciente que sentimos.

3. Seguridad

Los límites de tiempo y espacio están aquí implicados, así como el que no haya invasiones y se respeten las delimitaciones del otro. Sin esta seguridad, la relación alcanza puntos tóxicos. Yo debo respetar a mi pareja y debo exigir que a mí se me respete.

4. Equilibrio

Dicho equilibrio nunca debe ser perfecto ni medido de la misma forma, pero sí debe compensar. Si yo me encargo a diario de las tareas con los niños es porque tú te encargas los fines de semana de ellos y me queda tiempo para ir al gimnasio, por ejemplo. El reparto no es exacto para hay beneficios equitativos para los dos.

Cualquier tipo de relación necesita un conocimiento y un ajuste previo, donde se irá entendiendo las necesidades del otro y expresando las propias. En ese tiempo empezaremos a construir los pilares necesarios para que se logre una plenitud. Aunque nunca es tarde para hacerlo, sí es conveniente que se empiece a hacer desde el principio. Es el mejor camino hacia el bienestar de la pareja.

Ángel Rull, psicólogo.

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