25 oct 2020

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PSICOLOGÍA

Cinco pautas de liderazgo para aplicarlas a tu propia vida

Confundimos egoísmo con ser nuestra prioridad

Ángel Rull

Un hombre de negocios con los brazos cruzados.

Un hombre de negocios con los brazos cruzados. / 123RF

Definimos el liderazgo como la capacidad para saber dirigir un grupo o un equipo con un propósito común y concreto. Sin embargo, esta concepción es únicamente externa, cuando el verdadero liderazgo se aplica también a una visión interna, aquella donde nos colocamos en el centro de nuestra propia vida, somos nuestra prioridad y decidimos qué queremos hacer. Es en este momento, cuando nos lo planteamos, que nos da miedo ser egoístas, dejar a los demás de lado o quedarnos solo. Ese miedo a las consecuencias suele ser el que más nos paraliza y nos impide dar el paso. Sin embargo, no es una actitud egoísta el querer tomar las riendas de lo que por derecho nos pertenece, aunque nunca nos hayan dejado o no hayamos sabido hacerlo. Sin embargo, nunca es tarde para empezar.

El liderazgo personal busca que la persona sea capaz de evaluar la situación, buscar una meta concreta y trazar un plan para encaminarse a ella. Si nos fijamos en el liderazgo grupal, las personas que lo integran serían nuestras habilidades y fortalezas, la meta sería nuestro sueño y el líder único seríamos nosotros mismos. Ciertas similitudes que podemos llevar a la práctica.

Tú en el centro

El liderazgo tradicional del personal se diferencia en una premisa clara, y es que, mientras el primero se usa de forma concreta y aplicado en un contexto único, el segundo es en sí un modo de vida, una forma de ser en todas las áreas de nuestra vida. Por tanto, aplicarlo podría llevarnos más tiempo, pero acabaría teniendo consecuencias drásticas en todos los niveles. Es un camino directo a la realización personal y al bienestar.

No siempre nos es fácil empezar a hacer algo a lo que no estamos acostumbrados, pero quedarnos quietos nos asegurará que en varios años vivamos con más culpa y, al menos, en el mismo estado. Si movemos ahora ficha, si empezamos a dejar atrás los miedos, sí vamos a cambiar de lugar y podremos sentir admiración por nosotros mismos y plenitud.

A través de los siguientes pasos puedes empezar a aplicar el liderazgo personal en tu vida:

1. Motivación

La motivación no surge de la nada, hay que encontrarla. Esto implica saber qué son esas cosas que nos estimulan, que nos despiertan. Si en estos momentos no hay nada que te haga sentir motivado, es porque tal vez no lo hayas encontrado o no te estés centrando en ello.

Busca qué habilidades te gustaría tener, qué querrías aprender o en qué quieres pasar tu tiempo de ocio. Para ello, suprime todo lo que te reste tiempo y energía. Nada será un verdadero sacrificio si es por algo que te llena.

2. Valía personal

Lo que pensamos de nosotros mismos, determina el poder que tendrán nuestros pasos. Ten en cuenta que, si no trabajas tu autoestima, será muy difícil que puedas liderar tu vida. Empieza a buscar todo aquello que te enseñe a quererte más.

3. Mis valores

Los valores son nuestra brújula, aquello que nos marca hacia dónde ir. Si identificamos los propios, si suprimimos todos aquellos que no son nuestros sino de los demás, podremos empezar a cambiar el rumbo.

4. Fluir

En ningún camino no hay piedras u obstáculos. Siempre vamos a encontrarnos problemas y tenemos no solo que lidiar con ellas, sino aceptar que van a estar ahí y que podremos sacar un aprendizaje.

5. Primer paso

Aprender la teoría pero no ponerla en práctica no sirve para nada. ¿Cuál es tu meta final? En base a ella, escoge ahora un primer paso, por pequeño que sea, que te acercará a lo que quieres lograr.

El liderazgo no es solo una habilidad innata que algunas personas tienen para saber llevar a un grupo. Podemos aplicarlo a nuestra vida, podemos aprender a hacerlo y usarlo va a determinar cómo de bien nos sintamos con nosotros mismos o el éxito a la hora de lograr nuestras metas. Sin esta habilidad, no podremos avanzar.

Ángel Rull, psicólogo.

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