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PSICOLOGÍA

'Red de Apoyo': cómo la amistad influye en tu felicidad

Los amigos con los que nos relacionamos hablan sobre cómo son nuestras emociones

Ángel Rull

Un grupo de amigos viendo una película de terror.

Un grupo de amigos viendo una película de terror. / 123RF

El círculo social que forjamos nos acompaña tanto en nuestras rutinas diarias como en el día a día. Compartimos los buenos momentos y nos volcamos en los malos. Actúan de 'red de apoyo', amortiguando nuestras emociones negativas, no solo potenciando las positivas. Independientemente del número de amigos que tengamos, ese apoyo nos beneficia. De hecho, los amigos íntimos, que son los que más pueden ayudar y con los que existe una vinculación más real y profunda, se limitan a dos o tres.

En nuestra 'red de apoyo' se encuentran todas aquellas personas que nosotros hemos escogido que estén. Compañeros de instituto, amigos del trabajo o alguno de nuestros vecinos, a través del día a día y del roce acaban forman parte de nuestro círculo social más íntimo, no basándonos solo en el disfrute sino en la comunicación íntima. Siempre y cuando se hayan dado unas premisas imprescindibles, podremos obtener todos sus beneficios.

Premisas

La amistad es un camino que puede suponernos una complejidad, especialmente cuando creemos que la persona es muy diferente. Realmente es una tarea a base de encajar, recorrer ciertos pasos y cumplir varias premisas imprescindibles. Solo en esos casos, sabemos que estaremos con una persona en la que podremos confiar y sentirnos respaldados. De esta forma y con tiempo incorporamos a ese amigo a nuestra 'red de apoyo'.

Los siguientes pasos son los necesarios que tenemos que ir construyendo con cada relación, tanto familiar, como de pareja o de amistad. Llegado al final, la persona se convierte de manera sana en alguien imprescindible para nosotros:

1. Seguridad

Esta premisa se basa en la comodidad y la seguridad, en los límites y en protegernos. Y sin este paso, ninguna relación podría librarse de ser tóxica.

2. Desarrollo

La persona que está a tu lado siempre suma, nos hace avanzar, aunque lleve un camino o un proyecto vital diferente.

3. Equilibrio

Hay sentido de la justicia, hay un orden y todas las partes reciben y dan prácticamente por igual.

4. Admiración

Es el reconocimiento que hacemos y la valoración del otro. Se basa en el orgullo y fomenta la autoestima.

5. Intimidad

Es el paso donde empiezas a querer de forma real al otro. Hay intimidad y se consolida el espacio seguro.

6. Disfrute

El último paso es el resultado de haber consolidado todo lo anterior. Aunque haya momentos malos, hay una base que siempre va a empujar a que se retorne a la alegría.

Beneficios

Cuando llegamos a la etapa adulta, creemos que nos cuesta más hacer amigos. Hay una parte real, y es que nuestros ritmos son más herméticos y los contactos que tenemos con otras personas son más cortos. Sin embargo, sí podemos ir tejiendo esa red social nueva, ampliándola poco a poco.

Tener una buena 'red de apoyo' nos ofrece los siguientes beneficios, independientemente del momento en el que nos encontremos:

  • Sentimos pertenencia en un grupo o con una persona concreta. Hay un propósito vital, más allá del divertirnos.
  • Nuestra sensación de felicidad aumenta, reduciéndose las emociones negativas o el estrés.
  • Repercuten positivamente en nuestra autoestima y la confianza.
  • Respaldan los momentos negativos, nos apoyan, escuchan y reconfortan.
  • Hay motivación, hay desarrollo y buscamos crecer y mejorar junto a ellos.
  • Expresamos el amor, lo volcamos y hay reciprocidad.

En la vida diaria podemos ver cómo la atención y el cuidado que recibimos y ofrecemos a nuestros amigos íntimos conllevan mejoras en nuestro bienestar emocional. Son muchos los beneficios que ambas partes reciben, pero debemos tener claro que en ese círculo no caben personas tóxicas y que hay ciertos aspectos necesarios e imprescindibles.

Ángel Rull, psicólogo.

Temas: Psicología