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PSICOLOGÍA

Abuelos tóxicos: así es la negatividad que ejercen en tus hijos

Cualquier persona que interactúe con los más pequeños tiene una influencia notable

Ángel Rull

Abuelos y nieta, en una calle de Barcelona.

Abuelos y nieta, en una calle de Barcelona. / ARCHIVO / JULIO CARBÓ

Las familias actuales demandan una cantidad elevada de tiempo a los abuelos para que les ayuden en el cuidado de los hijos. Las jornadas laborales o la incompatibilidad de horarios demandan ese tiempo, que puede ser vivido con ilusión, o con estrés, cuando ese tiempo es demasiado elevado, apareciendo el 'síndrome del abuelo esclavo'. Pero la repercusión emocional también llega hasta los niños, ya que el pasar tiempo con una persona, sea quien sea, va a influir en cómo se sienten, cómo se comportan o cómo se comunican.

Cualquier persona corre el riesgo de convertirse en tóxica. Ocurre cuando ciertas características negativas de su personalidad ejercen poder sobre el resto, quitándoles energía, generando emociones negativas o dañando su autoestima. Esto también aparece en el caso de los abuelos, sin que ellos lleguen a ser siempre conscientes del daño que pueden acarrear.

Mala influencia

Todo abuelo forma parte importante de la vida de sus nietos. Añaden aspectos que complementan a lo que los padres dan, como el cariño, el cuidado o la atención. Además, apoyan en la crianza y orientan en base a la experiencia vivida. Una influencia que muchas personas agradecen, especialmente por la ayuda en el cuidado cuando como padres no pueden estar presentes. Sin embargo, a veces no nos damos cuenta que esa ayuda puede volverse negativa en el comportamiento de los niños o en su gestión emocional.

¿Cómo podemos detectar si el abuelo es tóxico? A través de las siguientes claves podremos observarlo:

1. Ausencia de límites

Cuando se refiere a algo que tenga que ver con el nieto, siempre buscan meterse y opinar, incluso en las veces que se le pida que no lo haga. No tienen límites y hacen más de lo que se les pide, llegando a saltarse normas que estaban puestas por los padres.

2. Discriminación

Este rasgo se da en los casos en los que hay más de un nieto. Muestran favoritismos claros, ensalzan de forma directa a uno y hacen numerosas comparaciones. No solo lo hacen con los padres, sino que usan esos comentarios también con los nietos. Hacen referencia al comportamiento, los juegos o el rendimiento académico.

3. Manipulación

El mayor miedo de un abuelo tóxico es sentirse excluido y delatado. Intentarán manipular las diferentes situaciones, usando a distintos miembros, incluidos los nietos, para tener aliados y claros enemigos. Esta manipulación también puede ir hacia aislar a los padres para ellos no sentirse solos.

4. Desvalorización

Suele ir dirigida a los padres, haciéndoles ver que ellos no saben cómo educar o cómo criar a un niño. Aunque, si han escogido a su nieto favorito, también lo harán con los demás pequeños.

5. Castigo

Utilizan mucho más el castigo como forma de hacer lo que ellos quieren. Esos castigos suelen ser a espaldas de los padres y, en muchos casos, ya estaban prohibidos de antemano. Los modelos educacionales que siguen muchas familias actuales es la del 'reforzamiento', con un mayor uso de los premios que de los castigos. De hecho, desde la Psicología es el modelo más habitual, pero muchos abuelos se niegan a aceptarlo.

La relación que los abuelos tienen con sus nietos no siempre es tan gratificante como a nosotros nos gustaría. El exceso de quejas o reproches, las comparaciones o la desvalorización pueden dañar la autoestima de nuestros hijos y hacer que empiecen a sentir emociones extremas, incluso rechazo a alguno de los miembros de la familia. Como padres no siempre detectamos estos problemas, aunque si nos fijamos en algunos puntos concretos, podremos verlo con más facilidad.

* Ángel Rull, psicólogo.