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PSICOLOGÍA

Cómo vivir en pareja: siete consejos

La convivencia puede generar estrés en los primeros meses

Ángel Rull

Pareja buscando piso. 

Pareja buscando piso. 

Las parejas tienden a pasar por una serie de etapas secuenciales que van consolidando el amor y la unión. No se debe a una necesidad de construir la relación en base a estándares sociales, sino a la necesidad de afianzarlo con pasos que llevan a una unión más avanzada, como es, en este caso, irse a vivir juntos. Esta etapa siempre se vive con ilusión y nerviosismo y parece que todo va a salir bien desde el primer momento. Sin embargo, como en cualquier tipo de convivencia, se necesita un periodo de adaptación, ceder en algunos puntos y alcanzar un mayor equilibrio.

Convivir con alguien es un paso crucial en toda relación, especialmente con la pareja. Puede suponer estrés y discusiones y, si no se tienen cuidado, podría dejar herida la relación. De hecho, en algunos casos, es en el periodo de convivencia donde aparecen las rupturas, al no haber una compatibilidad. Dicha incompatibilidad puede no ser real, sino que no se han adaptado el uno al otro. Vivir en pareja es un paso que hay que dar, primero estando seguros, y segundo, sabiendo cómo hacer para que se haga desde el crecimiento mutuo.

Construir un hogar

La convivencia nunca es fácil, pero este no es motivo para que todo lo bueno se vea eclipsado. Al colocar en una balanza todo lo que nos suma de todo lo que nos resta, si lo estamos haciendo bien y si estamos con la persona que encaja con nosotros, siempre ganará lo bueno. Esto no sale a la primera y conlleva un esfuerzo y un tiempo de adaptación para ambas partes.

Si queremos que haya una buena relación al vivir con nuestra pareja, deberemos seguir una serie de pasos que nos ayudarán a lograrlo:

1. Ajustarse a la realidad

Cuando pensamos en vivir con alguien, podemos caer en la idealización, donde todo va a ser maravilloso y nunca habrá discusiones. En este caso, en el momento en el que aparece el primer roce, el mito cae y el concepto que tenemos del otro se ve seriamente dañado.

2. Individualidad y pareja

Caemos en el error de considerar que, si hay pareja, no hay independencia. Esto nos genera rechazo y nos resistimos a ello. Sin embargo, se puede y se debe vivir en pareja y tener un mínimo de independencia. Es necesario tener espacios propios y momentos sin el otro.

3. Equilibrio

En una casa hay diversas tareas que se deben llevar a cabo, desde la limpieza hasta el pago de las facturas. Esto implica que cada uno aporte algo, que ejerza un papel donde haya casi un equilibrio. Si yo voy a limpiar, tú debes encargarte de hacer la compra, por ejemplo. Roles claros y definidos desde el primer momento.

4. Mis manías

Ten siempre claro que tus manías no son una necesidad ni para el otro ni para la convivencia. Si necesito que los cojines del sofá estén colocados antes de irme a dormir, es una manía mía que el otro no tiene que cumplir. Encárgate tú mismo de las cosas que tú necesites.

5. Que valga la pena

Volviendo a la metáfora de la balanza, podemos a veces malinterpretar el sentido de sopesar lo bueno con lo malo. Las relaciones no hacen que valga la pena lo negativo, sino que eso es insignificante y siempre salimos ganando. Si hay partes malas que no van con nuestros valores, no tenemos motivo para continuar sufriendo.

6. Tengo derecho a cambiar de opinión

Cuando nos vamos a vivir con una persona, creemos que es un punto de no retorno. Una vez que compartimos casa, no podemos volver a la independencia. Esto genera miedo y agobio cuando nos damos cuenta de que la convivencia, independientemente del motivo, no está saliendo como nos gustaría. Sin embargo, podemos cambiar de opinión. Volver a vivir separados y replantearnos en el futuro como hacer las cosas. Esta certeza, nos ayudará a relajarnos.

7. Lo bueno

No olvides de dedicar cada día un tiempo a tu pareja, a compartir y cuidar los pequeños detalles. Con el paso de las semanas y la rutina diaria, a veces solo pasamos por la vida. Debemos poner el foco en el otro, en sus necesidades y en lo que nos hace estar con él o con ella.

La convivencia exige normas, adaptación, esfuerzo y numerosas cosas buenas. Es un espacio de seguridad e intimidad donde compartir. Pero, para ello, debemos tener en cuenta que habrá ciertas cosas que cambiar y mejorar para que la relación no sufra.

Ángel Rull, psicólogo.

Temas: Psicología