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PSICOLOGÍA

Estallidos de rabia en la pareja: cómo aprender a gestionarlos

Las discusiones de pareja son procesos naturales que pueden convertirse en disfuncionales

Ángel Rull

Hombre gritando.

Hombre gritando. / 123RF

La rabia es la emoción que nos permite neutralizar un ataque, parar una agresión, identificar las mentiras y las manipulaciones, y buscar el equilibrio, tanto dentro como fuera de una relación. Es una emoción neutra, que no busca estallar ni discutir, sino expresarse para buscar nuestro sitio de forma segura. Nos ayuda y nos protege. Sin embargo, puede volverse contra nosotros mismos y herir a los demás cuando deja de ser neutra y alcanza un tono elevado o cuando se usa en situaciones donde nadie nos está agrediendo ni hay una injusticia.

Las discusiones con otra persona surgen desde el desacuerdo, cuando algo nos ha herido o cuando, al hablar sobre un tema concreto, nos vamos enfrentando. Cuando esto es frecuente, debemos saber si tal vez haya una base de mala comunicación o si estamos siempre a la defensiva. Esto hace mella en nuestra relación, y se convierte en peligroso cuando hay estallidos de rabia, algo que debe trabajarse y reducirse, buscando, en muchas ocasiones, terapia de pareja.

Reducir la ira

La ira y la rabia forman parte de la misma emoción y cada persona puede usar la palabra de forma indistinta. Tiende a verse socialmente siempre como algo negativo, ya que lo relacionamos directamente con el descontrol y con una mala gestión, cuando realmente no es así. Sí que se nos va de las manos cuando la usamos como arma arrojadiza contra los otros, cuando no es coherente con la situación y cuando se hace en forma de estallido. Es donde debemos buscar herramientas que nos ayuden a prevenirla, identificarla a tiempo y disminuirla cuando aparezca.

A través de las siguientes pautas, podemos manejar mejor esta emoción cuando aparece en el contexto de una discusión de pareja:

1. Estado de tranquilidad

La rabia tiene una mayor disponibilidad a surgir cuando estamos tensos a diario. La prevención de los estallidos debe hacerse desde buscar estados de relajación que nos hagan estar más calmados normalmente. El deporte o la gestión emocional nos hacen serenarnos y no estar predispuestos a discutir.

2. Pensamientos irracionales

¿Por qué nos enfadamos? ¿Nos sentimos atacados, creemos que algo es injusto o notamos frustración? Muchos de los estados emocionales se deben a creencias irracionales que sostenemos, pensamientos arraigados que no son reales. Que nuestra pareja no nos escriba no implica que no piense en notros o que nos diga cómo le gusta que estén las cosas en casa no quiere decir que intente controlarnos. Analiza qué pensamientos te hacen enfadarte y si pueden ser falsos.

3. Relajación

Cuando empieza una conversación tensa con el otro, debemos inducir en nuestro cuerpo un estado de relajación. La respiración diafragmática logra esto de forma rápida. Conversar desde la calma también previene los estallidos.

4. Tiempo fuera

Cuando queremos que un niño pequeño deje de portarse mal y se relaje, se usa la técnica de tiempo fuera: sacamos al niño de donde esta, que puede ser la clase, y está unos minutos fuera tranquilizándose. Después vuelve con otro estado. Los adultos también debemos hacer esto, variando los minutos según lo alterados que estemos. Aplazar la conversación para cuando estemos calmados nos ayudará.

5. Descargar

A veces, los estallidos aparecen cuando queremos expresarnos verbalmente, pero estamos tan enfadados que solo logramos estallar. Buscar alternativas, como escribir lo que nos pasa, nos ayudará, primero a calmarnos, y segundo a ordenar los pensamientos, pudiendo, incluso, quitar aquellos que son irracionales.

La ira es una emoción con múltiples beneficios. Siempre tiene una parte positiva que nos ayuda en nuestro día a día, pero que puede tornarse agresiva hacia los demás, hiriendo al que tenemos enfrente. Cuando esto ocurre con nuestra pareja, podemos llegar a dañar la relación si no aprendemos a tiempo a gestionarlo.

Ángel Rull, psicólogo.

Temas: Psicología