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PSICOLOGÍA

Cambios psicológicos para madrugar de buen humor

La forma que tenemos de despertarnos afecta al desarrollo del día

Ángel Rull

Una mujer despertando

Una mujer despertando / 123RF

Cada mañana, especialmente si tenemos que ir a trabajar o tenemos alguna responsabilidad que cumplir, nos enfrentamos al despertador. Este rompe nuestro ciclo de sueño, ya que no nos despertamos de forma natural, y puede afectar a nuestro estado de ánimo. Algunas personas no tienen mayor dificultad en despertarse, pero otras se tornan agresivas e irritables hasta que no pasan varios minutos. Buscamos diferentes formas de despertarnos, ponemos varias alarmas o nos vamos a dormir antes, pero aun así nos cuesta madrugar.

El acto concreto de levantarnos de la cama se relaciona de forma directa con otros factores, como es el clima, las horas de luz, la hora o nuestro estado de ánimo general. Si cambiamos ciertos hábitos, podremos cambiar también nuestro humor a la hora de apagar el despertador.

Por la mañana

Madrugar se relaciona con una mayor productividad diaria y un mejor estado de ánimo en determinadas personas. Independientemente de si somos más activos por la mañana o por la tarde, el ritmo habitual de vida hace que debamos poner temprano el despertador. La mayoría de los trabajos y tanto colegios como institutos, conllevan ciclos que empiezan a primera hora. Es así como, salvo tal vez en vacaciones, nos veamos atados al despertador. Sin embargo, una rutina que nos parece negativa puede enfrentarse de otra forma si se hace desde el buen humor.

Para podernos despertar mejor y más contentos, debemos modificar todo aquello que veamos que está relacionado con nuestro sueño.

1. Beneficios

Ten siempre claro el motivo de que quieras madrugar y los beneficios que tiene para tu salud. Escribir tus razones y apoyarte en ellas subirá tu motivación. Además, hay que tener en cuenta que diversos estudios, como el llevado a cabo por Till Roenneberg, profesor de la Universidad Ludwig-Maximilian en Múnich, dicen que levantarse tarde nos conlleva mayores problemas de salud que los que tienen aquellos que sí que madrugan.

2. Sueño rutinario

La falta de orden en nuestra vida desestabiliza nuestro estado de ánimo, lo cual también ocurre con el descanso. Debemos procurar, tal y como afirma el doctor Seiji Nishino, mantener una estabilidad a la hora de irnos a dormir, con una hora similar para meterse en la cama, pero también para levantarse.

3. Pensamientos positivos

Cuando nos vamos a la cama, nuestro estado de ánimo nos influirá en el sueño y en la hora de levantarnos. Para que sea favorable a nosotros, lo ideal es inducirnos un estado de bienestar ya en la cama. Nos ayudará pensar en todo lo bueno que hemos vivido ese día o en una situación particular que nos ayuda gustado. Eso implica dejar atrás los pensamientos sobre cosas malas o las preocupaciones del día siguiente.

4. Despierta despacio

Solemos poner un despertador, nos levantamos a la primera o dejamos que suene durante un largo rato. Sin embargo, existe una pauta más adecuada para salir del sueño REM. En el libro "El arte del descanso", el doctor Seiji Nishino nos explica ampliamente cómo salir bien de esta fase sin que suponga un malestar en nosotros. La pauta es sencilla. Lo ideal es poner dos despertadores. El primero sonará 20 minutos antes de nuestra hora para levantarnos, y el segundo sonará en el momento en que queramos salir de la cama. De esta forma, habrán pasado unos minutos de adaptación al estado de vigilia.

Las rutinas que giran alrededor de nuestra forma de levantarnos determinan nuestro humor. No influye únicamente que queramos estar más en la cama, sino que la forma que tenemos de acostarnos o el despertador que pongamos influye directamente en nosotros.

Ángel Rull, psicólogo.

Temas: Psicología