Ir a contenido

PSICOLOGÍA

Círculos de pertenencia: cómo saber si estás con la persona correcta

La forma incorrecta de llegar al amor es a través de la alegría

Ángel Rull

Una pareja contempla el mar de espaldas.

Una pareja contempla el mar de espaldas. / EL PERIÓDICO

El amor es un camino complejo que pasa por diferentes etapas, de las cuales no todas son positivas. Aparecen altibajos, fruto de los momentos por los que se pasa a nivel individual y en conjunto, hay un relativo sacrificio y obstáculos que superar. Pero también hay una base de respeto y confianza, de admiración y de felicidad, que nos hacen saber sopesar si realmente nos merece la pena y la alegría lo que estamos viviendo. Colocamos en una balanza lo bueno y lo malo y parece que la decisión está clara, sin que realmente sepamos si esa balanza es real o estamos tomando la decisión correcta.

Tendemos a ver si estamos con la persona correcta en función de la felicidad que esta nos proporciona, pero ¿qué hay de los otros elementos? La seguridad, el desarrollo o la admiración se obvian cuando la alegría parece tan elevada. Creemos que esta emoción es el camino, cuando realmente solo es el resultado de profundizar en todas las demás. Eso es algo que es fácilmente visible a través de los círculos de pertenencia.

Emociones y relaciones

Si imaginamos una relación, tendemos a visualizarlo como un camino a recorrer con diferentes hitos, en los cuales iremos superando diferentes etapas que consolidarán lo que sentimos y nos harán llegar a la última etapa: el amor. Sin embargo, en esta concepción podemos caer en el tópico de que las relaciones son sacrificios y superación conjunta de obstáculos, cuando no debe ser así. De hecho, ni siquiera el amor es el final del camino. Lo que encontramos superados ciertos puntos, es el amor, pero después de este vendría la alegría, la plenitud del final relativo de un viaje. Esto puede verse de forma clara si dejamos de imaginar las relaciones como caminos y lo hacemos como si fueran seis círculos concéntricos que hay que superar, desde fuera hasta el círculo que se encuentra en el centro, que es la relación plena.

A través de los círculos de pertenencia podemos saber si estamos teniendo una relación con la persona correcta:

Primer círculo

En el primer círculo aparece la seguridad o el miedo, en función de lo que nuestra pareja nos haga sentir. Si nos encontramos cómodos, si no amenaza nuestra seguridad ni nos molesta, si no debemos protegernos ni estar a la defensiva, es que hemos llegado a entrar en este círculo. Todo lo que sea una amenaza real, no entraría y, por tanto, no avanzaría con nosotros.

Segundo círculo

A este círculo se llega cuando, consolidada la seguridad, la otra persona te enseña algo, es decir, te ayuda en tu desarrollo. Siempre suma y te hace ser mejor cada día y avanzar. La comunicación que aparece es fluida y hay confianza, basándose en la empatía y en la escucha activa.

Tercer círculo

Una vez que la persona nos da seguridad y desarrollo, podremos llegar al tercer círculo, el de la justicia. La relación es de igualdad y equidad, no existen desequilibrios visibles, nadie se coloca por encima. No aparecen ni la traición ni la manipulación. Es una relación sana y nada tóxica.

Cuarto círculo

Este es el círculo del reconocimiento, al que se llega después de superar los tres anteriores. Aquí es donde se siente la compañía, que el otro camina a nuestro lado, que nos admira, que valora lo que somos y que está orgulloso. Es una relación de autenticidad donde podemos ser nosotros mismos.

Quinto círculo

Superados los cuatro anteriores, llegamos al amor, donde aparece la intimidad y se consolidan los espacios seguros. Hay generosidad y entrega, protección y apoyo, y se da y se pide sin miedo a partes iguales. No existen los celos, ni las dependencias. No hay sacrificio de ningún tipo.

Sexto círculo

A este círculo es al que todos queremos llegar, pudiéndonos saltar para ello todos los anteriores. Sin consolidar lo anterior, nos encontramos con una relación pasional, extremista y nada saludable. Pero, si realmente hemos superado todos los círculos previos, llegamos a fluir con la vida y con el otro, de forma auténtica y pura. Hay libertad, nos liberamos de cargas y todo se abre a lo nuevo. Este es el círculo de la alegría auténtica.

Nuestra pareja, a través de lo que hace y de lo que nosotros le permitimos, se coloca de una forma activa en un determinado círculo. No puede pasar a uno sin consolidar los anteriores, y según lo que nos aporte y nos haga sentir estará en un sitio en otro. Si estamos estancados, tendremos que averiguar el motivo. Y, a veces, nos encontraremos que estamos con la persona correcta. Otras no, pero eso será cuestión de aceptar y soltar.

Ángel Rull, psicólogo.

Sigue a El Periódico en Facebook