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PSICOLOGÍA

Baja autoestima en la vejez: formas de mejorarla

La tercera edad conlleva cambios emocionales que pueden ser ignorados

Ángel Rull

Tres pensionistas descansan en un banco en la plaza del surtidor de Poble Sec, en Barcelona.

Tres pensionistas descansan en un banco en la plaza del surtidor de Poble Sec, en Barcelona. / ALBA HAUT

El paso de los años, la llegada de la jubilación y el deterioro de la salud tienen un impacto psicológico sobre las personas mayores. Esto hace que puedan sufrir consecuencias emocionales que no siempre son tenidas en cuenta y que se asocian únicamente a un peor estado del cuerpo. Puede aparecer depresión, problema de ansiedad y baja autoestima. Una serie de problemas que siempre deben ser tenidos en cuenta y trabajados.

El mero hecho de ver cómo son mermadas las capacidades físicas y, en algunas personas, también mentales, hace que la persona empiece a desvalorizarse, creyendo que ha dejado de ser útil y puede, incluso, ser un estorbo para los demás. Esto hace que la autoestima baje, por lo que afectará a todas las áreas de su vida, retroalimentando la sensación de poca valía.

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Uno de los principales problemas asociados a la tercera edad es la baja autoestima como consecuencia de la valoración subjetiva que la persona hace de sí misma, influida por todos los cambios y el momento vital en el que se encuentra. En esta etapa aspectos sociales, laborales, físicos y mentales forman un cuarteto que predispone a emociones negativas y baja autoestima. No estar en un periodo activo, ver cómo su vida social disminuye y su cuerpo sufre el paso del tiempo hace que nos veamos peor y empecemos a perder el cariño y la aceptación por nosotros mismos, aspectos que siempre hay que trabajar, independientemente de la etapa en la que nos encontremos.

¿Cómo podemos trabajar la baja autoestima en la vejez?

1. Aceptación de las limitaciones

Los cambios físicos deben ir acompañados de un reajuste de su ritmo diario de vida. Esto no implica que no se realicen ciertas actividades, de hecho, lo ideal es que se lleve un ritmo activo y estimulante, pero siempre adaptado a las necesidades. Tendrá un impacto muy positivo también sobre su motivación y potenciará estados de bienestar emocional.

2. Ocio y vida social

Este aspecto debe ser trabajado tanto a nivel familiar como con el círculo de amistades. Es conveniente que haya un mayor número de actividades, aprovechando que también hay una mayor disponibilidad de tiempo. Talleres, conferencias o grupos en asociaciones ayudan a que el ocio no se vea limitado.

3. Independencia

Lo que más hace que baje la autoestima es la sensación de verse limitados y que se debe hacer todo por ellos. Esto no solo es producido por la persona mayor sino que sus familiares son responsables de que se sienta así. Al ver un deterioro, intentan hacer más cosas por él, pensando que así ayudan. Quita independencia y autonomía y puede herir emocionalmente.

4. Actividad física

Tanto como en mantenimiento como si es por rehabilitación, debe haber una actividad física regular. Tanto en gimnasios como en una piscina pueden aprovechar para mantener activo el cuerpo y la mente. Además, un paseo diario ayuda a que suba la energía y se oxigene el cerebro.

5. Perspectiva del tiempo

Con la tercera edad puede aparecer la sensación de que el tiempo ya es muy limitado y quedan pocas cosas por hacer. En este punto se debe reenfocar la situación: el tiempo vivido ha sido amplío. Si no se ha disfrutado lo suficiente ahora hay más tiempo para hacerlo. Solo hay que ajustarlo a la nueva etapa.

La autoestima está asociada a todas las personas, independientemente de la fase vital en la que se encuentre. En cualquier momento puede verse comprometida y debe ser fortalecida para lograr una mayor calidad de vida. Esto es especialmente importante en la vejez, ya que la salud física cobra una especial atención que puede hacer sombra a problema emocionales.

Ángel Rull, psicólogo.