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PSICOLOGÍA POSITIVA

Alberto Simone: "Para ser más felices debemos saber qué nos hace infelices"

La felicidad es un estado que puede alcanzarse de forma deliberada

Alberto Simone reflexiona sobre la felicidad y la aceptación de la adversidad

Ángel Rull

Alberto Simone, autor de La felicidad en la mesita de noche (Kitsune Books, 2019).

Alberto Simone, autor de La felicidad en la mesita de noche (Kitsune Books, 2019).

"Es mejor vivir más en el presente valorando esos momentos en los que la vida parece querernos más", dice Alberto Simone, autor de "La felicidad en la mesita de noche" (Kitsune Books, 2019). Con su libro quiere enseñarnos a ser más felices en nuestro día a día, partiendo de la aceptación de todo lo negativo que a veces nos ocurre y que es inevitable. Escribe desde la Psicología, pero también desde todas las experiencias negativas que ha tenido en su vida.

Consejos breves y reflexiones que nos empujan a tener un mayor bienestar psicológico, ayudándonos a saber cómo mirar para centrarnos en las experiencias positivas y poder superar las negativas. Un fenómeno de ventas en Italia que ha sorprendido por su sencillez y por la cercanía y calidez que caracteriza al también director de cine y televisión.

Actualmente hay muchas personas que se atreven a escribir sobre la Felicidad. ¿Qué versión diferente nos da su libro?

Es cierto. La búsqueda de la felicidad es un tema que ha interesado a la especie humana desde siempre. Se han ocupado de ello poetas, filósofos, artistas, escritores, cineastas e incluso la moderna Psicología. Tenemos muchas definiciones y teorías sobre la felicidad, pero pocas enseñanzas sobre cómo pasar de la teoría a una práctica posible. Mi propuesta consiste en que, para ser más felices, tenemos que empezar a ocuparnos, especialmente, de lo opuesto a la felicidad, es decir, saber qué nos hace infelices. Un ejemplo muy sencillo: a menudo, no son los acontecimientos o sucesos que tienen lugar en nuestra vida los que nos crean problemas, que es lo que solemos pensar, sino que los problemas están provocados exclusivamente por el modo en que interpretamos esos acontecimientos.

¿Es un libro que puede ser leído por cualquier persona o únicamente está dirigido a aquellos que carecen de patología mental?

El libro está escrito intencionalmente de una forma accesible a todos. No solo en el lenguaje, sino también en la estructura. Son capítulos breves autoconclusivos. Por lo que sabemos, en Italia, el libro, que ya acumula ocho reimpresiones en menos de un año, lo han leído personas totalmente distintas y ha gustado tanto a intelectuales como a personas comunes, e incluso también a gente que habitualmente no compra ni lee libros.

En su libro nos muestra pequeñas píldoras que nos acercarían a la Felicidad. ¿Qué tres son esenciales?

El sentimiento de pertenencia: cuando falta, somos más vulnerables. Cuando existe, nos sentimos más seguros.

Compartir: es uno de los mecanismos de supervivencia más antiguos y es un impulso que nos hace humanos.

El servicio: ser útiles y dar a nuestra vida un objetivo y un sentido más grande que nosotros mismos.

Habla en "La felicidad en la mesita de noche" sobre la pretensión de control. ¿Es algo que nos da nuestra educación y que termina alejándonos de alcanzar el bienestar?

La felicidad tiene lugar cuando aceptamos las cosas como aquello que son

Una cierta dosis de control es natural y positiva. Nos sentimos mejor cuando tenemos el control. Pero el exceso no es bueno. Controlar la vida es imposible y tan solo es una ilusión. Es la expresión de un miedo que tratamos de exorcizar planificando excesivamente nuestra vida, o peor aún, la de aquellos que nos rodean. En esta situación, simplemente, la felicidad no tiene lugar. Porque el ansia de control esconde miedos e inseguridades profundas. La felicidad tiene lugar cuando aceptamos las cosas como aquello que son, evitando ser demasiado manipuladores. Cuando nos fiamos, confiamos y dejamos atrás las tensiones que el control conlleva.

¿De dónde viene su interés por la felicidad?

Creo que, en primer lugar, se debe al interés de investigar unido a una naturaleza y a una actitud positiva que siempre me han acompañado. Pero, sobre todo, creo que mi interés por la felicidad nace de experiencias negativas y dolorosas de mi vida y de haber comprendido que no son un asunto personal. Las experiencias negativas son inevitables. El sufrimiento, la separación, el abandono, la traición, el luto… son cosas por las que todos tendremos que pasar por el mero hecho de estar vivos. Así que en lugar de intentar evitar de antemano lo que normalmente nos asusta o nos preocupa, es mejor vivir más en el presente valorando esos momentos en los que la vida parece querernos más. Y cuando pasen cosas negativas, hay que transformarlas en experiencias que nos revelarán nuestros recursos, nuestras mejores cualidades.

La publicidad y el marketing nos venden un concepto irreal de felicidad, lo cual daña el verdadero estudio científico de la Psicología Positiva. ¿Qué opina sobre esto?

La OMS, la Organización Mundial de la Salud, nos informa de que en los países más desarrollados y con un nivel más elevado de bienestar y confort, actualmente hay 350 millones de personas en tratamiento por depresión. Aunque esto sea una buena noticia para las farmacéuticas, es algo que nos debe hacer reflexionar sobre la idea de que la felicidad deriva del bienestar económico o de la cantidad de cosas que poseemos. De hecho, parece que la felicidad está más presente en lugares donde hay menos recursos y, a veces, incluso no hay nada. Esto se debe a que la felicidad es un bien inmaterial y se nutre de bienes inmateriales. Como los valores humanos y espirituales, los sentimientos, las relaciones afectivas, todo lo que no se vende en el mercado pero que podemos volver a valorar y cultivar.

¿Puede cualquier persona alcanzar la felicidad? ¿Podemos ser felices en la miseria?

Debemos aprender a incluir los momentos negativos en nuestro proyecto de felicidad

Mi concepción de la felicidad no es solo un intervalo pasajero entre dos momentos de infelicidad. Si fuera así, solo podríamos ser felices durante unas pocas horas o unos pocos días a lo largo de toda una vida. Debemos aprender a incluir los momentos negativos en nuestro proyecto de felicidad, aceptándolos cuando tienen lugar y aprendiendo a crecer y madurar también gracias a esos acontecimientos. No debemos tener miedo de que ciertas cosas puedan acontecer porque la experiencia nos dice que disponemos de los recursos humanos y espirituales para superarlas y salir fortalecidos. Más allá de todas las experiencias de esta vida, hay un alma que no se identifica ni con el bien ni con el mal, pero que los comprende a ambos.