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PSICOLOGÍA

Así puedes superar momentos difíciles

La resiliencia es una de las habilidades protectoras y regeneradores que permiten superar la adversidad

Ángel Rull

Adolescente triste sentada en el suelo.

Adolescente triste sentada en el suelo. / 123RF

En los momentos difíciles sentimos de forma innata emociones negativas que parecen hacer que la situación sea aún más complicada. Impotencia, miedo o frustración nos invaden, nos llegan a paralizar y nublan nuestra capacidad de acción. Sin embargo, es también en estos momentos donde podemos poner en práctica las herramientas que hemos ido obteniendo con nuestro aprendizaje y poder aprender otras nuevas que nos ayuden a superar los obstáculos.

La resiliencia y el optimismo son herramientas que nos ayudan en situaciones adversas y nos permiten salir fortalecidos, no negando los aspectos negativos, pero sí aceptándolos y superándolos gracias a las partes positivas que sí existen o que podemos generar llegado el momento.

Supera los momentos difíciles

La vida conlleva una serie de fases y episodios en los que pasamos por momentos de serenidad y momentos donde debemos movilizar nuestros recursos. Mientras en los primeros parece fácil moverse, los segundos generan ansiedad e inseguridad. Sin embargo, pueden ser superados usando herramientas tanto viejas como nuevas, que nos generen una nueva fortaleza y una energía necesaria para ese momento.

A través de las siguientes clases sabrás qué hacer cuando tengas que enfrentarte a malos momentos y debas superarlos:

1. Viejos esquemas

Nuestro cerebro necesita ahorrar la mayor cantidad de tiempo y energía posible. Para eso estructura la realidad y la experiencia en base a esquemas que va acumulando. Ante un evento, rescata un esquema similar que pueda sernos útiles. Estos esquemas, a priori positivos, a menudo son la fuente de malestar al conformarse como creencias limitantes. Por eso, cuando tengas la adversidad delante, evalúa si las emociones negativas que sientes parten de esa realidad o de los viejos esquemas.

2. Lo peor y lo mejor

Imagina dos resultados a la situación que ha aparecido: lo mejor que podría pasar y lo peor. Mientras que lo primero te hará sentir alivio y desbloqueará las emociones, lo segundo hará que generes soluciones y mecanismos de seguridad, y te permitirá también ver que, incluso la peor de las situaciones, no siempre es tan negativa.

3. Protege tu vida

La adversidad nos cierra el foco. Nos centramos solo en aquello que tenemos delante y descuidamos los demás aspectos. Esto puede tener consecuencias negativas: olvidarnos de las demás variables puede hacer que existan factores que se vayan sumando y que entremos en un círculo vicioso de malos eventos. Protege todo aquello que conforma tu vida, aunque sea con una menor intensidad.

4. Apoyo

Apóyate en todo aquello de tu vida que normalmente te alivia, te da seguridad o te hace sentir bien. Puede ser el trabajo, un amigo o la rutina de autocuidado diaria.

5. Mantén las rutinas

La adversidad de por sí ya altera nuestros patrones de comportamiento. Para restaurar en parte el equilibrio, debemos mantener en la medida de lo posible todas aquellas rutinas que conforman nuestra vida: mismos horarios, actividades deportivas, tiempo de ocio… Nos generará también sensación de control sobre nosotros y nuestro entorno.

6. Acepta y suelta

Todo aquello que está en nuestra mano poder cambiar, eliminar o modificar es lo que debe llevarse nuestra energía. El resto, lo invariable, solo debe ser aceptado y, con el paso del tiempo, dejar que se vaya.

Nuestra actitud determina un alto porcentaje del éxito que tenemos en nuestra vida, especialmente en aquellos momentos más complicados. Pero no todo es cuestión de tomar la decisión de poner buena cara. Necesitamos también herramientas y recursos añadidos que puedan empujar la resiliencia y el optimismo, hacer que crezcan y que puedan retroalimentarse para poder superar la adversidad.

Ángel Rull, psicólogo.

Temas: Psicología