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PSICOLOGÍA

Sal de la zona de confort: pasos para alcanzar el desarrollo

Nuestra zona de seguridad se compone de limitaciones que nos impiden alcanzar el crecimiento

Ángel Rull

Fernández y su novia, Elvina Mirsaitova, en la furgoneta adaptada.

Fernández y su novia, Elvina Mirsaitova, en la furgoneta adaptada. / MIGUEL LORENZO / ARTS FOTOGRAFIA

Cuando nos paramos a pensar en las cosas que queremos alcanzar, el trabajo que queremos tener o la casa donde queremos vivir, lo hacemos desde la certeza de que debemos salir de nuestra zona segura. Esta zona nos protege, es el área conocida, cómoda, aunque no implique que estemos necesariamente a gusto. Lo que sí implica es que nos sabemos desenvolver en ella. Es donde nuestro cerebro ha automatizado ya patrones de pensamiento y de actuación y se desenvuelve de forma sencilla.

Al querer cambiar nuestra vida, aunque sea una pequeña porción, tenemos claro que debemos salir de esa zona segura y movernos por un terreno que no tenemos dominado. Esto implica incertidumbre, miedo, ansiedad y frustración. Emociones negativas que pueden desbordarnos. Pero también existen emociones positivas, aquellas donde deberíamos apoyarnos para poder fluir en este nuevo estado. Además, salir de la zona de confort es algo obligatorio si queremos alcanzar el desarrollo.

Zona de confort

Nuestra zona segura está compuesta por todo el conjunto de elementos que tenemos a diario. Es la rutina que seguimos cada mañana, la música que escuchamos, las conversaciones por teléfono o nuestro trabajo. Pero también son las discusiones frecuentes con la pareja, el atasco de los lunes o los domingos en el sofá. Es un área al que ya estamos acostumbrados, lo cual no es sinónimo de bienestar. Nuestra zona de confort puede ser realmente mala, pero es donde hemos aprendido a funcionar.

Como el cerebro busca ahorrar energía y automatizar el máximo de tareas posible, necesita moverse siempre dentro de las mismas rutinas. Por eso, aunque no estemos bien con nuestra situación actual, nos es sencillo permanecer en ella y muy complicado buscar la salida. A veces la queremos, pero nuestros recursos no se movilizan para alanzarla.

Sal de ella

La zona de confort suele estar ligada a conceptos como la apatía, el miedo o el conformismo. Sin embargo, no es más que una realidad a la que ya estamos acostumbrados, unos límites de protección. Y es tan grande o tan pequeña como nosotros queremos que sea, porque una vez que sales de ella, acabas ampliándola con las nuevas áreas que has integrado. Va creciendo mientras sales de ella.

Una vez que entendemos que la zona de confort es maleable y que se amplía con la experiencia, desaparece nuestro miedo a no sentirnos protegidos nunca más. Nos aporta grandes beneficios alcanzar este punto, pero no siempre es fácil.

A través de los siguientes pasos podrás salir de tu zona de confort para ampliarla y crecer:

1. Pasos cortos

Los cambios bruscos son los que más miedo nos generan. Si lo hacemos poco a poco, con pasos cortos y seguros, podremos aumentar nuestra sensación de control. Obtendrás los mismos beneficios que si el cambio es más rápido, pero sin provocar el aumento de emociones negativas.

2. Manéjate en la incertidumbre

Hay algún común a la mayoría de las personas: nos desenvolvemos mal en la incertidumbre. Necesitamos una red de seguridad bajo un camino estable y conocido. Sin embargo, esto no suele ser siempre real. Numerosos momentos implican andar a ciegas y aquí es donde crece el miedo.

Si aceptamos la incertidumbre como parte indispensable de la vida, desde el optimismo y con la certeza de que haremos todo lo que esté en nuestro mano para tener éxito, podremos reducir las emociones negativas y potenciar las positivas.

3. Confía en ti

Tienes todas las herramientas que necesitas para salvar las situaciones y salir fortalecido. Y cuando de verdad no cuentes con todas ellas, tendrás una que siempre te servirá: el aprendizaje, la búsqueda activa de aquello que necesitas para crecer.

4. Haz cada día algo nuevo

Busca cada día hacer algo diferente, desde una nueva forma de llegar al trabajo, un tipo de música diferente para levantarte o lavarte los dientes con la otra mano. Esto te habituará al cambio y reducirá la sensación de miedo que aparece ante lo diferente.

Cuando implementamos estos cambios logramos que la ansiedad alcance un punto óptimo donde nos lleva a la búsqueda de seguridad, pero sin impedirnos alcanzar el cambio. Es un modo de salir de la zona de confort de forma estable, con optimismo y la certeza de que será para bien. Alcanzaremos de esta forma una vida más amplia.

Ángel Rull, psicólogo.

Temas: Psicología