Ir a contenido

PSICOLOGÍA

Sobrevive a las cenas de Navidad en familia

Las reuniones familiares son foco de tensión que pueden acabar en fuertes discusiones

Ángel Rull

Sobrevive a las cenas de Navidad en familia

123rf

Con la llegada de la Navidad, empiezan a aparecer eventos y compromisos que no siempre tienen por qué llenarnos de felicidad. De hecho, para muchas personas, ver y estar con la familia suele ser un motivo para estar malhumorado o más irascible. Esto se debe a que ciertos temas de conversación han acabado en discusión otros años o que hay rencillas pasadas que no se han superado.

Si nos mentalizamos y seguimos varios consejos, podremos pasar unas navidades en familia en las que podamos también llegar a disfrutar. La actitud, los temas que no se abordan y las ganas de superar el pasado son grandes aliados.

Sin discusiones familiares

Las fiestas navideñas producen sentimientos encontrados en muchas personas. Influyen los recuerdos, los momentos vividos en el último año o la relación que hay con los miembros de la familia. Mientras vivimos con la idea de que es tiempo de paz y tranquilidad, no todos consiguen llegar a elevar esos sentimientos. Arrastrar esas emociones acaba pasando factura en los días de reunión familiar.

Pero ¿y si pudiéramos romper la tradición de discutir en Navidad?

1. Tú decides el foco

Tenemos la capacidad de enfocarnos en un grupo determinado de cosas. Por ejemplo, cuando estamos enfadados, parece que todo se tuerce y solo hay cosas negativas. Se debe a un sesgo cognitivo en el que tu cerebro confirma en la realidad lo que está sintiendo, a través de solo ver lo malo.

Si durante las fechas navideñas te centras en la queja, todo acabará saliendo mal. Pon el foco en las cosas buenas que sí hay, como los primos a los que hace tiempo que no ves, los días libres o el regalo de tu amigo invisible.

2. No estés a la defensiva

La Navidad no se ha inventado para fastidiar a nadie. No es una etapa en la que todo parezca ir en contra de nosotros. Es nuestra actitud de estar a la defensiva, pensando que van a herirnos, la que hace empeorar la situación. Relájate, suelta el control y pierde el miedo.

3. Desdramatiza

El humor es una de las mejores herramientas para quitarle importancia innecesaria a las situaciones negativas. Pero hay que saber medir ese humor. No todo el mundo va a relajarse ante la frivolidad o el humor negro, especialmente si toca temas tabús.

4. No hables de todo

Ciertos temas, como la política o el futbol, son fuentes directas de discusión. Es algo normal, ya que no compartimos el 100% de nuestras opiniones, y tampoco es necesario. Evita hablar de ciertos temas y procura cortarlos cuando los inicie otra persona. Siempre desde la cordialidad, el respeto y con la finalidad de que haya un buen clima.

5. Espacio

Si pasamos mucho tiempo con nuestros familiares, especialmente si no hay un buen clima, propiciamos discusiones con mayor facilidad. Si estás de vacaciones con ellos, busca momentos para ti en los que puedas alejarte, reflexionar y desconectar.

6. Punto en común

Aunque parezcamos muy diferentes, siempre hay puntos en común con otras personas. Busca esos temas de los que podáis hablar o compartir. Tal vez te ayude acercarte al otro, interesarte por sus gustos o contarle los tuyos. No solo inicias una conversación relajada, sino que, además, fortaleces la conexión con el otro.

La Navidad es tiempo para estar con los amigos y disfrutar, pero también con la familia, sin que esto suponga un foco de estrés y ansiedad. Cambiar de actitud, centrarte en lo positivo y acercarte a los demás va a hacer que puedas este año disfrutar de su compañía y evitar las discusiones.

Ángel Rull, psicólogo.

Temas: Psicología