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PSICOLOGÍA

Así puedes gestionar los celos entre hermanos

Con la llegada de un hermano, tu hijo puede sentir celos que afecten a las relaciones familiares y sociales

Ángel Rull

Niño pequeño besando a su hermano recién nacido.

Niño pequeño besando a su hermano recién nacido. / 123RF

Con la llegada de un nuevo hijo, los vínculos familiares establecidos cambian de rumbo. Una etapa positiva que no siempre es bien vista por los hermanos, apareciendo los celos y las llamadas de atención.

Identificar los celos y reconducir la situación, hará que las interacciones sean gratificantes, basadas en el cariño, el amor y el respeto. Para eso, la situación debe tratarse de forma activa, tanto en las tareas más cotidianas como en momentos específicos.

Así son los celos

Los hermanos mayores tienden a vivir la nueva situación como algo que les desestabiliza su zona de seguridad. El nuevo miembro de la familia es visto como un rival que atrae todas las atenciones y los cuidados. Es así como los niños pueden sentirse desplazados, sin que realmente exista un motivo para ello.

Algunos síntomas que indican los celos son:

  • Sentimientos de rebeldía y negación ante cualquier orden.
  • Aislamiento o indiferencia.
  • Negación a la hora de tener ocio familiar o momentos con los padres.
  • Vuelta a conductas ya superadas, como el chupete o hacerse pis en la cama.
  • Malestar físico, como molestias estomacales.
  • Rechazo de la comida.
  • Problemas para irse a la cama.
  • Mayor irritabilidad y agresividad.
  • Actitudes dependientes.

Supera los celos

El ser humano tiene dificultades a la hora de cambiar su estilo de vida, como ocurre con la llegada de un nuevo miembro. Necesitamos un periodo de adaptación con momentos previos de estrés y ansiedad. Los adultos sufren estas etapas, pero los niños son los más vulnerables a los cambios.

Con la llegada de un nuevo hermanito, debemos efectuar ciertos cambios para evitar los celos y mejorar el clima familiar:

1. Recuerda los límites

Para evitar los celos, una mala estrategia es consentir cualquier acto. El todo vale solo logra empeorar las posibles malas conductas y un aumento en la necesidad de atención.

Es importante mantener o reforzar los límites que se habían establecido, aquellas cosas que están permitidas y aquellas que no, desde las horas de televisión o los reforzadores negativos cuando hay malas conductas.

2. Anticipa la situación

Adaptándote a la edad de tu hijo, debes preparar la situación antes de la llegada del bebé. Explicarle que va a tener un hermanito y que necesitará al principio ciertas atenciones. Hazlo apoyándote en el ejemplo de que eso también ocurrió con él mismo, utilizando fotos o vídeos.

3. Otorga responsabilidades

Los niños necesitan sentir que son válidos y que se les tiene en cuenta. Por eso, es importante implicarle en las nuevas tareas del hogar. Las nuevas responsabilidades deben ser fijas y con sentido. Si siente que está ayudando, sentirá utilidad y no se verá apartado.

4. Mantén las rutinas

Aunque habrá ciertos cambios, se deben mantener las rutinas con los niños pequeños. Las horas de cena y comida, el baño o el ocio no debe alterarse considerablemente.

Las rutinas son muy importantes para los más pequeños y les dan sensación de estabilidad y seguridad.

5. Ocio en familia

Si ya había un tiempo semanal dedicado al ocio familiar, este debe mantenerse o, incluso, reforzarse. El niño debe sentir que se puede seguir jugando con los papás, aunque haya llegado un hermano.

6. Espacio

Los niños deben sentir que siguen manteniendo un espacio exclusivo para ellos. Aunque empiecen a compartir zonas de juegos o habitación, es recomendable que haya espacios únicamente destinados a los hijos mayores.

Un buen seguimiento de los celos que puedan estar sintiendo nuestros hijos nos hará poder reducirlos y focalizar de nuevo en el cariño familiar. La llegada de un hermano puede ser una etapa de crecimiento y desarrollo si se enfoca y gestiona de la forma correcta.

Ángel Rull, psicólogo.

Temas: Emociones Hijos