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PSICOLOGÍA

Cómo llevarte bien con tu hijo adolescente

La adolescencia genera cambios a nivel físico y emocional que puede influir en la relación con los padres

Ángel Rull

Una niña utilizando el teléfono móvil durante una comida familiar.

Una niña utilizando el teléfono móvil durante una comida familiar. / XAVIER GONZÁLEZ

La adolescencia parece sinónimo de rebeldía y ruptura con las normas establecidas. Una etapa en la que se cambian los patrones de comportamiento y el tipo de relación que hasta entonces se mantenía entre padres e hijos. Una etapa complicada para ambas partes.

De forma normal, en estos años, la relación se debilita y aparece una mayor tensión y una pérdida de confianza. Para paliar los efectos, existen una serie de pautas que podemos seguir con nuestros hijos adolescentes para mejorar esa relación.

Adolescentes y padres

Las relaciones entre los padres y sus hijos adolescentes se caracterizan en ocasiones por el conflicto. Los hijos parecen no escuchar y no suelen cumplir las normas que había establecidas en casa. Hay cambios de humor y una falta de disciplina.

Muchas casas se convierten en campos de batalla diaria. Las relaciones se resienten y hay un clima generalizado de tensión. Sin embargo, se puede volver a la normalidad y la tranquilidad si somos capaces se seguir varias pautas. De esta forma, volveremos a tener una relación de cordialidad y confianza.

¿De qué forma podemos empezar a llevarnos bien con nuestro hijo adolescente?

1. Nunca te impongas

Tanto si eres el padre como la madre, es muy importante tener claro que no debe haber una relación de poder. Nuestros hijos han ido formando a lo largo de los años una opinión que empiezan a reflejar en la adolescencia. Lo expresan con la música que escuchan, la ropa que eligen o los programas de televisión que ven. Por eso, debe darse espacio a que se exprese con naturalidad, sin ser censurada todas y cada una de las decisiones que toma.

2. Permite el error

Como padres, queremos que nuestros hijos no sufran y tomen las mejores decisiones, pero para ello debemos dejar que se equivoquen, incluso en los casos que nosotros podamos impedirlo. De esta forma, les dejaremos tomar sus decisiones y después aprender de los errores. Somos su apoyo, pero no quienes lideran su vida.

3. Crea confianza

Los hijos temer expresar lo que piensan o sienten por el miedo a nuestra censura. Sin embargo, si en las conversaciones que tenemos a diario escuchamos lo que sienten sin juzgarlo, tenderán a hacerlo más a menudo, incluso confiarán en nosotros para las cosas importantes.

4. Sé su constancia

La adolescencia es una etapa de cambios, que va a gran velocidad. Cambian de círculo de amistades, de clase y curso, de asignatura, de gustos y de ropa. Esos cambios, aunque necesarios, llegan a originar sensación de soledad y miedo. Para contrarrestarlo, demuestra que como padre eres una constante en su vida. Hazlo de forma no invasiva y respetando siempre su espacio y sus cambios.

5. Pasa más tiempo con tu hijo

El ocio en familia se debilita llegada la adolescencia. Esto ocurre por la necesidad de pasar más tiempo con los amigos y de realizar planes muy diferentes a los que se hacía en la niñez. Pero es importante también el tiempo de ocio familiar. Busca planes totalmente diferentes y que se acerquen a las necesidades de tu hijo, como puede ser relacionado con el cine, la música o el deporte. Interésate por sus gustos y sus opiniones a la hora de hacer planes.

Los hijos en la adolescencia entran en una etapa de redescubrimiento del mundo, con una forma de pensar diferente debida a todos los cambios que se producen en ellos a nivel corporal, emocional y relacional. Es normal que la forma de comportarse en casa y con los padres también cambie. Es una etapa en la que la confianza se puede debilitar y existir una mayor distancia. Por eso, es importante acercarnos a nuestros hijos y llevarnos bien con ellos, desde el apoyo, el respeto y la comprensión.

Ángel Rull, psicólogo.