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PSICOLOGÍA

Autoestima baja: 5 signos para reconocerla

Los problemas de baja autoestima pueden provocar malas relaciones y problemas laborales

Ángel Rull

Autoestima baja: 5 signos para reconocerla

La autoestima es responsable de la confianza que sentimos sobre nuestras propias habilidades personales. Nos propicia el camino hacia el desarrollo y el éxito, tanto personal como profesional, sintiéndonos a la altura de las expectativas.

La autoestima no siempre va ligada a la objetividad, sino todo lo contrario. Es irracional y llega a infravalorar en muchos casos las herramientas con las que contamos o nuestra valía. Por eso, una baja autoestima puede influirnos negativamente en las relaciones sociales y de pareja, incluso en el ámbito laboral.

Autoestima

La autoestima se caracteriza por ser la percepción que una persona tiene sobre sí misma. Alcanza aspectos sobre el físico, la personalidad, las competencias o los éxitos pasados y presentes. Esta valoración tiene un porcentaje muy alto de subjetividad, independientemente de los rasgos que podamos observar nosotros mismos.

La autoestima se forma a lo largo de los años y puede ir variando en función de las experiencias o el momento vital. Nuestra cultura y nuestra educación tienen un peso elevado en la autoconfianza y la autovaloración, a la vez que todo lo que nos ha ido ocurriendo a medida que han pasado los años.

Identifica la baja autoestima

La falta de autoestima tiene efectos negativos sobre las distintas áreas de la vida, ya que esta es el pilar sobre el que se sustenta toda la psicología de una persona. Determina el tipo de relación que mantenemos con nuestra pareja, el clima familiar o el éxito que vamos teniendo en el mundo laboral. Por eso, siempre y cuando nos encontremos con una baja autoestima, debemos ponerle remedio.

¿Cuáles son los síntomas que nos señalan que tenemos la autoestima baja?

1. Autoexigencias elevadas

La autoexigencia nos permite evolucionar y superarnos. Pero llevada al extremo, acaba anulándonos y bloqueando cualquier estrategia. Ocurre al pensar que todo lo que hacemos nunca es suficiente. Por lo tanto, llega un momento en el que no se realizan intentos por miedo al fracaso y la propia autocrítica negativa.

2. Tristeza

Un estado de ánimo inestable, que se mueve entre la tristeza y el enfado. Aparece por la soledad que siente la persona, ya que, independientemente de lo que haya alrededor, no se siente querida y valorada. También tiende a anclarse a momentos pasados que considera mucho mejores que los actuales. Esto crea desesperanza sobre el futuro.

3. Sensación de incompetencia

La persona no se siente apta para desarrollar ningún tipo de actividad. Nunca llega a arriesgarse al tomar decisiones o enfrentarse a nuevos retos, prefiriendo estar siempre en un segundo plano. Se debe a la falta de seguridad y confianza sobre uno mismo.

4. Miedos recurrentes

Aunque el miedo suele tener un factor motivacional sobre las personas, puede llegar a anularnos si no se ve como un reto. Los miedos normales suelen ser al fracaso, al error, a ser sinceros, a salir a ámbitos sociales, a no gustar o a hacer el ridículo. Es aquí donde muchas personas identifican su baja autoestima, ya que suele ser la principal causa de fracaso social.

5. Elevada importancia en el físico

La persona suele fijarse en su propio físico, el cual nunca considera lo suficientemente bueno, por lo que se atormentan, llegando a un nivel elevado de autoexigencia. Además, esto hace que exista una continua comparación con el resto. Puede llegar a dedicar demasiado tiempo al autocuidado o el deporte. Ocurre por la necesidad de ser valorados por lo externo, ya que no consideran digna su personalidad.

Los problemas de autoestima se observan en todos los ámbitos de la vida, desde las relaciones sociales hasta la pareja o el círculo familiar. Nos lleva a tener bajo rendimiento o un mal desempeño de las tareas del trabajo. Tiende a cronificarse, ya que la baja seguridad en uno mismo se retroalimenta, por lo que es necesario ponerle fin, en muchos casos buscando ayuda especialidad.

Ángel Rull, psicólogo.