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PSICOLOGÍA

Cómo ser más asertivo con un método infalible

La técnica del sándwich nos permite persuadir a la otra persona y alcanzar la asertividad

Ángel Rull

Merkel y Putin estrechan las manos tras el encuentro quye han mantenido en la ciudad rusa de Sochi.

Merkel y Putin estrechan las manos tras el encuentro quye han mantenido en la ciudad rusa de Sochi. / KIRILL KUDRYAVTSEV (AFP)

La asertividad es una de las habilidades comunicativas más difíciles de conseguir. Consiste en mostrar nuestra opinión, sin pasividad ni agresividad, pero, sobre todo, sentir que tenemos derechos básicos que los demás deben respetar.

Un complicado equilibro, pero que nos ayuda a expresar nuestra opinión en las relaciones sociales y laborales. Nos facilita el negarnos a hacer algo que no queremos, rechazar peticiones o simplemente decir no.

Para conseguir rechazar una petición que no queremos hacer o expresar una necesidad desde la asertividad es necesaria una técnica que nunca falla: la técnica del sándwich.

Imprescindible

¿Cuál es la ventaja principal de la siguiente técnica? Utilizada correctamente, evita que la otra persona sienta enfado o frustración con nuestra asertividad. Aunque nuestra petición sea razonable, no siempre es entendida, aunque seamos asertivos. La otra persona puede sentirse molesta y atacarnos. Con este técnica podremos evitarlo.

Por eso, cuando queremos interferir en el otro desde la asertividad hay una serie de requisitos previos. Estos requisitos nos ayudarán a lograr nuestro objetivo.

  • Habla sin prejuicios ni críticas.
  • Discurso sencillo, claro y directo.
  • No seas demasiado espontáneo ni demasiado formal.
  • No existe el lugar ni el momento adecuado, pero no lo hagas en cualquier situación.
  • Muestra cercanía y empatía.

La técnica del sándwich

La técnica del sándwich se basa en el elogio como principio y fin del discurso y en el rechazo como eje central de la conversación. Acabar y terminar con algo positivo cambia la opinión que el otro se crea de nosotros mismos. Esto nos favorece sin realmente perjudicar a la otra persona.

Paso 1: formula un elogio. Debe ser claro, breve, conciso y, sobre todo, sincero. ¿Cómo podemos formular este primer paso?

  • Significa mucho para mí lo que me estás ofreciendo.
  • Es todo un halago que me invites a la fiesta.
  • Agradezco enormemente que pienses en mí para ese puesto.
  • Te tengo especial aprecio.
  • Sabes lo importante que es esta empresa para mí.

Paso 2: introduce el "pero". Es aquí cuando estamos expresando lo que realmente queremos o la invitación que vamos a rechazar.

Una vez formulado correctamente el paso 1, introducimos el "pero".  Aquí mostramos el malestar o aquello que queremos pedir y/o conseguir. 

  • Pero no puedo aceptarlo.
  • Pero no me apetece acudir a esa fiesta.
  • Pero estoy muy cómodo en mi trabajo.
  • Pero no siento lo mismo por ti.
  • Pero necesito cambiar de aires y dejar el puesto.

Paso 3: cierra con algo positivo. Esto nos sirve para mostrar gratitud o volver a recalcar algo positivo de la otra persona. La conjunción "aunque" podría ser muy útil.

  • Aunque te agradezco el detalle.
  • Aunque lo tendré en cuenta para futuras fiestas.
  • Aunque agradezco enormemente que hayas pensado en mí.
  • Aunque me siento muy halagado.
  • Aunque estoy muy agradecido a todo el equipo por estos años.

La tendencia general es reaccionar de forma negativa cuando nos sentimos rechazados. Lo sentimos como una crítica y un ataque a nuestra autoestima. Genera frustración y enfado. Pero usando las palabras correctas y en el orden preciso, como con la técnica del sándwich, conseguiremos que no afloren emociones negativas.

El lenguaje corporal y la asertividad son elementos que harán que consigamos aquello que nos proponemos sin necesidad de caer en la agresividad o la pasividad.

Ángel Rull, psicólogo.