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PSICOLOGÍA

Así debes pintar las paredes para vivir más relajado

Nuestra casa y el color de las paredes afectan directamente a nuestras emociones

Ángel Rull

Prueba 8Un cliente aplica la herramienta de Ikea en su vivienda.

Prueba 8Un cliente aplica la herramienta de Ikea en su vivienda. / EL PERIÓDICO

La Psicología del Color lleva años estudiando cómo las diferentes tonalidades son capaces de influir sobre nuestro estado emocional. Modifican nuestras sensaciones, nuestra comunicación y nuestro estado anímico: los colores calman, relajan, pero también aumentan el estrés.

Además, esto se acentúa si esos colores son los de las paredes de nuestra propia casa. Es nuestro rincón, donde pasamos parte de nuestra vida. Por eso, saber qué colores elegir en cada estancia puede aumentar tu bienestar no solo dentro de casa.

Existen numerosas investigaciones al respecto. Una de las más recientes la llevó a cabo la psicóloga Eva Haller. Descubrió que hay un color exacto para cada emoción. Y que a través de estos colores podemos potenciar las emociones. La tranquilidad se asocia al blanco, mientras que su opuesto, el negro, nos genera angustia. El naranja da vitalidad y el rosa dulcifica los sentimientos. Pero ¿cómo debemos pintar las paredes de nuestra casa para que potencien las emociones de forma positiva?

Entrada

Cuando llegamos a casa buscamos relajarnos y sentir paz. Esto se consigue a través del blanco. Calmará nuestras emociones y reducirá el estrés tras un largo día de trabajo.

Habitación

Aunque tradicionalmente se asocie a lo femenino, el rosa es el color óptimo para los dormitorios. Crean sensación de confort y la habitación es más acogedora. Es importante jugar con su tonalidad. Aunque se asocia siempre a la ternura, el grado dependerá de la intensidad. También puede mezclarse con azul en una de las paredes o en la decoración, ya que transmite calma y seguridad.

Cocina

La cocina debe dar energía o calma, dependiendo de cada persona. Si lo que necesitas es energía por la mañana, apuesta por el rojo. Este color se asocia de forma directa a la energía y la motivación. Pero si por el contrario necesitas relajarte al final del día, el verde es tu color. Te dará equilibrio y sosiego para acabar el día y relajarte antes de dormir.

Salón

En el salón buscamos relajarnos y desconectar. El color que necesitamos es el azul, la calma. Y si además cuentas con una zona de lectura, podrás escoger el blanco, por su capacidad de serenar y eliminar distracciones.

Comedor

Pinta las paredes del comedor de un amarillo intenso. Esta será la zona de la casa que podrás asociar a la vitalidad y la energía. Es el color por excelencia del optimismo. Además, no solo influirá en ti, sino en todo aquel que se siente a la mesa contigo.

Baño

Para el baño debemos elegir entre la calma o la energía. Si lo que buscamos es relajarnos en la bañera, el gris es primordial. Crea sensación de aislamiento y tranquilidad. Pero si lo que quieres es empezar el día escuchando la radio con energía, pinta las paredes de naranja. Este color está asociado a la vitalidad y la confianza.

Oficina

Si cuentas con un espacio para trabajar, debes generar emociones de vitalidad y energía, pero también recurrir a la creatividad. Para ello combina los amarillos con el verde, especialmente en tonos más oscuros.

Las emociones que sentimos se asocian a nuestro entorno. Conectan con el trabajo y con nuestra vida social. También conectan con los acontecimientos y los detalles más simples. A menudo no prestamos atención al color que nos rodea, pero este ejerce una influencia sobre nuestros sentimientos y nuestro estado anímico. Modifica tu entorno para modificar tus emociones, y es tan simple como cambiar el color de tus paredes.

Ángel Rull, psicólogo clínico.

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