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UNA ENTIDAD DE SARRIÀ-SANT GERVASI

La asociación Núpura forma a bailarines profesionales de una antigua danza india

Una ingeniera química creó la entidad hace seis años donde enseña también yoga y canto

Anna Rocasalva

Un grupo de alumnas de Shreya Nag durante una clase de danza en el local de Saragossa, 62.

Un grupo de alumnas de Shreya Nag durante una clase de danza en el local de Saragossa, 62.

Amedida que el trajín diurno va cesando, un sonido inusual sustituye el ruido del tráfico rodado en la calle de Saragossa. Es el tintineo rítmico de los ghungroos, los cascabeles que se atan en los tobillos de los bailarines de las danzas clásicas de la India. Y es que en el número 62 de esta calle se encuentra la Asociación Cultural Núpura, una entidad que quiere acercar la filosofía, la música y las danzas del Asia Meridional a Barcelona.

En este pequeño local, tras unas cortinas translúcidas, un grupo de chicas ensaya kathak, la danza clásica más popular del norte de la India, con más de 2.000 años de antigüedad. Un baile apasionado y rítmico, que recuerda vagamente al flamenco. "Kathak significa contar cuentos, y sus movimientos relatan mitos y leyendas hindúes y musulmanes", comenta la fundadora de Núpura, Shreya Nag.

Un futuro profesional

Nag trabajaba como ingeniera química en Madrid pero explica que se replanteó su profesión al llegar a Barcelona y descubrir el ambiente cultural que se respira en la ciudad. En el 2012, "después de llamar a muchas puertas" y averiguar si su propuesta podría ser bien recibida, fundó la asociación. "Muchos piensan que dedicarse al baile no tiene futuro, especialmente con las danzas extranjeras, pero no es cierto", afirma, convencida.

Núpura ofrece varias propuestas artísticas para sus socios, como clases de yoga, lecciones sobre filosofías orientales o formación en canto indostaní, pero su empresa más ambiciosa es el Barcelona Kathak Project. Es un proyecto que forma bailarines profesionales de kathak en Barcelona, en colaboración con la autoridad internacional de exámenes de danza, la Imperial Society of Teachers of Dancing. "El kathak es una carrera de siete años -explica Nag- y el objetivo es que mis alumnos aprueben los exámenes para obtener una carrera homologada y un certificado que les permita bailar en cualquier escenario o abrir una academia de danza".

Rompiendo estereotipos

Durante el ensayo de la tarde, las bailarinas visten el salwar kameez, un conjunto propio de Afganistán, Pakistán o la India, consistente en una camisa larga y un pantalón ancho que se estrecha a la altura de los tobillos. "Ta-tei-ta-tei-tá!", entonan danzando al unísono. "Estas sílabas representan el sonido de la percusión de los instrumentos. Cantamos para marcar el ritmo, por eso cuando ensayamos no necesitamos música", añade antes de volver a meter caña a sus alumnas: "¡Venga, desde el principio!".

Las bailarinas forman parte del grupo estable de danza cuyas obras intentan romper estereotipos y provocar una reflexión en el espectador. Son espectáculos alejados del exotismo de Bollywood, que mezclan la danza clásica del norte de la India con temas controvertidos, como por ejemplo la identidad de género.

"Ahora ensayamos Chandalika -describe la actriz Montse Domènech- que trata el sistema de castas". "Yo interpreto a una chica de la casta de los intocables que se enamora de un monje porque es el único que la hace sentir normal", añade la protagonista de la obra, Anita Deb.

El año pasado, una de las bailarinas, Aina Solana, ganó el premio a la estrella emergente en la competición internacional Kalashram Kathak Contest, celebrada en Londres. "Me dijeron que no había mercado y la comunidad internacional nos ha reconocido -afirma Nag, orgullosa-. Ahora quiero lograr que el kathak sea tendencia en Barcelona".

Temas: Danza

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