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SARRIÀ-SANT GERVASI

Cesc Gelabert: «En el Putxet, lo que más me gusta es salir a caminar»

CARME ESCALES / BARCELONA

En las calles del más antiguo Sarrià, todavía hay quien recuerda bien a Isabel Uslé Emili Gelabert. Es la pareja que regentó muchos años la papelería Gelabert, junto a la pastelería de los Foix, en la plaza Major de Sarrià. "Eran muy simpáticos", destaca el bailarín y coreógrafo Cesc Gelabert (Barcelona, 1953). Él es el hijo de aquel matrimonio. Su madre aún vive, pero hoy en el otro extremo del distrito, en el barrio del Putxet i el Farró, donde también él reside.

A los pies de las colinas que elevan las calles de un barrio con buenos miradores de la ciudad, Cesc Gelabert tiene su hogar. Comparte vida profesional y personal con la bailarina Lydia Azzopardi. Juntos han trenzado la compañía de danza asociada al Teatre Lliure Gelabert-Azzopardi (www.gelabertazzopardi.com).

Y juntos también, los dos bailarines enlazan paso y camino por esas callejuelas que se empinan por el Putxet. En la calma de un barrio tranquilo, sus paseos los enriquece su atención a detalles arquitectónicos que descubren, en las torres que aún conservan el espíritu del viejo Putxet. "En los años 80 aún quedaban bastantes, pero luego se fue construyendo de manera menos orgánica, y se fue destrozando un poco el barrio, en el que ha ido naciendo otra cosa", explica Gelabert, que de niño jugaba a fútbol y quería ser arquitecto para hacer jardines.

Conciencia y movimiento

La cita para dar inicio a una agradable conversación en la que se cuela la danza en la vida y la vida en la danza, son los jardines del Centre L'Alba. El desnivel para llegar allí, desde la plaza de Lesseps, es importante. "En las subidas pronunciadas es muy interesante fijarse en cómo se hace inevitable ser consciente de la presencia del cuerpo", indica Gelabert. El bombeo del corazón, el esfuerzo muscular de las piernas, el cuerpo habla. "No puedes seguir escribiendo mensajes en el móvil, o distraerte con preocupaciones", detalla el vecino.

Gelabert no cesa de hacer apología de la suma importancia de tomar conciencia del propio cuerpo, "nuestro hábitat", dice. "Emoción, cuerpo y mente" es la trilogía que acompañan en esa conciencia al bailarín, intérprete del espectáculo Escrito en el aire, mejor solo de danza en los Premios de la Crítica 2016. Su próxima puesta en escena se hará en el Teatre Zorilla de Badalona, el viernes, 28 de abril (y en noviembre, en el Lliure de Gràcia).

Educación corporal

"Grandes dolores y placeres siempre están ligados a sensaciones físicas", precisa, desde la calma de los jardines del centro especial de educación L'Alba, un rincón que descubrió paseando. "Un centro que se dedique a ayudar a la gente siempre me parece valioso", dice un gran aficionado a caminar. "Aquí en el barrio, lo que más me gusta es salir a caminar, solo o con Lydia".

Gelabert también deja su grano de arena en la ayuda social, de la mano de la danza. Es colaborador del programa Dan Dan Dansade la Obra Social La Caixa y el Mercat de les Flors, que promueve el desarrollo integral de los jóvenes a través del teatro y la danza, en los centros de ESO y de bachillerato.

Aquel niño al que le encantaba bajar corriendo las escaleras de Vallvidrera hacia Sarrià -"parecía que volara"-, que jugaba y más tarde hizo piña profesional con su hermana Toni -"sí, nombre de chico, pero es una chica"SEnD, quiere que la fuerza de la danza y esa conciencia del cuerpo tan terapéutica entre en las empresas como la enfermería. "Somos el resultado de los movimientos que hacemos", concluye el vecino.

Temas: Danza

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