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UNA HISTORIA DE SARRIÀ-SANT GERVASI

El edificio histórico de CosmoCaixa, el asilo que abrió su puerta a la ciencia

El edificio antiguo del museo acogió a invidentes y embarazadas a principios del XX

LLUÍS PACHECO / BARCELONA

El CosmoCaixa (Isaac Newton, 26) guarda secretos que van más allá de la ciencia que expone en sus múltiples salas. El edificio histórico de color ladrillo fue un asilo para personas invidentes y para embarazadas gestionado por monjas a principios del siglo XX.

Este albergue estaba ubicado en un edificio modernista con algunos rasgos árabes visibles en sus formas y tonalidades cromáticas. El creador del recinto fue el arquitecto catalán Josep Domènech Estapà (1858-1917), autor de otros edificios de la ciudad como el Palau de Justícia (Lluís Companys, 14-16) o el teatro Poliorama (Rambla dels Estudis, 115).

En 1979, los responsables de la Obra Social La Caixa, inspirados en el Exploratorium de San Francisco, encomendaron a los arquitectos Jordi Garcés y Enric Sòria la construcción de un museo de la ciencia en este recinto, algo hasta entonces inaudito en España.

AMPLIACIÓN EN 1996

Cuando se remodeló el edificio, se conservó parte del asilo "por su buena arquitectura y por las posibilidades de reutilización que daba", comenta Jordi Garcés, el arquitecto que lideró el proyecto. En el ala oeste del asilo existía una capilla que carecía de valor arquitectónico. "Pero como era muy espaciosa, por lo que decidimos aprovecharla", añade Garcés.

Con el paso de los años, y debido al gran éxito que tuvo el museo entre los visitantes, el recinto se quedó pequeño. "En 1996 iniciamos un proyecto de ampliación de las instalaciones", comenta Lluís Noguera, actual director de CosmoCaixa, quien destaca la construcción de cinco pisos subterráneos como base de las reformas que terminaron en 2004.

Dentro del museo queda poco del asilo. La evolución del recinto lo ha camuflado. "Hoy, el edificio histórico acoge oficinas, congresos y algunas reuniones", comenta Noguera. De hecho, las oficinas actuales tienen la misma estructura que las habitaciones del asilo, pero ahora en vez de camas con pacientes hay mesas. A pesar de los constantes y necesarios cambios, "el modernismo de toda la vida sigue dando la bienvenida a todos los visitantes", concluye Noguera. .

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