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UNA historia de SARRIÀ-SANT GERVASI

La coctelería del Cadillac de Loquillo

El bar Merbeyé de la plaza del Doctor Andreu nació en los años 20 y acogió oficinas del Tibidabo

ANNALISA PALUMBO / BARCELONA

Asientos de terciopelo rojos y un espejo torcido dan un aire cálido a la sala principal de la coctelería Merbeyé (plaza del Doctor Andreu, 2). "El bar surge en un edificio catalogado que en los años 20 fue un café, y luego pasó a acoger las oficinas administrativas del parque del Tibidabo -explica Sònia Trabal, dueña del Merbeyé- hasta que, en 1977, se inauguró la coctelería".

Etapa obligada en las noches barcelonesas de los años 80, su mejor agente publicitario fue el cantante José María Sanz, más conocido como Loquillo. En Cadillac Solitario, Loquillo canta: "Y ahora estoy aquí sentado / en un viejo Cadillac de segunda mano / junto al Merbeyé, a mis pies, mi ciudad...".

Y realmente, a los pies del Merbeyé descansa Barcelona. Tal vez sea a estas vistas que se debe el nombre del bar, inspirado a la palabra francesa merveilleux. En este edificio encaramado en la montaña del Tibidabo, Sabino Méndez compuso sus canciones, mientras un joven Javier Errando Mariscal pintaba los ventiladores con tonos azules, rosa y verde en estilo militar, y el espejo torcido del salón principal.

Hace 10 años, Trabal relevó la coctelería y decidió aportar los menores cambios posibles a la estructura. "En una ciudad en continuo proceso evolutivo, creo fundamental que algunos locales permanezcan igual que hace casi 40 años", afirma, aunque este concepto de parálisis temporal solo se ha aplicado a la estética del edificio. Por otra parte, la carta de cócteles ha ido creciendo. "Tenemos los clásicos, pero también cócteles de creación propia como el Made in Japan, hecho con sake. Es blanco y lleva una guinda roja en el medio, como la bandera de Japón", explica Trabal. Aquí se celebran también bodas informales, celebraciones para quien se case por segunda vez y quiera algo menos sofisticado, y menos caro que una boda tradicional.

Los clientes del Merbeyé también han cambiado. El paso de los turistas han provocado la ampliación de la carta del mediodía, que ahora ofrece pizzas, tapas y ensaladas. Pero, cuando el sol se esconde, vuelven los aficionados del terciopelo, los clientes que saben lo que buscan. "Hay que escalar la montaña adrede, es un sitio donde vienen clientes de hace 40 años", concluye Trabal.

Temas: Loquillo