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El único templo redondo de la ciudad

El proyecto original del edificio proponía cuatro campanarios y una cúpula más alta

VIRXINIA MARTÍNEZ
BARCELONA

En el centro de la plaza de Sant Gregori Taumaturg se encuentra una iglesia singular. El templo, que recibe el mismo nombre que la plaza, destaca en el barrio por su forma circular, ya que es la única de la ciudad. «Se la conoce como la iglesia redonda, porque está en medio de la plaza», afirma María Ferré, vecina del barrio de Sant Gervasi.

Su actual imagen refleja solo una parte del proyecto original. En los años 50, el arquitecto Bartomeu Llongueres Gaí se encargó del diseño del templo. Según información proporcionada por el Arxiu Municipal de Sarrià, en el proyecto original , se incluían cuatro campanarios con formas abarrocadas y una cúpula central de gran altura. Finalmente, estas dos estructuras no se llegaron a construir por distintos problemas con el ayuntamiento.

Después de casi 40 años parada, la obra pasó a manos del arquitecto Jordi Bonet Armengol, quien también lleva a cabo la continuación de la Sagrada Familia. El arquitecto respetó casi en su integridad el proyecto original  «La iglesia se inauguró el día 18 de noviembre 1995, consagrada por el cardenal de Barcelona», comenta Ramón Cots, voluntario en la capilla.

Vidrieras de colores

La imagen exterior del templo recuerda al Panteón romano, por la forma de su fachada y las columnas que la sostienen. En el interior, todos los bancos, dispuestos enfrente del altar central, disponen de biblias para los asistentes a las misas.

Una de las principales características del templo es la luz que entra a través de las vidrieras de colores, diseñadas por Joan Vila Grau, un especialista en arte litúrgico, creador también de las vidrieras de la Sagrada Família.

La cúpula de la iglesia también tiene especial importancia ya que se aguanta gracias a unas vigas metálicas que se apoyan a su vez en las paredes del templo circular.

Actualmente, la iglesia de Sant Gregori Taumaturg organiza diversas actividades. «Imparten catequesis para preparar las comuniones», afirma Jose Vinya, vecino del barrio. Además, cuentan con una coral que canta en las principales celebraciones de la parroquia.